Sábado de noche en Santa Lucía. Un viejo galpón de AFE, un escenario armado sobre el suelo, tres músicos y un público atravesado por una mezcla de expectativa y alegría contenida. No hay presentación formal ni frases de ocasión. Apenas alguna arenga perdida entre la gente. Tres golpes de palillo anuncian el comienzo y el pasado vuelve a encenderse, eléctrico, aquí y ahora. Pero no se trata de nostalgia. Lo que ocurre ahí es otra cosa. Es presente.
Depresión Adolescente: El Pasado Como Motor Del Futuro
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