Praxis es el proceso por el que una teoría, lección o habilidad se realiza. Praxis puede referirse también al acto de involucrar, aplicar, ejercitar, realizar o practicar ideas. Ambas acepciones sirven muy bien para presentar a esta banda oriunda de Rivera. Sus influencias, amplias, conectan con el rock alternativo, pop, indie, punk y hard rock. Cuentan con un EP y dos discos de estudio.

En Redes Comunicantes la idea central es siempre conectar-comunicar: artistas, conceptos, géneros, obras. Cine, cómics, literatura y música. Esos son los ejes. Puede ser combinándolos o profundizando en alguno de ellos en algún aspecto o área no muy visible. Por eso es que vamos a meternos en una idea que tiene que ver con conectar y hacer visible una gran parte del territorio de nuestra pequeña aldea gala.

En el caldero siempre en ebullición del rock emergente de nuestro país, de forma constante surgen propuestas interesantes. Diferentes derroteros y situaciones, a veces internas y otras de contexto, son las que permiten vida y desarrollo a cada proyecto. Esta gran cantidad de bandas, transitan en la búsqueda del equilibrio que permita la supervivencia primero y en segunda instancia, la llegada a la consolidación de su proceso: formación, desarrollo musical, salir a tocar, grabar y difundir su trabajo. Hace un tiempo surgió de ese entorno el grupo El Asilo De La Bestia. Hace muy poco lanzó su primer trabajo discográfico: Despertar. Tienen en su haber también un EP editado anteriormente que se llama EPidemia.

Si tomamos los ejemplos de la nota anterior, podemos decir que acá en nuestros pagos, el rock y la música en general tienen grandes momentos y enormes artistas. A fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, hubo un gran desarrollo del rock como música que vino a romper con enormes atavismos y costumbres, a la vez que logró incorporar mucha música uruguaya en su proceso. Pensemos como ejemplo en el candombe beat, en la movida de Tótem, El Kinto y en propuestas más centralizadas en el rock, desde Los Shakers, Los Mockers o Los Delfines, hasta Psiglo, Opa o Siddartha, ya entrados los setenta.

Me he preguntado muchas veces qué hace que una canción se convierta en un clásico, que un disco se convierta en esencial e imperecedero. Qué hace que una banda o un solista se convierta en un signo de sus tiempos. Y no me refiero a la fama o el estrellato; ni a la música construida en laboratorios de complacencia y desidia organizada. Me refiero a esa música que sobrevive al olvido a empuje de su propia fuerza, de su necesidad de decir cosas que no se pueden dejar atrás. Esos sonidos que invaden silencios escabulléndose de la multitud, pero grabándose en lo más profundo de su sensibilidad, de su memoria colectiva.

La cultura nos interpela, siempre lo hace en la medida que despierta o conecta a quien se acerque al hecho cultural y lo que éste transmite. Ya sea observar una pintura, ver una foto, una obra de teatro o una película, leer un libro, un cómic o escuchar una canción o un disco etc., etc., etc., hay un factor en el espectador que hace que la experiencia sea variable: sus motivaciones y el tiempo.

Hace un buen tiempo, que en todo lugar donde se reúna gente vinculada al rock es tema frecuente hablar del estado de la música actual. Así que en Redes Comunicantes nos metemos en ese tema, a ver si surge algo. ¡Que los jóvenes de ahora escuchan basura, que esto no es música, que parece mentira esto o aquello, que es una vergüenza esto otro, que el rock ha muerto y ponete el poncho que está fresquito!

La escritura es un largo y pausado camino lleno de aprendizajes y sensaciones encontradas. A finales de la década del ’80 con unos amigos en el liceo 26 y de forma totalmente amateur e influenciados por el espíritu de la época, nos animamos a editar una revista subte. Así di los primeros pasos en esto de escribir sobre cultura y hacer las primeras entrevistas. Eso me llevó en 1990 a ingresar en la vieja UTU de periodismo. Terminado el curso y después de varios años de golpear puertas en algún medio de prensa, en el año ’93, me aceptaron una nota. Fue en la revista Graffiti, una prestigiosa revista cultural de aquellos años. No cabía en mí de alegría. Fue mi primer trabajo impreso.