A comienzos de 1988, más precisamente en febrero y con el número 7 de nuestra revista editada en papel, presentábamos una entrevista que le realizáramos a Enrique Violante. En aquellos tiempos no era fácil hacer sonar bien a una banda, ya fuera por falta o mala calidad de equipos, por no tener experiencia la gran mayoría de los participantes en la “cadena sonora” y por la ausencia casi total de sonidistas. Enrique era uno entre muy pocos y nos pareció más que interesante hacerle algunas preguntas básicas. Nos recibió amablemente en su taller, al fondo de su casa en la calle Dr. Decroly. Vaya la publicación de esta entrevista como homenaje a Enrique a unos meses de su fallecimiento y en reconocimiento a su gran ayuda en la puesta en funcionamiento del concierto que realizáramos en el Cerro, unos meses después. Sin él, no hubiera sido posible sacarlo adelante.









