Extrañas Visiones / Historia y Leyenda Del Primer Simple De Los Estómagos

“No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría”, decía Jean Cocteau, y este artículo trata sobre eso.

La historia de un disco, y las leyendas creadas sobre él durante 41 años.

Uruguay vivía, en 1984, una atmósfera cargada de tensión y esperanza. Tras años de represión, censura y proscripción política, el régimen militar se encaminaba a ceder el poder a un gobierno civil, en parte por la presión social interna, la crisis económica y el aislamiento internacional.

La música uruguaya vivía un deshielo. Tras años de censura y represión, comenzaban a aparecer pequeños espacios para shows en vivo, y algunos artistas que habían sido vetados, censurados y silenciados empezaban tímidamente a reaparecer.

El Canto Popular, movimiento musical ligado a la resistencia contra la dictadura, era en ese momento un fenómeno cultural contenedor de variadas expresiones artísticas, y banda sonora de los deseos de libertad y esperanza. Es en ese contexto que surgen Los Estómagos.

 

“Los Estómagos se comen lo que Ud. deja en el plato”

Nacidos en febrero de 1983, Los Estómagos serían la punta de lanza del nuevo rock uruguayo que aparecería con el regreso de la democracia. Ya en mayo de 1983 comenzarían a grabar algunas de sus primeras canciones en la radio Continental de su Pando natal. Entre ensayos, grabaciones caseras y nuevos temas, en agosto de ese mismo año debutan en el Centro de Protección de Choferes de Pando en el marco de un baile liceal. Al otro día, harían su debut en Montevideo, en el Templo del Gato.

En octubre de ese 1983 participan en el Primer Certamen Beat-Rock en San José, junto a otras noveles bandas, cuyo premio sería la grabación de un simple a través del sello Orfeo. La banda gana ese certamen tocando un tema propio (“Penicilina”) y una versión acelerada del tango “Cambalache”.

Alfonso Carbone, director artístico del sello Orfeo, sabía de ellos a través de un flyer de la banda que encontró casualmente caminando frente a la Intendencia Municipal de Montevideo. El mismo decía: “Los Estómagos se comen lo que usted deja en el plato, venga con nosotros y disfrutará de los restos de la civilización occidental”, texto ideado por su entonces mánager Gonzalo “Gonchi” López. También había podido escuchar algunas de sus primeras canciones, hecho que hizo que se pusiera en contacto con la banda.

El cierre de 1983 fue intenso. En diciembre, Los Estómagos grabaron por primera vez para el sello Orfeo, en el estudio La Batuta, registrando tres canciones: “La barométrica”, “Basta” y “Cambalache”.

Ese mismo mes debutaron en televisión. Fue en el programa Telecataplum, de Canal 12, en formato quinteto, con Andy Adler en segunda guitarra. Los Estómagos fueron presentados por el actor y músico Francisco Nápoli. Esa noche los introdujo al público antes de que tocaran “La barométrica”, y luego el director del programa, Jorge Denevi, realizó una pequeña broma persiguiendo a Nápoli en señal de desaprobación por haber traído a una banda tan estridente al show.

Su aparición fue un revulsivo para ese momento: jóvenes con otra ropa, otra actitud, otros peinados, tocando rock, y una letra engañosamente simple en su superficie, pero que inteligentemente decía y mostraba cómo sentían y veían su realidad estos cinco jóvenes… y, al igual que ellos, muchos otros. Esos 2:40 minutos fueron una pequeña ventana al futuro que estaba abriéndose paso.

“Ha llegado el momento de hacer el cambio total, acabemos con lo viejo y volvamos a empezar”

Afianzados como cuarteto tras la ida de Andy Adler en enero de 1984, y ya trabajando con Orfeo, el sello los envía en marzo de ese año al estudio IFU a grabar más canciones.

Gabriel Peluffo (voz):

“Cuando llegamos al estudio había mucha gente, y la verdad es que nosotros estábamos un poco nerviosos”.

“Gonchi (López) nos dijo: ‘Con toda esta gente ahí, ustedes tienen que hacer payasadas’, y la banda no sonó bien”.

Si bien para Los Estómagos no fue una buena sesión de grabación, en ella se puede oír y vislumbrar la transición desde el primigenio grito punk a la búsqueda sonora ya más cercana al post-punk que pautaría, de ahí en más, el sonido estomacal.

“Abatido”, tema aún hoy inédito pero que puede escucharse en YouTube con muy baja calidad, es muestra de ello. Esa grabación, si bien no convenció a la banda, fue llevada a Orfeo, convenciendo, sí, al sello de editar un simple de Los Estómagos.

“Yo, tú, él, los seres que sienten.

Yo, tú, él, los seres vivientes”

A principios de setiembre de 1984, en las oficinas de Orfeo en la intersección de las calles 18 de Julio y Paraguay, se define para el próximo mes de octubre una sesión de grabación en vistas de la edición del debut de Estómagos en formato simple 7”. El mismo sería un adelanto del primer álbum de la banda y sería utilizado como herramienta promocional.

La grabación se haría nuevamente en el estudio IFU, con Jorge “Flaco” Iglesias en los controles. Se seleccionaron tres canciones para ser grabadas; dos de ellas serían elegidas para ese simple debut como lados A y B:

  • ”Los seres vivientes”
  • ”Fuera de control”
  • ”Vals de mi locura”

Hay en estas tres versiones —que luego serían regrabadas para Tango Que Me Hiciste Mal— una impronta ya definida, una búsqueda sonora personal que se inclina con claridad hacia una lectura del post-punk, o al menos hacia una sensibilidad afín. No se trata de citas estilísticas forzadas, sino de un lenguaje que ya fluía con naturalidad en la banda en ese momento.

Gustavo Parodi (guitarra):

“De esa sesión de grabación en IFU para el simple, recuerdo que fui con mi guitarra Yamaha y había en el estudio un Roland Jazz Chorus 120 flamante que había comprado el dueño del estudio. Un equipo tremendo, y yo estaba re feliz porque era un equipo mejor que los que yo tenía, que eran una basura”.

Grabadas las tres canciones, fueron seleccionadas en forma consensuada por la banda y el sello:

“Los seres vivientes” como lado A del simple y título del mismo

“Fuera de control” como lado B

Ahora era tiempo del armado del arte y del envío de ese simple a producción en la fábrica FIMASA.

“La canción rompe el frío de tu corazón, es la misma que acabó con el silencio”

Rodolfo Fuentes —diseñador gráfico, fotógrafo, curador, docente—, que desde fines de los años ’70 ha trabajado intensamente para la industria musical en Uruguay y en el exterior, fue el encargado de las fotografías y el diseño gráfico del simple. Es él quien cuenta el proceso detrás de su creación:

“Las fotos son anteriores al encargo de la carátula. Se hicieron con fines de difusión. Cuando viene el pedido de la tapa para el simple, busqué las que pudieran funcionar mejor, aunque hubo otras alternativas que se desecharon.

Los medios tecnológicos con que se contaba entonces no permitieron que las fotos lucieran en toda su calidad (esto era habitual en casi todas las carátulas de la época).

Obviamente, en ese tiempo no se usaban computadoras, por lo que el arte final fue armado pegando textos y logos sobre una cartulina. La inclusión de las fotos se hacía por procesos fotomecánicos cuando se hacían las películas de impresión.

Nunca recuperé la diapositiva original (era lo habitual, los originales nunca volvían). En realidad, había 4 ó 5 diapositivas originales, pero se ve que fans de la banda, en algún descuido, se las apropiaron”.

Gustavo Parodi (guitarra) recuerda:

“El logo es en un estilo de letra que creo se llama griega, griega antigua.

Con mis primos teníamos unas camisetas de souvenir que nos habían traído a casa cuando fueron de viaje a Grecia y a sus islas. Era con ese tipo de letras y a mí siempre me llamó la atención porque no se usaba para diseños de música. Cuando arrancamos con Los Estómagos escribía siempre el nombre con ese estilo.

Ya un año antes del simple la usábamos en los afiches, e incluso cuando yo me voy a España me traigo el disco de Desechables Golpe Tras Golpe, que traía un estilo similar de letra”.

Este arte logra capturar a la perfección el espíritu de Los Estómagos en esa etapa: oscuro, desafiante, auténtico, con un lenguaje visual muy propio.

La foto de tapa, realizada en una cripta del Cementerio Central, sugiere una conexión con las líricas de la banda. Su foto de contratapa, a través de la postura de los músicos, comunica un aire existencialista, distante y a la vez desafiante. Su agradecimiento al “Guardián del cementerio” le suma, quizás, un guiño simpático a un arte que de por sí juega con lo lúgubre. Es una tapa hermosa, con identidad, fuerza simbólica y coherencia estética. Difícil de olvidar.

“¿Qué es lo que pasa? Yo ya no sé”

Podemos imaginarnos la escena…

La oficina de Alfonso Carbone en el Palacio de la Música. Él y los cuatro EstómagosHernández, Peluffo, Mariott y Parodi— reunidos.

Sobre el escritorio, una pila de simples recién salidos de fábrica.

Y un enojo monumental.

En FIMASA, la fábrica encargada de prensar los discos, hubo un error. Sea por ignorancia, desconocimiento del material a editar, mala suerte o vaya uno a saber porqué, el simple quedó mal. En el lado B, donde debía estar “Fuera de control”, aparecía erróneamente “Vals de mi locura”.

Esa falla parecía arruinarlo todo.

El arte gráfico ya estaba listo. Las galletas del vinilo, impresas con el nombre correcto de los temas y su número de catálogo (#90115), ya asignado.

Un error humano. Un horror.

“He escuchado muchas cosas que no me dan ganas ni de abrir la boca”

 “Sólo quedaron dos copias”.

“Las tiraron todas a la basura y hubo gente que las recogió de ahí”.

“Hay cinco copias nada más”.

“Sólo la banda tiene copias”.

“En el simple, se grabó por error en ambos lados el mismo tema”.

Se podría seguir ad eternum con frases como estas: datos supuestamente ciertos que, durante más de cuarenta años, se han dicho —y aún se siguen repitiendo— sobre el destino final del simple. En el mundo de los fans, los coleccionistas y quienes se interesan por Los Estómagos y su historia, como suele decirse de los pescadores, hay mucho de mitificación y transmisión oral: entre algunas verdades, otras tantas mentiras, versiones apócrifas y versiones sin asidero.

Hay quienes “tocan de oído”, quienes aseguran que algo escucharon o que alguien les contó, o quienes dicen tener el dato definitivo y certero. Con los años se ha tejido un relato sin más base que rumores, vanidades y memoria frágil. Por eso, lo mejor es acudir a las fuentes, en busca de poder desentrañar este misterio.

[Entrevista radial con Alfonso Carbone] Gonzalo Pedraja (Programa Rocker City Radio, El Molino FM):

“La famosa historia del simple que salió mal —“Seres vivientes” y “Vals de mi locura” en lugar de “Fuera de control”—… Las malas lenguas dicen que agarraste el disco y lo tiraste a la basura, y que una mano anónima rescató algunas copias. Esas serían las que andan circulando hoy.”

Alfonso Carbone:

“Bueno… sí, supongo que el que dijo eso tenía informantes secretos dentro de la empresa. Las copias puede ser, pero me resulta un poco extraño. Para empezar, en ese momento era el primer disco del llamado nuevo rock —por llamarlo de alguna manera—, ¿y quién sabía de eso, aparte de los músicos?

Yo me agarré una bronca terrible, terrible. Estaba muy ilusionado con ese disco… muy ilusionado. De hecho, lo tomé casi como una de las primeras obras completamente mías. El resto era volver a posicionar a la empresa en géneros ya bien representados por otros artistas. Pero esto era un paso importante. Y cuando escuché la muestra… me quería matar.

No es solamente que no me gustara: ¿cómo se le ocurre a alguna mente un poco extraña pensar que iba a tirar un disco a la basura? Jamás. Para empezar: jamás. Y menos éste”.

Gustavo Parodi, guitarrista de Los Estómagos, también lo recordaba:

“La oficina de Carbone tenía una pila de simples en el escritorio. Él estaba re caliente. Yo le pedí para llevarme uno, agarré uno… debí haber agarrado varios. Pero todos nos llevamos un disco. La tapa recuerdo que era preciosa”.

La tirada original del simple fue de 150 discos, y se pusieron a la venta en las sucursales del Palacio de la Música. Detectado el error, Orfeo y Carbone detuvieron su distribución. Aun así, algunas copias de esa tirada inicial llegaron a ser comercializadas y vendidas.

FIMASA, en vista de su error, hizo una tirada extra de 100 nuevas copias del simple, cambiando el stamper (molde en negativo que contiene cada surco y se utiliza para prensar cada lado de un vinilo) por otro que tenía correcto su lado B. Esas nuevas copias correctas del simple debut también fueron comercializadas.

En resumidas cuentas, se hicieron un total de 250 copias del simple de Los Estómagos:

  • 150 copias con la versión incorrecta.
  • 100 copias con la versión correcta.

Los simples no fueron descartados en su totalidad, sino que algunos llegaron a las bateas y fueron puestos a la venta. ¿Cuántos? Es imposible saberlo al día de hoy, pero sí es cierto que algunos volvieron a FIMASA para ser destruidos y reciclados.

Siguiendo la pista esquiva de adónde fueron a parar los simples, contactamos a Álvaro González, ex empleado de FIMASA, a quien se le consultó sobre este simple y sobre qué ocurría con los discos que eran rechazados y volvían a la fábrica:

“Ese disco pasó desapercibido durante años. Yo mismo ni me di cuenta de su importancia. Era un disco más que se descartó, como tantos otros. Salían cientos de títulos, algunos en cassette y otros en vinilo.

Yo tenía uno y se lo regalé a un compañero de FIMASA que me lo pidió cuando cerró la fábrica. Él estaba metido en el rock uruguayo y seguramente le dio el valor que yo no supe apreciar en ese momento.

El papel se vendía a las papeleras. Las tapas se inutilizaban cortándolas en una guillotina de la imprenta. Los discos —como todos los que se descartaban o volvían de las casas de venta— se descentraban, se molían, se mezclaban con pasta virgen y volvían a la prensa para fabricar nuevos vinilos”.

Consultados Hernández y Parodi si aún conservaban sus copias, su respuesta fue que no. Por otra parte, no fue posible contactar a los dos miembros restantes (Peluffo y Mariott) para saber el destino de sus respectivas copias. Alfonso Carbone sí conserva las suyas.

Sumando a los fans y coleccionistas que con certeza lo tienen y atesoran, da la friolera de unas 20 a 30 copias en total del simple que sobrevivieron.

Un final. Un comienzo.

La experiencia del simple, en cierta forma malogrado, no logró desanimar ni a la banda ni al sello. En febrero de 1985, Alfonso Carbone les propuso grabar nuevamente “Fuera de control”. La sesión volvió a realizarse en los estudios IFU, con Jorge Iglesias otra vez a cargo de los controles. Pero esta vez, el resultado fue distinto: la canción tomó una dirección inesperada.

Con un pulso más cercano al pop, la nueva versión era más luminosa que la original. Ya no tenía el aire lento, denso y oscuro de aquella primera toma. En su lugar, aparecían texturas más livianas, como el sonido de un pocillo de café golpeado con una baqueta, usado a modo de cencerro, y un comienzo marcado por la frase que da título al tema, montada casi como un remix artesanal.

Carbone había sugerido que no sonara tan pesada, y la banda tomó la idea con humor. De ahí el uso del pocillo de café por parte de Parodi: una broma interna convertida en sonido.

Una vez terminada la grabación, fue el propio Carbone quien, guiado por una mezcla de intuición, oficio y buena estrella, decidió ir una noche al estudio. Junto a Iglesias, se encargó personalmente de la mezcla.

Al día siguiente, sin avisarle a los músicos, la puso al aire en su programa Concierto al Sol, en Emisora del Palacio. La respuesta fue inmediata: la línea telefónica colapsó de oyentes que querían volver a escuchar esa canción de una banda hasta entonces, para muchos, desconocida.

Así nació, tras la experiencia del simple —y casi sin proponérselo—, el primer e inesperado hit del nuevo rock uruguayo. Y con él, se abría una nueva página en la historia de Los Estómagos y también en la música nacional.

Cuarenta y un años después, ese simple no sólo persiste a través de su historia y mitología: brilla como símbolo de una época donde hasta lo que salía mal podía anunciar un comienzo.

Agradecemos a: Alfonso Carbone, Álvaro González , Ariel Scarpa, Fabián Hernández , Gonzalo Pedraja, Gustavo ParodiMauro Correa , Francisco R. y Rodolfo Fuentes por sus aportes.

Y al guardián del Cementerio.

Fotografías: Rodolfo Fuentes. Alfonso Carbone.

Videos: Alfonso Carbone y el Autor.

Leo Peirano


Videos con audio de los tres temas registrados para el simple girando en una bandeja:

https://youtube.com/shorts/_TGPcBQhCAk?feature=share

https://youtube.com/shorts/J1jGrABKJjA?feature=share

https://youtube.com/shorts/K2lo9FzGgVw?feature=share