Crvcera llega a nosotros y a todo el público de rock nacional a través de una triple presentación de sus EPs. En una acertada medida, la banda opta por dividir su registro discográfico en entregas parciales, llamadas Capítulos, que permiten una mejor apreciación del trabajo realizado. También logran una presencia más dilatada en el tiempo, que es sostenida a su vez por la calidad de las canciones. Porque estamos hablando un excelente disco en su conjunto o en las divisiones en que fue presentado.

¿Qué pasó con la industria musical a finales de los ’70s que involucra a estas tres cosas? En primer lugar, la cultura rock había creado artistas de peso, con influencia en la ideología de quienes lo escuchaban. Es decir que teníamos músicos y grupos que además veían aumentado su poder de negociación ante la industria, y llevaban tiempo obligando a ésta a mejorar sus condiciones económicas en sus acuerdos con ellos. Los músicos comenzaban a costarle más caros a la industria.

La banda Outsiders se despacha con tremendo EP de reciente edición. Cuatro temazos que muestran al grupo sonando impecablemente, rockeando directamente a la cabeza y al corazón de sus escuchas. Logran un conjunto sonoro-vocal que se apoya en temas bien construidos para transmitir esa esencia divina que se mete por las venas y que es el motor de muchos de nosotros; eso que damos en llamar verdadero rock.

Es sorprendente cómo el ingenio humano llega a niveles de ocurrencia tal, que logran hacer que ciertos personajes se perpetúen en la palestra pública sin merecerlo ya de por sí, y aún así ni siquiera por el hecho de haber creado algo novedoso o fantástico o haber tenido una reflexión útil para la sociedad. Nada de eso ocurrió en esta oportunidad.

Hay discusiones en rock que son tan viejas como “Rock around the clock” (o como “Rocket 88”, para quienes piensan que el rock and roll comenzó allí). Por ejemplo: ¿es mejor escribir los solos de guitarra y tocarlos siempre igual o es obligatorio improvisar? Vaya discusión más inútil, ¿no?

El concepto de Banda “One-hit Wonder” en Uruguay, se puede aplicar perfectamente al grupo 9-28, son un claro ejemplo. A mediados de los ’80 su tema “Ciudad dormida” sonaba en todas las radios, desde El Dorado, pasando por Radio Independencia, hasta FM Del Molino de Pando. No había programa de rock en donde no sonara su pegadizo estribillo. Lo curioso era que no tenían disco editado, ni siquiera integraban una ensalada de la época, cosa que lo hacía más meritorio. Para aquellos que tuvimos la fortuna de verlos en vivo, además de su sólida base, que compartían con los punks LSD, se destacaba su frontman, Marcel Nuñez, poseedor de un gran registro vocal y una enorme presencia escénica. Después de varias décadas e intentos fallidos, dimos con su paradero y gentilmente accedió a ser entrevistado.