Voces Retro: Jorge Camero (1989)

En nuestra revista número 20, de febrero de 1989, nuestro rockportaje central estaba dedicado a Jorge Camero. Por aquel entonces, Jorge ya era un veterano y experimentado guitarrista, ya que había comenzado a hacer música a principios de la década. Muy solvente con su instrumento, en 1989 hacía gala de sus virtudes en Ilegal, grupo que en ese momento se encontraba mutando. La entrevista se realizó en “nuestra redacción” en compañía de su hijo, y dio como fruto la charla que transcribimos a continuación.


Decir Ilegal es pensar inmediatamente en Jorge Camero (27 años). Y decir Jorge Camero es hablar de nuestro rock actual. Y más que eso, es una personalidad interesante y muy particular, como lo verán a medida que vayan leyendo este rockportaje. La conversación fue muy variada, y de ella extractamos lo siguiente para uds:

SR: Contanos un poco la historia del grupo.

Jorge: La historia es de hace dos años y ocho meses. Se formó a causa de una presentación que yo hice en el Anglo. Ahí me presenté junto al baterista y al bajista de Luz Roja. Me estuvieron viendo los integrantes de Metrópolis y les gustó, y se planteó de empezar a tocar juntos. Esos integrantes eran Sebastián Gagliano, Gabriel Kor y Luis Liguori, que es el baterista que está ahora. Con mi ingreso se empezó con el grupo. Después tuvo cuatro integraciones más. Los que siempre estuvimos al firme fuimos Luis y yo.

SR: Pero tu carrera empieza de más atrás.

Jorge: Empieza hace 9 años. Empecé con un grupo que se llamaba Pelo; hacíamos rock and roll bastante pesado. Después me presenté como solista. Luego formé Attica, en donde tocaban Gustavo Rea, Jorge Villar, Bhilo y yo. Después me fue para Buenos Aires y cuando volví me presenté otra vez como solista, que fue la presentación en el Anglo. Después toqué en Luz Roja en dos formaciones distintas. Luego de Luz Roja vino Ilegal.

SR: Ahora Ilegal está en una etapa de cambios. ¿Cómo viene la mano?

Jorge: Resulta que el grupo estaba sonando muy bien hasta que tocamos en el Mercado de los Artesanos. Estaba integrado con dos vocalistas, bajista, baterista, tecladista y guitarra. Pero a raíz de celos profesionales, no sé qué pasó que empezó a desbartarse todo. Entonces yo decidí no estar más con ese grupo, inclusive había decidido dejar de tocar. Pero entonces me llamó el baterista y me dijo que no podía ser.. Y yo dije “bueno, ‘ta, bárbaro”, y decidimos armarlo de vuelta. Pero en este momento de cambios también se refiere a que la línea también va a cambiar un poco, porque yo voy a seguir componiendo de la misma forma pero me gustaría que aportaran en composición todos los demás integrantes.

SR: Vos sos el líder de Ilegal, pero ¿en qué sentido? ¿En el musical, en todos los sentidos…?

Jorge: Vendría a ser más que nada el apoyo anímico; o sea líder anímico. Puede ser también en composición, pero yo no lo tomo así. Yo cuando compongo algo es porque me gusta, no porque quiera darles a ellos lo que se me antoja que toquen. No se hace lo que yo mando.

SR: Volviendo a lo de los cambios en el grupo, en la parte musical ¿para qué lado se orientaría?

Jorge: La música siempre va a ser fuerte, va a tener todas las influencias que puede tener la música actual. Nosotros estamos, más que nada, tendiendo a tener influencias de lo que había sido el rock and roll en otras épocas para hacer perdurar una cultura de rock y una determinada forma de sentir. A eso se le puede integrar todo lo nuevo sin pasar al tecno falso o al pop barato. Eso es lo que tengo en mi cabeza.

SR: ¿Cuál es la propuesta de Ilegal?

Jorge: ¿En qué sentido?

SR: O sea, ¿qué es lo que busca Ilegal cuando se sube a un escenario? ¿Qué busca transmitir?

Jorge: Más que nada mostrar algo de lo que puede hacer el rock. Demostrar que esa forma de rock que tenemos nosotros necesita algo más del público. Existe algo más que valorar, que es el arte. Hay que ver eso primero, y después divertirse y romper todo. Pero lo más importante es el arte: crecer con amor al arte. Como que Ilegal es una parada, un cachetazo.

SR: ¿A qué se refieren las letras?

Jorge: Por lo general las letras son mías y son sociales. Socialmente no buscan defender nada ni atacar nada, pero sí mostrar toda aquella forma que puede ir en contra de uno mismo. Buscan una identificación con la gente y una forma de estar en todo el mundo, que la comunicación sea total.

SR: ¿La propuesta de Ilegal está un poco alejada de lo que es el resto del rock nacional?

Jorge: No es que esté alejada, no la dejan entrar (risas). Porque quizás no haya una preparación del medio para esa música, o nosotros no estemos preparados para este medio, o ya hayamos estado preparados para este medio y ahora ya no queremos estar en este medio, queremos tratar de que el medio nos dé pelota a nosotros. Capaz que por eso nunca nos van a dar pelota.

SR: Ilegal no ha aparecido mucho en público.

Jorge: Casi todo fue a raíz de esos problemas de cambios de integraciones. Eso fue lo que más perjudicó a Ilegal en lo que se refiere a grabar.

SR: ¿Han grabado algún demo?

Jorge: Sí, grabamos, pero también tenemos una contra: las radios no lo pasan. Hay varias radios que tienen demos nuestros.

SR: ¿Por la calidad de sonido?

Jorge: No, el sonido es bueno. Es exactamente igual a como saldría en un disco, pero… no los pasan. El problema no sé cuál es. Puede ser que a raíz de mi personalidad eso perjudique al grupo. Pero mi personalidad está magnificada con el dedo para abajo o con el dedo para arriba. Y lo peor es que no saben ni porqué me están poniendo con el dedo para arriba o para abajo, lo ponen por lo que ellos quieren, porque nadie me conoce. Pienso que algún día esto cambie. Yo lo que intento es demostrar que somos un grupo que respeta a los demás grupos. Inclusive estuve tratando de formar una cooperativa de grupos de rock. Empecé a moverme, a ira a todos lados, pero nadie se movía, iba yo solo.

SR: A veces hay como una falta de interés por parte de los grupos.

Jorge: Falta motivación. El problema es éste: si vos dijeras “tenemos una fuente de trabajo, podemos salir a tocar a todos lados y nos pagan y nos respetan”; pero a mí, con 27 años, me ven tocando por ahí y me dicen “guacho peludo”. Yo no soy un hombre para ellos: tengo el pelo largo, toco la guitarra, hago rock and roll, soy un pendejo boludo así me lleven dos años nomás. No te ven de la misma forma. Entonces vos tenés que ir a transar directamente con la gente, y si no tienen respeto por la música no te vana respetar. Entonces no hay tal fuente de trabajo. Si hubiera escuelas de arte abiertas a todo público, sería otra cosa. Los músicos no tienen un local adecuado para presentarse para tocar. No hay apoyo. La música es la expresión artística más jodida en este país, la que más trabas tiene.

SR: ¿Qué raíces reconocés como guitarrista y como vocalista?

Jorge: Como vocalista Ian Gillan. Más allá de él, el segundo cantante que tuvo Ingwie Malmsteen, Joey Tempest, el cantante de Foreigner y el de Bad Company. Como guitarristas, mi “padre” en guitarra es Ritchie Blackmore. Después Brian May, Ingwie Malmsteen, David Guilmour, Trevor Ravin.

SR: ¿Cómo definirías tu técnica, tu estilo?

Jorge: Mi técnica es inexistente (risas). Porque para mí no existe técnica en lo que toco, existe todo lo que siento en el momento en que estoy tocando. Cada tema para mí es un mundo, y todos esos temas son un universo. Entonces en cada tema yo, en ese mundo, aplico lo que ese mundo me está brindando, y dentro de lo que es el universo, aplico lo que todo ese universo me hace sentir. Y más que nada lo que busco es la comunicación con el instrumento. En el momento en que yo toco ni soy ni una guitarra ni un hombre, soy una cosa sola, soy la música saliendo de esa guitar-hombre. Lo más importante es conocerse a uno mismo y conocer lo que puede dar el instrumento, y más allá de eso, lo que quieras hacer.

SR: ¿Qué le podés decir a un muchacho que está haciendo sus primeras armas con la guitarra y que quiere progresar?

Jorge: Que trate de sentir la música, que no busque un estilo para sentir las cosas, que se busque él mismo. Lo que a él le salga de adentro es valedero. Y sudar cada nota, cada cargada de equipo, cada pesito gastado.

SR: Lo importante es sudar todo, hasta en los ensayos.

Jorge: Y eso es lo más importante: ensayar. Pero no ensayar tocando sino pensando lo que estás ensayando. Después tocás. Además que no piensen en el súper instrumento, que piensen en un instrumento que puedan dominar y sea un buen instrumento, pero no el mejor, no es necesario. Yo no estoy tocando con una guitarra que sea la mejor, es una Segovia.

SR: ¿Cómo es lo de la grabación en la ensalada?

Jorge: El asunto es así: al momento de la integración que grabó esos temas para la ensalada, estaba con nosotros el bajista que había suplantado a Gustavo Rea en Alvacast. Entonces vino con nosotros Claudio Picerno y nos preguntó si estábamos para grabar. De esa forma entramos en la ensalada.

SR: ¿El repertorio de uds. cuántos temas incluye?

Jorge: Si seguimos con el mismo que teníamos al momento de que se pudriera todo (risas), aproximadamente unos 15 temas.

SR: Entonces hay LP y pico.

Jorge: Sí, sí. Inclusive si hay que grabar un disco en una semana, sacamos todo (risas). En una semana con 120 horas grabamos un disco, no hay problema.

SR: Hablando un poco del movimiento o seudo movimiento de rock nacional, ¿cómo te parece que fue 1988?

Jorge: Antes que nada te voy a corregir: no es ni movimiento ni seudo, pero tampoco es nada. Es algo que está latente, que evidentemente está bajo la alfombra de todo. El problema es que nadie se une y no hay conciencia de músicos. Si todos los músicos protestara porque acá no hay escuela de música a todo nivel, porque no hay fuentes de trabajo, porque en la radio sólo se pasa música yanki… En base a la fuente de trabajo, defender todos los ingresos que puede tener el país en base a propagandas, a ventas de cantidad de productos, hacer la industria nacional de instrumentos musicales, como había antes. Todo esto se puede hacer pero hay que concientizar, hay que unirse realmente, hay que ser totalmente sincero en todo. Yo puedo sincerarme con mucha gente, ya lo hice; me sinceré, quise formar una cooperativa y ¿qué pasó?, todo el mundo desapareció. Hay falta de madurez.

SR: Son pocos años de experiencia.

Jorge: No sólo eso, son malos años. Si fueran pocos y buenos habría una conciencia casi parecida a la que tendría que ser. Son años que están manejados, no están hechos por la gente. Por eso es que no hay movimiento. Además la falta de madurez de los músicos los priva de integrarse. Porque si yo voy a tocar para Amnistía Internacional y no sé qué es Amnistía Internacional, estoy mintiendo. Yo no puedo hacer eso. Si soy músico que trato de aplicar mi verdad, que es toda mi forma de ser en el instrumento, la tengo que aplicar para todo el resto de mi vida y en todos los planos de mi vida. Ese es el gran problema del rock uruguayo. Y me da no sé qué llamarlo rock uruguayo, porque se subestiman entre sí. Y pueden tener un caudal enorme si se lo respetaran el uno a otro. Yo no puedo decir que tal grupo es una porquería porque de repente el guitarrista toca menos que yo. No. Puede ser un gran grupo para la gente que los sigue, y si no lo son ahora, pueden llegar a serlo; más allá de la conciencia que tenga cada uno sobre lo que hace. Aparte, la subestimación provoca que ellos mismos se subestimen, porque al hacerse tan grandes frente a otro provocan que lo de ellos no salga con la intensidad que tiene que salir. Se dañan a sí mismos dañando a toros. Y no se dan cuenta. Entonces cuando tienen que salir a expresar lo de ellos no lo expresan como realmente tiene que ser. Entonces no son nunca músicos, no son nunca personas que se realicen como lo que quisieran. Aparte el público de acá no sabe ser público y no puede ayudar a los músicos, y a veces los músicos se calientan por eso. El público de acá quiere copiar otros públicos, tiene modelos y quieren copiarlos. No se puede copiar un público de los yankis, hay que ser un público de acá y punto.

SR: Bueno, cuando hice la pregunta que desencadenó todo, esto quería saber cómo viste al rock nacional en 1988.

Jorge: De rock para abajo (risas). Más que nada por parte de los músicos, no por parte de los que organizaron espectáculos. Evidentemente este año fue de traer gente de afuera. Al público uruguayo le traen algo de afuera y va loco de la vida a verlo, sobre todo porque es lo que le están pasando en la radio. Vos imaginate que saliera un grupo igual a los Fabulosos Cadillacs acá en Montevideo y empezaran a hacer cosas como ellos. Al público le duele. A Los Tontos los puso el público donde estaban, y sin embargo el mismo público que los puso ahí les tiró naranjazos y manzanazos. Es por la falta de autenticidad que tienen los uruguayos. Es lógico porque el que los puso ahí arriba en algún momento iba a madurar y se iba a dar cuenta de que eso que había puesto ahí arriba era una estupidez, entonces le bajó el hacha. Más allá de que fuera original o no lo que hacían.

SR: ¿Y qué te parece 1989 para el rock nacional?

Jorge: Yo no estoy informado a nivel de grupos, pero si este año lo preparan bien para el rock, más que nada va a ser el bols para la ensalada de los partidos políticos (risas). Van a tratar de que cada grupo, cada espectáculo enfoque a algo, y pienso que va a ser totalmente perjudicial para la música como arte. A nivel popularidad puede ser grande para algunos grupos, pero a nivel arte va a ser una mierda.

SR: ¿Cuáles son los próximos pasos que va a dar Ilegal?

Jorge: Antes que nada tenemos que tener la integración de Ilegal clara. Cuando esté clara, tratar de tocar con la mayor asiduidad posible para que la gente reconozca los temas y se identifique con ellos. Y sobre todo ver en escena cosas distintas. Yo no me he subido a un escenario que no me gritaran puto. Hay algo que a mí me caracteriza para que me griten eso, y la gente va a tener que empezar a respetar eso: no sé qué es. De repente no les gusta mi cola y me gritan puto (risas). Bueno, que se acostumbren a mi cola. El público va a tener que entender eso de todos los grupos.

SR: ¿Hay algo que quieras agregar?

Jorge: Sí, que en el disco, en la ensalada ésta que va a salir, no salen con el nombre de Ilegal los dos temas; salen con el nombre de Macbeth. Porque a causa de la disolución que hubo, el bajista, que era el que había traído la grabación, optó por cambiar el nombre y dejar los temas míos ahí dentro. O sea que es Ilegal el que grabó eso, pero con el nombre de Macbeth.

Una conversación en la que se tocaron muchos puntos diferentes y en la cual Jorge vertió conceptos profundos y que seguramente harán pensar a más de uno. Esperando que la nota les haya gustado, nos despedimos hasta el próximo número.