Erika Chuwoki – Mute (2019)

Pasaron tres años para que Erika Chuwoki, la banda con nombre de señora, editara su tercer trabajo al que titularon Mute. En 2010 comienzan con este desafío, ya en 2013 graban su primer disco, La Inesperada Mugre Que Aguarda Inquieta y en 2016 editan Psicobélica. Todos marcaron etapas de crecimiento, que deberían aumentar sustancialmente el nivel de consideración de la banda.

A fines del año 2018 recrean una espectacular versión de ”Playero”, una canción de Los Oxford incluida en Desde Afuera, disco conmemorativo de los 15 años, que escuchamos una y otra vez sin que nos empalague.

También desde el año pasado conocíamos dos canciones que estuvieron presentes en nuestra Playlist y en nuestra Videoteca, a través de un video producido en los Estudios Retrotrak. Ellas eran “El Niño” y “Mi Padrino No Fue El Presidente”; después lanzaron “…Y Una Novia Muy Hermosa…” que también escuchamos abundante, por lo cual ya teníamos una idea de lo que nos podía ofrecer el nuevo disco.

Erika Chuwoki, integra un grupo selecto de muy buenas bandas que dejaron de ser promesa, y que increíblemente en este caso, parece ser más valorada por el público argentino, que por el nuestro. Además deberían formar parte ¡¡¡ya!!!, de las grillas de bandas importantes en los mega eventos nacionales. Lamentablemente, aún no se ha hecho justicia con ellos.

Su propuesta es muy interesante y con este disco están dando otro paso al frente, para reafirmarse con aspiraciones de ocupar el lugar que merecen tener en la escena nacional.

Proyectados desde nuestro muy activo y diversificado under montevideano, con una integración consolidada desde hace una década y con muchas ganas de hacer música de calidad, los Chuwokis saben bien lo que quieren y no hay nada que los detenga.

La banda está integrada por Nilton Duplech (voz y guitarra), Andrés Ivaniski (guitarra), Fabián Maccio (bajo), Andrés Melo (guitarra) y Marcos Da Silva (batería), éste último, propietario del estudio en el cual la banda realiza sus ensayos y grabaciones, lo que es sin dudas un plus.

Se caracterizan por componer melodías muy elegantes, creando climas que cautivan y seducen. Su lírica es muy cuidada, las historias que cuentan tienen un sello personal y están llenas de simbolismos, en donde se nota la intención de transitar por un camino diferente al resto. El sonido de rock alternativo que ejecutan tiene notorios vestigios sicodélicos que también los diferencian. Ellos definen su sonido como “…barullo psicobélico con electro magnetismo cero”.

Las guitarras poseen un gran protagonismo obteniendo un sonido expandido que logran complementar con la base rítmica de bajo y batería espléndidamente. En cada canción se crea un ambiente particular, dejando espacio para el destaque de la voz principal, nítida y con mucho delay, utilizado con frecuencia.

Resulta difícil escuchar algo sin entrar en comparaciones, pero sólo con el propósito de orientar a nuestros lectores, y esto es muy personal, tal vez podremos encontrar algunos sonidos emparentados con la corriente de rock británico de fines de los ’90, de bandas como Travis, The Verve o Embrace.

Es que estamos ante una muy buena banda uruguaya, que debemos darle más pelota, antes que nos la roben del otro lado del charco.

Mute empieza con “El Niño”, tema que venimos escuchando hace un buen rato y que es un punto fuerte del disco. Habla sobre el nacimiento de un niño (“rompió bolsa y todo el cielo oscureció”). El segundo en dejarse escuchar es “…Y Una Novia Muy Hermosa…”, el cual tiene dos partes; “El flechazo” y “La bala en el pulmón”, un temazo. A continuación, “La Mordaza”, (“…por contrato no les puede hablar…”) es una melodía interesante, que con pocas palabras dice mucho, otro aspecto en donde la banda gana terreno. Después suena “Genio Garrafal”, intensa, con un riff enérgico. “Astronautas”, se ubica en la mitad del disco, propone una atmósfera espacial bien recreada (“me convertí en dios y no me gustó”). “Ave de Rapiña”, es dinámico. Ya en la recta final del disco nos encontramos con “Mi Padrino No Fue El Presidente”, que es tremendo tema, (“…hago el mal y hago el bien siempre sin mirar a quién… si tenés balas de plata ya ni lo pensés, apúntame bien al corazón y no falles…”). Y al final suena “Brotecito”, con un dejo a Buenos Muchachos; es muy climático y cierra con broche de oro.

El disco fue grabado, mezclado y materizado en Estudio Retrotrak, en Montevideo, lugar en donde grabaron todos sus discos. Fue editado por Chancho Discos, un sello independiente argentino.

No tenemos fecha para la presentación oficial del disco, aunque esperamos que sea pronto. Queda planteada la invitación a nuestro público, a que preste sus oídos para escuchar a esta banda, tan atractiva y enigmática como su propio nombre lo sugiere. Valen la pena.

Winston Estévez