Hablar de rock y animación en el Siglo XXI es hablar de Gorillaz y todo lo demás. Esta banda virtual inglesa creada en 1998 por Damon Albarn y Jamie Hewlett (dibujante y guionista de cómics, creador entre otros de Tank Girl) está compuesta por cuatro miembros ficticios: 2-D, Noodle, Murdoc Niccals y Russel Hobbs. La mayoría de sus canciones junto con todo su universo ficticio, se presentan a través de videos musicales animados, de animación tradicional y animación por computadora.

Una propuesta súper comprometida de esas que puede aportar el mejor rock. Y a su vez, algo de lo que se esperaría del rock en estos adormecidos días, intentando un sacudón que nos dé de cara con la realidad. Eso es lo que trae Ciudadano B en su disco. Rescatando esencias de sonidos y espíritus de los ’80s que supieron calar en la juventud local que hoy peina algunas canas. ¡Cuánto valor en todo esto!

En la sección “Entre…” de nuestra revista en formato papel, intentábamos reportajes distintos a los centrales para dar otra mirada enfocada más en los músicos en particular. En nuestro número 39 de setiembre de 1990 (el último que editaríamos en el formato habitual, antes de cerrar ese período con nuestro número 40) invitábamos a Gabriel Mangarelli para hacerle unas preguntas. En ese momento como vocalista de Luz Roja, este notable cantante de nuestro ambiente local, poseedor de una voz y escena particular y destacadas, así respondía sobre los títulos que le íbamos tirando.

Una gran formación la de La Plaga para traernos este Sálvanos Turú rebosante de excelente rock y blues. Iniciando la década de los ’90, el panorama local presentaba un escenario diferente al de la década anterior, con varios exponentes destacados en distintas vertientes del rock. La Plaga era portador de una propuesta integrada por excelentes músicos logrando una combinación de elementos que producía resultados de alta calidad. Once canciones para disfrutar de principio a fin.

Un domingo, temprano a la mañana, en una de las perpendiculares a Tristán Narvaja, lo encontré sobre un mantel en el piso, rodeado de libros, tuercas y Selecciones del Reader’s Digest. Alexa contemplaba unas esculturas de madera, en el puesto de enfrente, mientras yo no salía de mi asombro: tenía en mis manos, 20 años después de su edición, el Metal Machine Music. Este disco doble de Lou Reed, de 1975, ha sido calificado como uno de los peores álbumes de la historia. Casi siempre, todo lo que provenga producto del amor y la pasión genuina, lleva esa etiqueta.