Voces Retro: Angkor Vat

Corría julio de 1989 y nuestro número 25 presentaba dos entrevistas completamente dispares. Por un lado, Jorge Galemire, y por el otro, Angkor Vat. Nada que ver, en varios sentidos. Angkor Vat era una banda que comenzaba un camino en el cual dejaría huella y haría historia. La idea de la grabación de un demo autoproducido fue el disparador de esta más que merecida nota, y que hoy, a la luz del tiempo, puede catalogarse de histórica, siendo ni más ni menos que la cocina previa de Southern Blood.


Esta nota se debe a que la gente de Angkor Vat tiene un proyecto interesante en mente, el cual piensan llevar a cabo a corto plazo. Conforman el grupo actualmente Pablo Labraga (bajo, 18 años), Gustavo Dell (guitarra, 28 años), Álvaro García (batería, 17 años), Jorge Dell (guitarra, 26 años) y Leonardo Loriente (voz, 19 años). A continuación ellos nos contarán de qué se trata el asunto.

SR: Expliquen, para los que no los han escuchado, la onda que hacen y porqué.

AV: Hacemos thrash, o intentamos hacer thrash lo mejor posible para el medio. Y lo hacemos porque nos gusta a todos; y además para acercar el thrash a la gente, porque el movimiento viene bastante grande. El thrash empezó en el ’80-’81. Ahora hay un gran movimiento no sólo de grupos sino de sellos discográficos especializados sólo en música de thrash. Incluso las multinacionales ya tienen a Metallica y Megadeth. Y otra cosa interesante es que el movimiento de tras en Brasil es cada día más grande, y en Chile también es impresionante.

SR: ¿Por qué esto no trasciende? ¿Por qué acá no llega?

AV: Las radios no te lo pasan. También es una cuestión de costumbre, porque quizás el thrash a vos no te entra de prima. Pero después te vas dando cuenta de que tenés que ser buen músico -no nos sacamos cartel- para hacerlo. Por otra parte, queremos cambiar la imagen de las cosas aquí dentro: queremos que la gente se acostumbre a que no sólo existe un grupo porque lo están viendo. Porque acá, a veces, te muestran un grupo y no es el que le gusta a la gente. Queremos que el thrash tenga su lugar acá; no abarcar todo, porque cada uno tiene sus gustos.

SR: ¿Qué quiere decir Angkor Vat?

AV: Estábamos buscando un nombre fuerte: Destructor, Constrictor. La idea era poner un nombre fuerte o que llamara la atención. Entonces agarré una revista y decía: “El misterio de la ciudad perdida de Angkor Vat”. Es una ciudad que estuvo perdida bajo la selva 400 años allá en Asia, cerca de la India.

SR: Hablemos del demo que piensan grabar, esa idea tan interesante.

AV: El demo lo vamos a sacar como una experiencia nueva acá. Tenemos las horas confirmadas para empezarlo a grabar este viernes. Queremos sacar un trabajo por fuera de lo que se ha hecho. Aparte, no fuimos a golpear una sola puerta, vamos a autoproducirnos. Todo el demo es guita nuestra. Se va a poner a la venta, y si hay alguna productora que nos conviene, agarramos. O sea, va a ser factible que salga bajo un sello, pero de lo único que se encargaría es de ir y presentarlo para venderlo. Y hasta que no se saque toda la guita, cosa que dudo mucho, el sello no toca un peso. Luego de recuperada la guita invertida, se llevaría una comisión. Y aparte tenemos en mente la venta internacional, que esa es la fundamental. Lo bueno que tiene todo esto es que tenés el control vos. Tenés el riesgo de perder guita, pero si llega a salir bien todo lo que se gana es para vos. Y además que se puede vender a nivel mundial a través de fanzines, los cuales tienen páginas con los demos independiente que están a la venta. Y lo bueno es que a la gente le gusta lo nuevo. Otras veces te hacen una crítica de tu demo y te ponen tu dirección, a donde lo tienen que pedir. Y además en Sudamérica hay un apoyo terrible.

SR: ¿Piensan que pueden conseguir en el estudio un sonido que se asemeje al que ustedes quieren lograr?

AV: No. A pesar de que donde vamos está bien equipado, el problema en general son los equipos

SR: ¿Cuántos temas llevará el demo?

AV: Según lo que nos den las horas. Mínimo de cuatro y máximo de seis.

SR: Y si el demo llega a caminar bien, ¿cuáles serían los próximos pasos que darían?

AV: Si llega a caminar bien, pienso que tendríamos que conseguir contactos con discográficas de afuera a ver qué pasa; sobre todo en Brasil. Porque ha pasado, por ejemplo, con grupos de Chile, que han ido a grabar discos afuera. El nivel sudamericano no tiene nada que envidiarle al europeo.

SR: ¿A qué precio estiman que estaría el demo?

AV: Yo te diría que saldrá dos lucas, dos lucas y media. Lo más barato que podamos. Lo que queremos es desquitar la guita invertida. Vamos a tratar de hacerlo bien de bien, con portada, como para que lo veas y digas “pah, qué lindo cassette”. Prolijo en presentación y prolijo en lo de adentro.

SR: ¿Y el costo general del demo a cuánto ascendería?

AV: Alrededor de 500 palos para hacer la primera parte.

Muchísimas cosas quedaron fuera por falta de espacio (¡qué raro!, ¿no?), pero el espíritu de la nota sobrevivió a los recortes. No necesitamos decir que hay que apoyar lo más posible iniciativas de este tipo. Que tengan la mejor de las suertes.


Como dato anecdótico, cabe mencionar que el lanzamiento del demo era anunciado en nuestra sección de noticias La Bolsa Del Rock And Roll del número 33 de marzo de 1990. El costo inicial del mismo fue de N$ 3.900. A modo de referencia, nuestra revista costaba N$ 400 en ese entonces.