Power Chocolatín Experimento: Bueno y Divertido

A veces llevarse bien entre hermanos es difícil. A nivel musical para los Berocay, ocurre todo lo contrario. Han logrado entenderse más allá de las diferencias naturales para crear un producto que resulta innovador e interesante. Por supuesto, estamos hablando de Power Chocolatín Experimento. En estos tiempos en que resulta difícil definir y darle un marco a la palabra rock, Demián (guitarra, voz), Pablo (bajo, teclados) y Bruno (batería) desafían al diccionario y a los límites musicales. Nada mejor que escuchar su última propuesta, el disco Aparatos, para tener una impresión de primera mano. Pero primero, veamos qué tienen para contarnos los protagonistas.


SR: La propuesta de la banda obviamente es experimental, pero ¿es sobre una base definida?

Pablo: Desde que nos juntamos fue a lo que saliera. La idea del proyecto siempre fue como que nada se descarta sin probar; esa era como la premisa. A partir de ahí como que fue surgiendo todo.

Demián: Resultó siendo experimental pero no propuesto sino porque cada uno quería hacer alguna cosa. En vez de priorizar lo que quería uno, cada uno hizo lo que quería hacer a la vez. Cada uno aportaba una idea desde su lado. Eso resultó en algo distinto.

SR: Tampoco les interesa ponerle un rótulo a lo que hacen.

Demián: Si escuchás los discos, hay momentos distintos. El primer disco son más canciones, después nos pusimos más rockeros, después más raros.

Pablo: El último es medio como una síntesis.

Demián: Sí, es un poco un resumen de todos.

Pablo: Pero tampoco fue buscado.

SR: ¿Igual uds. enmarcarían la propuesta dentro del rock?

Pablo: Sí.

Demián: Tiene un montón de puntos en contacto de lo que se considera rock. Tiene guitarras distorsionadas, gritos, baterías fuertes.

Pablo: Tiene algunos timbres de cosas y elecciones de instrumentos que se puede considerar rock. Capaz que no tanto en las estructuras del rock más clásico.

Demián: Depende de qué tomes como rock.

Pablo: Está bastante bastardeado el término rock, pero si lo tomás en el sentido amplio, me parece que sí entra. Si bien todos escuchamos y nos gusta tocar otras cosas, venimos todos de ese lado.

SR: Me gustó el término canchengue depresivo, que son conceptos opuestos. ¿También es una buena definición de la banda?

Demián: Sí. De repente tenemos una canción tipo rock bajonero, medio depresivo, y la base rítmica resultó ser una salsa. Siempre no hay problema en probar ritmos que naturalmente no corresponderían.

Pablo: Esa fue una primera definición que la seguimos usando hasta ahora porque nos seguimos sintiendo identificados. Este último disco tiene eso, también, bases rítmicas muy marcadas. Ahora eso también se usa mucho más.

Demián: A los tres nos gustó mucho siempre The Mars Volta, que un poco pasa eso. Es una banda hardcore al palo pero con bases latinas, de repente.

Pablo: Pasa acá con Totem y otros, también. Eso es como medio uruguayo: somos un bajón pero tenemos como una base más rítmica.

Demián: La música popular uruguaya es bastante oscura.

SR: Y esa otra frase de uds. “no confiamos en Ud.”, aparte de lo humorístico, ¿se usa en qué sentido?

Demián: En realidad eso viene de una canción que está en la segunda cosa que grabamos, que era un EP de tres temas. Yo tenía un dibujo de unos ratones en el que había puesto esa frase, pero venía del punto de vista como de una administración, como una “crítica” al sistema. La letra habla de una corporación silenciosa. La frase tiene eso como que amable pero agresiva.

SR: ¿Cómo encaran la composición de los temas, más allá de esto de que vale lo que se le ocurre a cada uno?

Pablo: Algunas veces surgen de bases. La parte más armónica o melódica la armamos Demián o yo, que pueden ser tres acordes de una progresión nomás. Después vamos tirando en el ensayo, repitiendo eso. Y de repente queda bueno con una cosa que había de antes, y tratamos de mezclarlo. Algunos temas salen puramente de improvisaciones en el ensayo. Algunas otras cosas surgen más de conceptos, de pensarlo y decir “esto vamos a armarlo arriba de un ritmo”. No tenemos un método compositivo. Lo que sí, las letras y las melodías Demián por lo general las termina de redondear.

Demián: Después de ese proceso, cuando tenemos algo parecido a una canción, me lo llevo y trato de escribirle algo. Eso pasa en los últimos años. En principio eran más colectivas las letras.

SR: ¿Tienen algún sentido las letras o es también lo que vaya surgiendo?

Demián: Al principio eran más collage. Luego se ha ido dando como una línea, que tampoco fue buscada o propuesta. Pero si leo las letras de un par de discos a esta parte, creo que hay un hilo, que no sabría explicar exactamente de qué. En lo personal me gustan mucho las letras de Thom Yorke o esa gente así, que son un poco inquietantes pero que nos sabés del todo porqué.

SR: Están en sintonía con la música.

Demián: Bueno, sí. Como que están en un lugar intermedio, y que me gusta que suenen un poco como amenazantes sin ser…

Pablo: …Enojadas.

Demián: Lo que se busca, más o menos, es un lugar apenas incómodo. Me gustan mucho esas cosas que de repente son como una narración súper cotidiana en la que algún elemento cambia y cambia la atmósfera de todo, pero tampoco sabés porqué.

SR: ¿Qué significa la Berocay Blues para Power Chocolatín Experimento?

Pablo: Somos lo mismo más nuestro padre. Surgió más para un verano. El batero, Bruno, y yo tocamos en la banda Ruperto Rocanrol para niños con nuestro padre. En verano baja pila la actividad de ambas bandas, y fue como una manera de seguir en eso, con una propuesta más amigable, si se quiere.

Demián: En verano se da que convivimos bastante como familia y surgían toques en Atlántida.

Pablo: Era como más relajado. Después se dio que nos invitaron a festivales de blues.

Demián: Es una banda medio fantasma, no existe como banda sino para cosas puntuales.

SR: ¿Y uds. cómo lo sienten? Porque estamos hablando de cosas bastante opuestas, de lo experimental al blues.

Pablo: Tiene esa cosa como de tocar más relajado. Lo experimental nos requiere más tensión y una concentración mucho mayor cuando estamos tocando. Lo disfrutás, pero no terminás de disfrutarlo del todo porque estás re pendiente de que todo salga bien.

Demián: Una zapada de blues es como lo opuesto.

SR: ¿Individualmente tienen proyectos paralelos?

Pablo: Yo tengo una especie de proyecto solista, que también es medio fantasma, que no termina de existir nunca. Se llama Menor Infractor, que surgió grabando cosas en casa y tratando de armar temas con eso. Después saqué un EP que tiene como unos temas un poco más armados. Pero toco en vivo muy de vez en cuando. Es totalmente libre, no me pongo una presión. También estoy en un colectivo artístico, en el cual tenemos una parte fuerte de música, que se llama Mihaly Meszaros, que también tiene una parte media experimental. A veces tocamos todo improvisado y otras veces tocamos unos temas un poco más armados. Tocamos en boliches, en muestras, en alguna sala o en instalaciones. Y además está la banda con Bruno y mi padre.

Demián: Yo también tengo un símil proyecto solista pero de apariciones muy esporádicas. Se llama Parque Viera, que soy yo con una guitarra y unos pedales nomás. Tiene un costado experimental pero son más canciones. Pablo me está ayudando a grabar algo.

SR: ¿Y Bruno?

Demián: Bruno toca como en veinte mil lados: en la banda de Santiago Cutinella, en Foro, en 2.000…

Pablo: Toca en el disco de Santa María Peligro, también.

SR: Con la mirada en la discografía de Power Chocolatín Experimento, ¿cómo ven el trayecto del primer disco hasta el actual?

Demián: Hay una evolución, que capaz que si mirás todos los discos, no es una curva hacia arriba. Hay momentos que me gustan pila de discos re viejos. Nos fuimos conociendo más como banda que fue tomando una identidad, tal vez.

Pablo: El primer disco lo grabamos antes de tener los temas terminados, lo grabamos así de ansiosos.

Demián: Después vienen dos discos que son más rockeros y que son distintos a lo que hacemos ahora. Entre nosotros tres coincidimos en que el último disco es el que nos deja globalmente más orgullosos.

SR: ¿Cómo definirían Aparatos, el último disco?

Demián: Es como una síntesis de todos los anteriores, de ideas o cosas que hemos explorado y que nos agarra en un buen momento como banda. Estamos ensayando y tocando pila. Estamos más enfocados.

Pablo: Durante mucho tiempo ensayábamos una vez por semana, y después eso se fue diluyendo. En el último tiempo volvimos a esa marcha.

Demián: El año previo a la grabación del disco no suspendimos ningún ensayo. Y en el proceso de grabación del disco fuimos mucho más exigentes.

Pablo: Lo grabamos en el estudio que armó nuestro padre, al igual que el anterior, pero para ese no teníamos tanta noción ni experiencia.

Demián: Fue tremendo aprendizaje en ese sentido en el disco anterior. Ahora teníamos cosas más definidas de qué no iba a ser.

Pablo: Nos autoexigimos mucho más en que las tomas quedaran lo mejor posible.

Demián: Todo respondió a un momento en que estábamos más enfocados en la banda, tocando pila, con lindos toques.

Pablo: Generando también una especie de público familiar.

Demián: Como que el disco es el resultado de un par de años de eso, de mayor entusiasmo, quizás.

Pablo: Y en el sonido me metí de lleno en la mezcla, que también tiene esa cuestión de que yo sé cómo debería sonar algo y no hay tanta ida y vuelta de querer explicarle a otra persona. Ya tenemos un sonido más definido y un consenso entre los tres de cómo queremos que suenen las cosas.

SR: ¿Hay un lugar por donde tiene que pasar la musicalidad de la banda?

Demián: Creo que nos tiene que gustar a los tres.

SR: Llama la atención la presencia de una cantidad de ritmos en el disco.

Demián: Eso lo tiene que responder Bruno, que justo no está. Siempre estuvo en la banda, pero últimamente se acentuó más lo de experimentar más con eso, con ritmos desparejos.

Pablo: La polirritmia. Bruno tiene esa libertad. Toca en miles de bandas pero siempre son de géneros acotados. Acá se saca las ganas de hacer cosas.

Demián: La actitud de todos es “si a vos te parece…” (risas). Para todos es así.

SR: La bandera de la banda es la libertad.

Pablo: Sí, es eso.

Demián: Cuando ninguno de los tres tiene nada para decir de los temas porque no hay nada que no le cierra, el tema queda.

Pablo: Se da natural. A veces pasa que estamos laburando un tema de una forma y no nos termina de cerrar, entonces lo rearmamos o lo tiramos, o agarramos una parte y lo usamos en otra cosa.

Demián: Básicamente el objetivo es que nos guste a los tres.

SR: Los gritos son bastante recurrentes en Aparatos, ¿no?

Pablo: Este disco es el más gritado.

Demián: De chico era fanático, enfermo de Nirvana. Siempre viene un poco de ese lado, pero en el primer disco no hay un solo grito, creo. Me fui soltando o encontrando eso a medida que fui avanzando, y ahora es un recurso más. A veces es para dar ese contraste, para romper lo que venía. A mí me gusta hacerlo, es divertido. No sé cuántos años más voy a poder hacerlo (risas).

SR: ¿Cómo invitarían a alguien que no los conoce para que escuche el disco nuevo?

Demián: Tiene de todo un poco, pasa por varios climas, tiene violencia gritada con ruidos pero también tiene partes melódicas. Si bien siempre tuvimos el costado experimental y ruidoso, siempre tratamos de mantener la canción porque nos gustan las canciones. Por todo lo que veníamos diciendo, resulta siendo honesto en que el objetivo principal es que nos gusta a los tres.

Pablo: El formato canción siempre está; la mayoría tienen estribillo y verso. En el último tiempo estamos más en esa de que hay partes que no se repiten tanto.

Demián: Pero sigue manteniendo un espíritu cancionero.

Pablo: Siempre hacemos las cosas que nos gustan a nosotros, y resulta que ahora hay cierto público que se está acercando y escuchando eso. Nuestro nivel en el under es que pasamos ese paso en el que tenemos que obligar a la gente de otros ámbitos a que nos vayan a ver.

Demián: También hay cierta movida, hay pila de bandas que están buenas. Nos fuimos conociendo con otras bandas afines.

Pablo: De hecho este disco tiene pila de influencias de bandas con las que tocamos.

Demián: A raíz de la banda conocimos todo como un mundo de gente, pero también un mundo sonoro.

SR: ¿Hay alguna meta que tengan como banda o también es a lo que vaya surgiendo?

Pablo: Este año ya sabíamos que íbamos a achicar un poco porque Demián acaba de ser padre. La proyección era generar una presentación del disco, salir a tocarlo un poco. También pensamos en algo como lo que hicimos el año pasado con lo de los 10 años en la sala Camacuá, apostando a lo visual.

Demián: También estamos viendo de hacer un video. Lo que nos mueve es hacer cosas que estén buenas. Estaría bueno salir a tocar a otros lados, fuera del circuito de siempre. Y tratar de juntarnos a componer temas que nos entusiasmen más que el disco que grabamos. Lo que buscamos es que los toques estén buenos, humana y artísticamente. En ese sentido nos tomamos las cosas en serio, nos gusta tocar bien y que suene bien.

Pablo: Y a cuanta más gente le lleguemos y si quieren llenar todos los toques, de más. Riki Musso decía: “no nos vendemos porque nadie nos quiere comprar” (risas).

Demián: El objetivo de esta banda siempre fue tratar de hacer cosas que nos parezcan que están buenas de verdad.

Pablo: Que nos guste tocarlas.

Demián: Que sea divertido y que nos siga entusiasmando.

Ariel Scarpa

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