Los Chanchos Salvajes y El Umbral en Rock es la Cultura

El pasado viernes 8, Rock es la Cultura abría las puertas de su sótano para recibir a cuatro bandas, dos de las cuales son auténticas representantes del punk rock nacional. Los Chanchos Salvajes y El Umbral demostraron cómo se hace, para disfrute de todos los presentes.

TEST

Una buena pizza en la previa, y luego bajar los escalones para comenzar con la yapa del dúo brasileño Test, invitados a último momento a tocar por primera vez en Montevideo luego de un fallo en su traslado hacia Argentina. Brindaron un enérgico show de Black Metal / Death Metal / Grindcore apoyados únicamente en una guitarra y una batería, siendo ésta última la protagonista a manos de Barata, quien con una técnica espectacular demostró serias intensiones de destruir el instrumento. No pudo. La voz de João Kombi rugió en perfecta armonía con la propuesta. Media hora de un regalo imprevisto y, por lo tanto, sorpresivo y agradecido.

 

MALDOROR

A continuación, el escenario fue ocupado por otro dúo, en este caso Maldoror. Quizás estando parados en la otra punta del espectro musical con su propuesta, el dúo supo llevarse los aplausos de un público atento a lo que emanaba de un par de teclados, un xilófono y una batería complementada con bases y percusiones variadas. Por momentos, se lograban extrañas combinaciones que, de alguna manera, mantenían el interés de la gente. Siendo totalmente instrumental, supieron llevar adelante una actuación que quedaría enmarcada entre dos bandas potentes.

 

LOS CHANCHOS SALVAJES

Llega el turno de Los Chanchos Salvajes, de la mano de Gustavo Parodi. La banda paralela del guitarrista de Buitres ya lleva varias presentaciones en su haber, resultando muy positiva para el fin con el que fue creada: subir la mayor cantidad de veces a un escenario y estar en contacto directo con la gente.

Un set impecable que nos paseó por una muestra de punk rock altamente disfrutable. Una dosis necesaria de autenticidad, de potencia, de frescura, donde se notan las muchas ganas de hacer rock de verdad. El sonido alto como debe ser, los tres únicos instrumentos necesarios para rockear y una arrolladora lista de temas cortos y muy efectivos, al mejor estilo Ramones. Da mucho gusto escuchar una banda así, donde Parodi se da el gusto de volver a empezar desde las bases mismas de esta música.

Cerraron con La Música Está Enferma, a la cual presentaron como “un tema que hace mucho que no tocamos”. Nos pareció muy significativo, por lo que encaramos a Gustavo una vez que terminó el toque.

SR: Gustavo, La Música Está Enferma, después de tanto tiempo. ¿Por qué?

Gustavo: La verdadera razón es que hace 15 días la banda Harry y Los Sucios se juntaron de vuelta en Pando y dieron una especie de show final, el cual seguramente no sea final porque les dije que no fueran boludos y siguieran tocando. En un momento me dijeron que querían dedicarme una canción que yo cantaba, y me invitaron a tocar La Música Está Enferma. Me pareció bárbaro, y la tocamos en Pando, que desde el año ’83 no la tocábamos. Y el otro día ensayando con Los Chanchos decidimos incluirla en el repertorio. Al fin y al cabo es una canción que hice yo, que fue muy ninguneada. Ahora cuando la tocamos, Alejandro, de Maldoror, me dice “¿vos sabés que me emocioné?”. Y yo también, si hasta me olvidé de la letra en un momento, acordándome de cosas de aquella época tocando esta canción. Te remueve cosas, quiere decir que para algo sirvió. Creo igual que es una canción que está vigente otra vez… otra vez.

Estoy completamente de acuerdo.

 

 

EL UMBRAL

¿Querías más punk rock? ¡Tomá! Alejandro Núñez y su banda continuaron por el mismo camino por el que nos llevaron Los Chanchos Salvajes, quedando más que claro que son bandas hermanas en cuanto a la propuesta musical. El Umbral continuó con la autenticidad sobre el escenario, con letras importantes, con una búsqueda constante de relacionamiento con el público, buscando la cercanía. Y lo lograron, a base de buenos temas y de una entrega total. Los rockeros supieron devolver el favor con pogo en varios de los temas, redondeando de esta manera un show completo.

Potentes, precisos, sabiendo claramente hacia dónde van, y llevándonos a todos en esa dirección. Hubo temas de distintas épocas del grupo, y todos sonaron muy bien en manos del trío que, también en esta oportunidad, fue suficiente para los que amamos este rock directo, simple en el mejor de los sentidos y contundente. El cierre, con la guitarra siendo despedida del escenario, con cariño, pero lanzada al fin. Como hubo un bis a solicitud de los presentes, la guitarra viajó nuevamente al piso, esta vez con las cuerdas hacia abajo. El primer golpe la desafinó. En el segundo, no sabemos el estado en que quedó.

 

Nos fuimos con los oídos llenos de música, con una sonrisa en la cara y en el alma. Completos, llenos de esa energía que tan mágicamente Los Chanchos Salvajes y El Umbral supieron compartir con los presentes. Aunque más gente podría haberse acercado a este espectáculo, conservamos la tranquilidad de que esto está muy lejos de acabarse. Por lo menos mientras bandas como éstas estén sonando en algún escenario de este país.

Ariel Scarpa