El Niño Descalzo es la nueva banda que incluye a los experientes Fabián “Hueso” Hernández (teclados) y a Fernando Mariott (voz, guitarra y programación de batería y percusión), quienes juntan fuerzas con Hernán Mengod (guitarra), Nahuel Piantanida (bajo, sintetizador, coros) y Cecilia Pérez (voz) para dar nacimiento a este Niño. El proyecto ha tenido un cuidado y amoroso nacimiento y desarrollo, desmarcándose de la generalidad de las bandas con una propuesta más que interesante. Para saber qué trae el Niño bajo el brazo, conversamos con casi toda la banda (excepto Hernán que se encontraba de viaje) para que nos contaran los detalles de sus primeros pasos.
SR: ¿Cuándo y cómo surge el proyecto El niño descalzo?
Fabián: Desde que se terminó el anterior proyecto en el que yo participaba y en el que también estaba Fernando y Gustavo Mariott, que era Dos Palabras, lo que no perdimos fueron las ganas y la iniciativa de hacer música. Después de eso que terminó hace como seis años y pasado un corto tiempo, nos planteamos por dónde podíamos empezar de nuevo a trabajar. Al año empezamos con tentativas de hacer algo. Sabíamos que queríamos trabajar juntos porque nos sentíamos muy cómodos y porque siempre tuvimos una gran afinidad en cuanto al estilo y la sensibilidad. Ahí empezamos la búsqueda. Después hubo varios intentos que no prosperaron, y además Fernando pasó por un trance personal bastante fuerte por un problema de salud, que también nos trancó un tiempo. Cuando él estuvo internado con una operación seria, con riesgo de vida y todo, yo lo acompañé en esas jornadas de internación, y ahí empezó a surgir la idea de este nuevo proyecto. De eso hará aproximadamente unos dos años. Una vez que él se recupera, empezamos a ver por dónde podíamos ir, y luego quiénes nos podían acompañar, pues siempre la idea fue trabajar en grupo, en formato de banda. Fernando me sugirió gente que estaba cerca, acá en Empalme, que eran Nahuel y los hermanos Mengod, que eran Hernán -que está tocando la guitarra y que justo ahora falta porque está en un viaje por Europa- y Anthony, que era el hermano baterista. Gente más joven que nosotros, afín y buenos músicos. Ahí empezó el proyecto. Después, con la idea de completar la parte vocal, queríamos una voz femenina, en un principio para hacer coros, y se acercó una conocida de aquí que después nos prosperó. Finalmente, Nahuel nos muestra los videos de Cecilia y quedamos encantados con la voz de ella y con lo que hacía. En principio entró haciendo coros, pero después quedó como voz. Ahí queda conformado El Niño Descalzo, que en ese entonces todavía no tenía nombre, y empezamos a trabajar durante casi un año en el repertorio, conseguir equipos, instrumentos. Así hasta el debut, que fue aquí mismo, en la casa de Ricardo Rodríguez, que es como un mecenas para nosotros porque nos habilita este lugar, por ejemplo, donde ensayamos. Nos lo ofreció generosamente, y también prestó el lugar para el debut, que fue en abril de este año.
SR: Por lo que escuché y vi en ese toque debut me pareció muy interesante la propuesta, pero creo que es difícil de encasillar. ¿Cuál dirían ustedes que es la propuesta de la banda?
Fabián: Difícil de encasillar (risas). Si hay que definir por qué lado estilístico, vamos, es difícil. Tampoco nos ocupamos mucho de eso, no nos preocupa. Es hacer música libremente.
Fernando: La propuesta es muy honesta, en el sentido de que estamos haciendo todo lo que se nos antoja. Lo que traemos todos tiene su espacio en los ensayos y en la creación. Todos aportan, y la suma termina siendo lo que somos. No sabemos cómo definirlo genéricamente, si vamos por acá o por allá.
SR: Me imagino que influye bastante el hecho de que la banda sea multigeneracional, ¿no?
Fabián: Eso no lo esperábamos; se dio así.
Fernando: De hecho, se dio desde el principio así y fue uno de los principales componentes. Cuando empezamos con la conversación del proyecto en el hospital Pasteur, cuando me enfermé de cáncer y me tuvieron que operar, como contó Fabián. Tuve una operación de mucho riesgo y él fue la persona que me cuidó, me ayudó en todo ese proceso de salida y después en la quimioterapia. Esa fue la gestación de los valores con los cuales nosotros queríamos desarrollar un nuevo proyecto, teniendo en cuenta todas las cosas que fracasaron en los proyectos anteriores con los que habíamos intentado hacer y desarrollar cosas que perduraran. Analizando todos esos errores que cometimos o todas las carencias que tuvimos en esos momentos, fue que supimos qué era lo que no queríamos hacer otra vez o lo que no queríamos que nos pasara. La búsqueda de las personas con las cuales íbamos a desarrollar el nuevo emprendimiento fue una vez que empezamos a ensayar, mientras yo estaba haciendo la quimioterapia. Los días que me sentía mejor venía a la casa de él a tocar porque ya tenía músicas. Al principio yo iba a ser el batero, como siempre, pero se complicó la cuestión de conseguir un cantante. Un día se me dio para plantarme y probar a ver si podía cantar y tocar la guitarra. Era algo que lo hacía en mi casa, pero nunca lo había llevado al escenario. Lo empezamos a desarrollar, y una vez que tuvimos unas canciones, comenzamos a invitar a los compañeros que teníamos de proyectos anteriores, a ver si podíamos volver a conectar. Eso no pasó y nos quedamos nosotros dos. Le mostré a Fabián unos proyectos anteriores que tenían Nahuel y Hernán que a mí me gustaban mucho. A Fabián le gustó y decidimos invitarlos a probar. Empezamos a hacer un trabajo con Nahuel primero y con el batero. Hernán vive en Montevideo, entonces viajaba a los ensayos. Empezamos a desarrollar nuevas canciones con ellos y empezó a fluir todo, sobre todo en lo humano. Todos estamos chochos con eso, es un lindo grupo. A nosotros, que somos más veteranos, ese aire fresco con ideas nuevas nos viene muy bien. Hay otras particularidades que nos hicieron muy bien a nosotros, también.
SR: Cecilia y Nahuel: ¿cómo consideran que se insertaron en la banda y cuál creen que es su aporte?
Nahuel: En mi caso, con los hermanos Mengod, con Hernán venimos haciendo música hace más de 10 años. Tuvimos una banda anterior que se llamaba Los Hombres De Buena Voluntad, donde cantaba y escribía las letras Christian Hernández, que es quien escribe las letras para este proyecto, también. Ahí existía un hilo conductor en nosotros. Después, con Fabián y Fernando había mutua admiración y acompañamiento. Más allá de que no habíamos compartido proyectos musicales, habíamos estado en ensayos y los habíamos ido a ver a los toques. Yo ya escuchaba a Los Estómagos, de niño. Creo que con las ganas y sobre todo eso que dicen ellos del buen grupo, hubo como una admiración de humanidades, me parece. Había ganas de hacer algo juntos y me parece que eso se fue desarrollando. Hay mucho disfrute a la hora de tocar y existe una particularidad que tenían tanto ellos como nosotros, que es que nunca quisimos hacer una banda de un estilo, sino tocar y elaborar canciones como un juego. Igual que ellos, nosotros empezamos a hacer música desde muy niños y sin saber realmente de música, pero coqueteando con las ganas de hacer canciones. Ese juego es lo que nos llevó a valorar la canción y a la obra completa, más allá de la diversidad de las cosas que escuchamos. Ellos nos dieron esa idea de valorar mucho la poesía, el sonido, las raíces de la música. Y después, la inquietud de hacer. Como joven de un pueblo, es un motor de desarrollo.
Cecilia: En mi caso es mi primera experiencia con una banda. Empecé haciendo música cuando tenía 18 ó 19 años, cuando estaba la pandemia. Comencé esa búsqueda con la música, aunque en realidad tampoco sabía que me gustaba tanto, y empecé a joder a mi madre para que me comprara un ukelele, porque en ese entonces estaba de moda. Empecé a subir covers a las redes y después aprendí a tocar la guitarra un poco, también. Y ya el año pasado, mediados de julio, me empecé a cruzar con Nahuel. Iba al súper y me compraba y me decía que tenía una banda, que me arrimara. Me decía los nombres de ellos, pero no los sacaba tanto por los nombres. Un día insistió tanto para que me arrime a un ensayo en la casa de los Mengod, que me animé, pero más que nada porque siempre me estaba frenando la vergüenza, el miedo a no encajar, esas cosas que uno tiene, como la inseguridad. Al principio iba a hacer coros, me dieron las letras y como que me fui animando. Ahí me di cuenta que uno era Fabián, al que le compraba caramelos cuando iba a la escuela (risas). Al final terminé siendo una de las cantantes. Me fui animando un poco.

Fernando: Con Fabián hemos sido abiertos a aportarles a ellos para que, en lo que son potenciales, tengan un crecimiento y darles el espacio para que su desarrollo creativo en la banda les dé un sentido de pertenencia, que sean parte real. Es algo que pasa mucho en las bandas.
Fabián: No es “Haceme caso, tocá lo que te digo” y chau.
Fernando: Hemos practicado otra cosa, que es potenciar. En el caso de ella, por ejemplo, que en un principio empezó a hacer coros, enseguida nos dimos cuenta de que tenía un potencial. Entonces hemos tratado de ir aportándole el espacio para que ella se desarrolle y su participación sea plena con la libertad de composición de sus melodías. Eso se dio sin trabajarlo, porque hay una conexión espontánea entre las dos voces y en las melodías.
Nahuel: Para mí no hay una diferencia entre mayores y menores. Acá las voces y los sonidos son escuchados. Eso es precioso de destacar, porque hay una creatividad muy linda y está buenísimo. A mí me encanta cuando uno admira a su compañero y a su vez es recíproco. Eso rompe muchas barreras y aumenta la posibilidad de creación.
Fabián: Un detalle no menor es que Nahuel nombró a alguien fundamental en este proyecto, que si bien no participa de la cocina pero es fuente de inspiración y es el que aporta los textos, que es Christian Hernán.
Fernando: Es un ingrediente importantísimo.
Fabián: Christian es todo un creativo, un tipo que a nosotros nos encanta cómo escribe ya desde antes. En estas bandas antecesoras de todo esto en las que participamos nosotros, siempre hubo aportes de él en cuanto a los textos. Es sabido que no es fácil escribir buenas letras, y a nosotros nos interesó siempre y desde un principio hacer canciones que no renguearan de ninguna pata, o sea, que tuvieran la mejor música posible y el mejor texto posible. Nosotros trabajamos con sus textos que a veces son adaptados para el formato. Son textos de él salvo alguna una excepción que hay.
Fernando: Con Christian soy amigo desde la adolescencia. Una de las primeras bandas que yo tuve cuando tenía 14 años y era batero, se llamaba Los Nectarios, y él cantaba y escribía.
Fabián: Ahora está próximo a editar su primer poemario.
Fernando: En aquel momento, él no escribía poemas, escribía textos con tinta negra en unas cuadernolas. Las canciones eran larguísimas y él cantaba, cantaba, cantaba. Los textos eran alucinantes. Ahí me convertí en lector de él hasta hoy.
Nahuel: Es un valor importante y también ha sido un hilo conductor para nosotros, porque en diversos proyectos que hemos tenido él ha estado aportando desde ese lugar, desde las letras. Incluso con Los Hombres De Buena Voluntad, él era el cantante de la banda. Un valorazo.
SR: ¿Cómo trabajan la composición? Al principio dijeron que todos traen cosas. ¿Cómo funciona eso?
Fernando: Un poco el nudo de todo eso es en mi casa. En los ensayos, por ejemplo, todo lo que se toca acá, que es nuevo, ya se graba y se manda a un chat que tenemos. Yo tengo eso y los textos que va escribiendo Christian también me llegan a mí.
SR: ¿Ustedes le mandan la música y él escribe?
Fernando: No, él escribe y manda letras. Manda poemas o textos.
Nahuel: Incluso usa textos de muchos años.
Fernando: Yo recuerdo cosas de él que ni él se acordaba de que tenía, capaz de 20 ó 25 años atrás.
Fabián: Algunos textos se rescataron de la memoria, en realidad, y sobre todo de la memoria de Fernando, porque Christian era desprolijo en cuanto a que a veces no guardaba los originales.
Fernando: Sigue siendo así.
Fabián: Ahora, después de tanta exigencia, está un poco más ordenado. Nosotros tenemos textos que tienen unos cuantos años y hay otros actuales. Él está en una etapa creativa, porque está motivado con lo que pasa aquí, con que los textos vivan y que sean escuchados.
Fernando: Entonces, el trabajo que hago yo, es que tengo las músicas que componemos todos, y a veces a mí me surgen guitarras. Y cuando hay alguna música que se me queda después de que las tocamos acá, las armamos y saco los acordes, y a partir de ahí uso varias modalidades de trabajo. A veces me pasa que con Nahuel siempre nos juntamos entre semana a tocar juntos. En otras ocasiones me encierro en mi auto con todas las letras y esas grabaciones y saco acordes y empiezo a elegir la letra para esa música. Cuando fluye eso en mí, armo la lírica, toda la estructura de melodías y de orden del poema. A veces es un trabajo entre Fabián, Christian y yo, donde hacemos que un poema que fluye para una canción o que es un texto, se reorganiza como canción, O sea, si bien yo conservo todas las palabras que Christian utiliza, por ser canción, saco frases para hacer los estribillos. O sea, reorganizo los poemas de otra manera sin que pierdan el sentido.
SR: Eso es un trabajo bastante arduo y que lleva mucho tiempo. ¿Cuánto en promedio les lleva armar una canción?
Fernando: A veces pasa en cinco minutos.
Fabián: Depende, porque algunas acá mismo en el ensayo, por ejemplo, si estamos tirando una música, nos ponemos a zapar y ya nos gustó algo, nos enganchamos con eso y nos colgamos todos. Si parece que un texto puede encajar, aquí mismo se empieza a probar y a veces ya queda encaminada la canción.
Fernando: A veces le paso la cuadernola a Cecilia y yo me pongo a tocar la guitarra. Es como lo que hablamos un poco hoy, que ella se empieza a incluir en todos los aspectos de la creación. Ella elige una letra y grabamos la melodía y después empezamos a trabajar juntos por teléfono toda la canción.
Fabián: Yo he participado en unos cuantos proyectos y bandas que tuvieron su trayectoria y nunca viví esto de que fluyera tanto la parte creativa, compositiva, arreglística, todo eso. Siempre era medio duro armar una canción, encontrar los arreglos, las variantes, dónde va el estribillo. Pero acá ese trabajo es muy fluido, a mí me sorprende que sea tan así, que no haya casi trancazos.

SR: Pensé que el proceso podía demorar un poco más, porque por lo que escuché, las canciones me parecieron bastante elaboradas y complejas de alguna manera como para ser resueltas rápidamente.
Fabián: Por ahí lo son, pero no hay complejidad a la hora de trabajarlas.
Fernando: Yo le adjudico un poco esa fluidez tan espontánea a que se dan dos componentes en la banda que hicieron cohesión muy bien, que son la experiencia y el trabajo acumulado de muchos años, en el caso de nosotros dos, y la espontaneidad creativa e inocente del resto. Como que hay un equilibrio entre esto último y ya saber dónde va el arreglo complicado y la facilidad, sobre todo de Fabián, de crearlo rápido. A mí me pasaba cuando trabajaba con Diego, el cantante que siempre tuve yo, y yo haciendo la batería. Lo ayudaba mucho en el desarrollo del trabajo de las líricas, entonces para mí es fácil agarrar una letra, una música y armar una canción. Pero es fácil hoy. Ya pasé por eso de estar horas y horas tocando un acorde y que no me salga. Y después, todos los aportes espontáneos creativos del resto que son eso, como inocentes pero exactos.
Nahuel: No hay una metodología de composición, pero sí algo casi de fluir que me parece que es la constancia de hacer música, de ensayo, de juntarnos, de estar en esa, conversando, de escuchar las grabaciones. Eso hace que la música fluya.
SR: Cecilia: en tu caso en que tenés que cantar letras ajenas, ¿cómo te sentís en la interpretación?
Cecilia: En realidad, siempre canté letras ajenas. Pero cuando llegué a la banda, me sonaba todo muy pesado porque no estaba acostumbrada a ese tipo de música que hacían. Cuando escuché la canción “La vida” pensé “¿Dónde me voy a meter yo acá?”. Y también era una búsqueda de lo que yo podía hacer y del potencial que puedo llegar a tener, porque son buenos compañeros y me lo hacen saber. Y después, compartir con Fernando también, que no es un problema. Yo estaba acostumbrada a cantar sola, nunca estuve acompañada con nadie, y sin embargo existe esa fluidez de las voces que tenemos los dos.
SR: Una vez que los temas quedan armados, compuestos, ensayados, etcétera, ¿siguen evolucionando como canciones? ¿Siguen cambiando?
Nahuel: Sí, sí.
Fabián: Maduran, sí. Puede haber algunas que están más cerradas, que están más completas, pero algunas y sobre todo las más recientes, capaz que no llegaron a su punto cúlmine o final. Estamos siempre abiertos.
Fernando: Hay un lugar donde pasa eso y es el estudio de grabación. Cuando llevás cualquier canción al estudio, ese proceso las transforma y las define, de una manera.
Nahuel: Hay maduraciones que son sutiles, que son las de asimilar la música y asimilar la música de los compañeros a la hora de hacer la canción. Eso capaz que son cosas más sutiles del tocar.
Fernando: Las ejecutás cada vez más fluidas.
Nahuel: También tocamos mucho a ojos cerrados y ahí está ese cambio sutil. Después que se arma una estructura, más o menos tratamos de trabajarla. Eso es bastante dinámico.
Fabián: Dejamos una ventanita, por lo menos hasta que se completa, que está grabada o que se tocó varias veces. Aunque somos muy recientes y recién empezamos a tocar, tampoco somos muy partidarios de reversionarse a uno mismo.
Fernando: Estamos tocando en este momento 16 canciones en vivo que ya están armadas, pero yo tengo 47, que se vienen acumulando porque el poder creativo es muy superior al tiempo que tenemos.
Fabián: Y cada canción tiene su momento, porque nosotros a veces traemos alguna canción y nos colgamos con ella. Algunas de las cosas se han trabajado en ensayos y han quedado a medio terminar, y otras fueron un poco más trabajadas. Pero como que todas tienen su momento para trabajar. Vamos eligiendo por consenso cuáles vamos a ir incorporando, cuál vamos a agarrar para trabajarla.
Fernando: Por ejemplo, ayer estuve hasta las 4 de la mañana con Nahuel terminando de ordenar un poema que eligió Cecilia, respetando su melodía, respetando el orden de lo que escribió Christian, el piano que trajo Fabián, que fue donde tocamos todos, para grabarlo en un teléfono para que quede organizado. Para que no se pierda, hago un loop de batería en una aplicación que tengo, las grabo con la guitarra y la lírica, y eso es el esqueleto donde trabajamos después y empiezan a armarse las canciones. En el chat hay otro montón más y tenemos que ir eligiendo.
SR: Es como armar un rompecabezas de alguna manera, ¿no?
Nahuel: Exactamente.
Fabián: Sí, pero sin esa dificultad extra que tiene un rompecabezas que tenés que romperte la cabeza (risas). Acá existe lo de la fluidez, y como hay una comunión muy fuerte, creo que eso es lo que es fundamental para facilitar ese trabajo.

SR: ¿Cómo y por qué surge el nombre El Niño Descalzo? Había algo en el folleto que me llevé, pero me gustaría que lo dijeran ustedes.
Fabián: Ese textito con el título de El Niño Descalzo explica o pretende explicar por dónde viene. En cada toque, en una parte de una música de una canción que tenemos, ese texto tiene un lugar que nosotros nos interesa que el público lo escuche, lo incorpore. Porque ahí básicamente está definido por dónde viene ese nombre.
Fernando: Esa descalcez.
Fabián: Fue un nombre que nos costó, porque estuvimos en la búsqueda de uno que nos convenciera a todos y no queríamos salir con cualquier nombre o un nombre del que no estuviéramos plenamente convencidos. Hasta que llegó ese nombre que nos compró a todos.
Fernando: Yo estaba mirando Instagram y me colgué con un video. Me llamó la atención un hongo que es alucinógeno, que no sé cuáles indios de México lo consumían y experimentaban no me acuerdo qué cantidad de sensaciones. El hongo se llamaba el Niño Santo. Lo comenté y no me acordaba en ese momento, pero sabía que Nahuel ya tenía el nombre El Niño Descalzo, pero no estaba en la lista que estábamos manejando. Cuando dije eso, el Niño Santo, Nahuel mencionó El Niño Descalzo. Y así fue como llegó a nosotros el nombre.
Nahuel: No lo había pasado, pero me había surgido un año antes haciendo el dibujo para una letra que está en el folleto. Ese nombre lo había guardado y me había quedado ese concepto. Íbamos manejando más un concepto que un nombre, algo que nos involucrara. Creo que El Niño Descalzo nos hizo sentir identificados a nuestra crianza y forma de sentir. Acá somos todos de pueblo, hemos tenido mucho contacto con la tierra, con nuestras raíces. Y un niño descalzo anda en los arroyos, pescando, con mucho contacto con la agricultura, con la naturaleza. Y también es una forma de decir algo.
Fernando: Creo que el nombre se quedó un poco porque nos llenó a todos en toda la subjetividad por el lado positivo y por el que no lo es tanto, digamos. Tiene como una doble connotación. La descalcez por salud y por infancia linda, y también por no tener con qué calzar.
Fabián: También hay una crítica social implícita ahí. Y define una actitud de ir despojado de calzado, de vestimenta, de todo lo que nos viste. Esa es la actitud con la que queremos encarar este proyecto.
SR: Y esa desnudez del nombre me parece que se impregna lo que es la propuesta de la banda. ¿Puede ser?
Nahuel: Sí, creo que nos representa muy bien. Puede ser un niño de acá o de ciudad. No solamente representa para nosotros el pueblo. Es lo bueno y lo malo, dice muchas cosas, dice las raíces y también lo que no está bien: un niño descalzo, un niño con hambre.
Fabián: Sí, un poco de desamparo, de desprotección, además de la pureza y el despojo. Tiene varios niveles interpretativos. Nos gusta a todo nivel ese nombre, me parece que es muy rico.
Nahuel: El niño descalzo está en Empalme pero también está en Gaza.
Fernando: En mi infancia fui un niño descalzo, pero no por pobreza o porque no tuviera un calzado, sino porque me crié en un medio muy natural, de pasto, arroyos, cañadas, mojarrero, trampas para perdices, quintas, animales, árboles, espacio, mucho espacio, amigos, bicicleta, la onda. Shortcito, remera, la onda colgada del cuello, descalzo, en un pedazo de bicicleta para todos los lados.
Nahuel: La inocencia.
Fabián: Eso lo vivimos, sí. Rescatar un poco esa actitud, esa frescura con la que encarar la vida. En concreto, encarar esta experiencia musical, artística. Alguien que nos hizo una reseña, una crítica muy elogiosa, y que vino aquí, dijo que él salió de acá sintiéndose un niño descalzo más. Fue muy lindo eso. Si pasó, es lo que pretendemos siempre.
SR: Este Niño Descalzo empezó a caminar. ¿Dónde y cuándo es el próximo toque?
Fabián: Tuvimos dos toques hasta ahora. Uno fue acá, en El Refugio en Empalme Olmos, y el otro en Casa Quimera, por Goes. El próximo también será en ese lugar. La fecha es el 17 de octubre y las entradas se pueden conseguir accediendo a nuestro Instagram. En noviembre seguramente nos presentaremos nuevamente en El Refugio, y estamos abiertos a alguna otra posibilidad.

SR: ¿Qué otros pasos va a dar este niño? ¿Va a haber grabaciones?
Fernando: De hecho, de acá nos vamos para el estudio ahora. Estamos trabajando un par de canciones. Una ya la tenemos pronta, le faltan unos mínimos detalles para después mandar a masterizar.
Fabián: Y trabajando unos visuales de la misma para después poder subir a las redes.
Nahuel: Eso es parte de los pasos. Además de los miembros musicales y de Christian que lo mencionamos como poeta, hay otras niñas y niños descalzos que también son parte la banda, como Martina Carrizo, Maxi Morales y Andrés Abella, que nos aportan. Fernando y Cecilia están haciendo máscaras y esculturas para presentar la obra y se completen distintas disciplinas de arte. En mi caso y el de Hernán, también con los dibujos y con gráficos que aportamos. Como que también va en ese proceso El Niño, en crecimiento y en diversificar la obra.
Fabián: Y trabajamos además con el aporte generoso de Salvador Leguizamón que nos está haciendo sonido y producción sonora artística. Nos amplificó las dos veces que tocamos y estamos grabando con él, además. Se ofreció muy generosamente.
SR: ¿El Niño Descalzo es rock?
Fabián: Puede haber rock presente en El Niño Descalzo, pero no es específicamente rock; es música.
SR: ¿Buscan transmitir algún tipo de mensaje en general con toda la propuesta y con las obras de arte complementarias?
Fernando: No sé si hay algo específico, pero lo que percibo como miembro, es que todos tenemos como un gran interés en sentir y conectar con el sentimiento hacia la gente.
Fabián: Transmitir una determinada sensibilidad que es la que a nosotros nos toca y nos convoca. Es lo fundamental.
Nahuel: Exacto.
Fernando: Compartir eso que no es tangible, que está dentro, que es maravilloso, también. Creo que puede ser, sobre todo, por el contexto social que vivimos de mucha pobreza y violencia, porque es real eso. También es tratar de dar otra cosa, algo más positivo, no tan encerrado o encasillado. Que sea más verdadero, más de corazón, más de conexión. Que la persona pueda ver esa máscara, esa música, ese texto, y pueda generar su propia subjetividad, que no sea la misma que tengo yo.
Fabián: Nos interesa mucho más transmitir sentimiento, nuestra sensibilidad, más que actitud. La actitud es algo secundario aquí.
Nahuel: Para mí lo importante de la transmisión es la imaginación. Eso es muy rico. Me pasa con los dibujos o con la música, que se devuelven imágenes o sentires que a uno le hacen completar esa obra. Entonces, cuando se aporta a la imaginación, se retroalimenta también la música, la imagen. Lo que uno entiende y siente, se enriquece. Para mí, si hay imaginación en la recepción, es un mensaje muy lindo.
Cecilia: Yo creo que tengo mucho para decir, pero no lo puedo poner en palabras, en realidad. Pero intento por lo menos expresar y llegar de esa manera. Creo que lo más importante es que nosotros estemos todos conectados, y que así nos perciba la gente, también. No tengo tanto escenario arriba. Cuando me presenté por primera vez estaba muy nerviosa, pero al sentirlos a ellos cerca, como que pude soltarme. Eso es lo que busco, transmitir algo pero sin decir nada, sólo cantando.

SR: ¿Cuáles son las expectativas que tienen de ahora en más con la banda?
Fabián: Tocar y grabar.
SR: ¿Tener un mayor alcance de público?
Fabián: Sí. Pretendemos llegar con nuestro mensaje claro y llano a la mayor cantidad de público posible, dando pequeños pasos lo más seguros posible, aunque la seguridad no se compra. Por lo menos estar bien ensayados, sonar bien.
Fernando: La consecuencia del trabajo es esa, que se acerque mucha gente o algo.
Fabián: Y después ver. Todo el que se arrime, será bienvenido. Vamos a tratar de ir creciendo de a poco. Primero hicimos un show chico, que tampoco fue tan chico. Y después ver si podemos ir convocando más, pasar a tocar en algún lugar para un poco más de público. Ver también un poco qué repercusión tiene lo que vayamos subiendo a redes. No estamos pendientes de eso, pero por lo menos queremos mostrarlo y ver qué pasa.
Nahuel: Que cada vez vayan surgiendo más cosas y más bonitas en esa unión que estamos generando, tanto para las propuestas en vivo como para lo que van a ser los videos y la música después. Que se vaya enriqueciendo el grupo y que se vaya construyendo algo más diversificado en lo que cada uno pueda también desarrollarse cada vez mejor.
Fernando: Es que empezó a pasar algo que no lo teníamos tan claro, que al sumar a los compañeros que sumamos empezó a desarrollarse la parte visual. Eso deja ver que hay otro potencial que la gente lo va a ir percibiendo cuando empiece a ver los videos y todo el trabajo visual que se está desarrollando. En la etapa en que estamos en este momento, estamos más que enfocados en tener un resultado con el público. Esa magia en la que estamos envueltos en la creación como que absorbe toda la energía. Estás constantemente recibiendo cosas de tus compañeros y la subjetividad te hace hacer otras cosas.
Nahuel: Todos nos enriquecemos en nuestro rol, todos estamos estudiando más el instrumento.
SR: Eso también genera expectativa de crecimiento.
Nahuel: Exacto, como que el horizonte se va aplazando.
Fernando: Hay ganas de tocar, de mostrarlo, pero de hacerlo bien. Eso es que lo tenemos claro, no queremos subir a un escenario sin tener algo que tenga determinado nivel de potencia para transmitir a la gente. A la hora de mostrar queremos que por lo menos la gente pueda decir: “Está bien hecho”.
Ariel Scarpa
Nota: Todas las fotos pertenecen a Martina Carrizo.
