Banderas En Tu Corazón

Hoy es una práctica habitual y es parte del folclore en las tribunas del futbol, encontrar banderas de todo tipo en las hinchadas de los equipos de cualquier divisional en todo el mundo. Banderas que remiten a ciudades, barrios y a agrupaciones, banderas que referencian a tal o cual ídolo del club, banderas políticas y así también, banderas que referencian a bandas de rock.

Como pasa muchas veces, esa costumbre en los estadios, llegó aquí a través de la influencia de las barras argentinas. Banderas de Los Redonditos de Ricota, Los Piojos, Rolling Stones, de 2 Minutos, entre tantas otras decoran las tribunas de la vecina orilla y al tiempo también aquí se dio el mismo fenómeno. Las referencias son las mismas, pero sumándole a eso el color local: banderas de La Vela Puerca, Bob Marley, y de Buitres entre otras.

Toda esta introducción sirve para contar una historia particular, de una barra en particular y un club en particular, y que desde su lugar, sea en la Primera División o a veces en Segunda División de nuestro futbol, ha contribuido con el rock uruguayo o con una parte de el. Estoy hablando del Club Sportivo Cerrito y su hinchada.

En los hoy ya lejanos años ’90s, la sede del club cedió su espacio a varios recitales de punk rock, como el llamado Desahogo 2 en 1994, donde toda esa joven camada de bandas, entre ellas, La Sangre de Verónika, tuvieron un espacio donde mostrar su propuesta. Hubo mas recitales, algunos de bandas punks y bandas de metal donde la sede del Club siempre fue una lugar donde se podían organizar actividades, en una época donde los lugares escaseaban. La llegada del hardcore a mediados de los ’90s también encontró en la sede del Club Cerrito un lugar donde cobijarse y donde se realizaron variados shows nacionales y con bandas del extranjero.

Esa interacción entre el Club, sus hinchas y las bandas subterráneas llevo a situaciones increíbles en la tribuna… Aparte de las clásicas banderas que podían encontrarse en cualquier cancha, la hinchada de Cerrito tenía tres banderas en particular, que se explicaban por el amor al Club y al hardcore punk de su creador. Una bandera de Attaque 77, Pirexia y otra bandera de Los Crudos. Pirexia, banda puntal de la escena hardcore punk de Uruguay, y Los Crudos, banda política de hardcore de Chicago/ USA, donde su cantante (Martín) es uruguayo.

La primera bandera «musical» en la barra, «Pasión de Multitudes» , remitía a una canción de Attaque 77, pero el contacto de Javier Schoeder (su creador) con la incipiente escena hardcore local y con Los Crudos en particular, llevó a que realizara esas nuevas dos banderas, inéditas en las tribunas locales. Javier trajo las telas desde Argentina e hizo pintarlas por un hincha que ya había realizado varias banderas para la hinchada. Así fue que en el Cerro, Parque Rodó, Capurro, Sayago, La Blanqueada, Curva de Maroñas, en el Estadio Centenario y en cada sitio donde Cerrito jugara, colgadas del alambrado, orgullosas, estaban y aún hoy están esas banderas.

Javier en tanto, debió explicar no sólo a sus amigos y compañeros de tribuna, sino también a las fuerzas de seguridad qué eran Pirexia y Los Crudos (imaginen sus caras), porque a propios y extraños esos nombres le sonaban a una barra o a una facción de la misma. Me contaba Javier que esa época era para ellos ir a la sede, juntarse con los amigos, salir juntos en un camión rumbo a la cancha donde tocara jugar; si ganaban aún mejor, pero se trataba de compartir, colgar con orgullo sus banderas, hacer una fiesta de la tribuna y volver a casa tras el partido, poner el casetero o la compactera y escuchar esa música que aún hoy sigue sonando y nos sigue moviendo.

La historia aquí contada habla de amor por los colores, banderas que son más que banderas, música que es más que música y de un Club que es más que un Club. Gracias a mi amigo Javier por contarme esta historia; este artículo está dedicado a vos, a Mathi (otro gran hincha de Cerrito), a la barra del Club y al ¡¡Cerri Cerri!!

Leo Peirano