Claudio “Peyo” Barrios: Peyo = Rudos Wild

Rudos Wild es el nombre de la banda, pero todos sabemos que es sinónimo de Peyo. Coincidiendo con un repunte de su actividad, este reportaje trata de profundizar en su personalidad a la luz de su nueva opción de vida sana, lo cual evidentemente repercute en sus actividades artísticas. Y también hubo tiempo de hablar de música, de rock nacional, de actividades presentes y futuras. De todo. Pasen a leer y a escuchar su música.


SR: Contanos la historia de Peyo.

Peyo: Por el ’96 o ’97, con el grupete de los rockeritos del liceo n° 26, vimos que tocaba el Peyote en un club que se llamaba Safari, por Garibaldi y Br. Artigas, pero no podíamos ir porque éramos menores. Yo escuchaba el Peyote pero también escuchaba Ramones, Green Day, Rancid. Cuando escuché al Peyote era lo más cercano a una banda de rock en mi país, y me jodían: “Eh, Peyote, Peyote”. Un buen día, quedó Peyo, pero lo más gracioso es que yo nunca fui fanático del Peyote. Después lo adopté como un segundo nombre, porque yo me llamo sólo Claudio. En AGADU lo registré como alias.

SR: ¿Cuántos Peyos hay dentro tuyo?

Peyo: En realidad, es muy raro. Yo trato de hacer como que es uno que se reparte, y a veces no sé cuántos son. Estoy pensando en voz alta contigo acá, fuera de joda y sin ego, hoy en día me siento bien y me está yendo muy bien. Estoy focalizado con mi trabajo y con mis hobbies, la música y los videos. Estoy en una etapa muy sana. Tuve mucho tiempo de muchos excesos, casi la mitad de mi vida, y ya hace más de un año que fui a hipnosis con Aquistapace y me cambió la vida. Tengo control sobre todo, no tomo más whisky ni más vino; tomo una cervecita y estoy tranquilo. Cuento eso porque el que me conoce sabe que yo era un caos, pero hoy tengo ese control de hacer todo en paz. Ése es el Peyo que quiero ser las 24 horas. Ahora me puedo comunicar con la gente, cosa que antes era difícil, porque era una cantidad de hojas mezcladas en mi cabeza. Yo creo que hoy el Peyo es uno, pero hay momentos en que puede llegar a ser como cinco (risas).

SR: ¿Cómo se juntan en tu cabeza los cinco Peyos?

Peyo: Llega un punto en que a mí me llama mucho la atención en que la gente lo vea, que me lo diga. Es muy extraño que un gran amigo me lo diga: “Vos tenés varios Peyos dentro tuyo”. Por eso me llamó mucho la atención que vos me lo dijiste. Como que hoy en día ven que son todos buenos, porque yo tenía unos demonios que no los querías encontrar nunca, que eran los que más salían, los que más me hacían hacer cagadas. Lo bueno es que hoy uno reconoce que perdió trenes que no sé si volverán a pasar. Pero de un año hasta ahora siento como que puedo colocar a los Peyos: hoy necesito un Peyo focalizado, o que quiera sacar una canción. Cuando estoy filmando los sketchs trato de meterme, aunque nunca estudié actuación ni nada, pero soy un tipo que nunca dejó de ver películas o series de los ’90. Siento que todas las formas de laburar o de mover la banda o cómo comunicarme en las redes que no sabía antes, ahora lo quiero hacer como de cero, con un orden y sin esperar mucho y dándole para adelante.

SR: Imagino que esta nueva etapa de tu vida potencia tu parte creativa.

Peyo: Sí, es impresionante, no lo puedo ni creer. Todo esto es bastante reciente. Nunca más decaí en lo absoluto. Eso se borró de mi vida, y era un tipo que no podía vivir sin eso. No tengo abstinencia ni nada. Soy un tipo activo, muevo las manos y hablo fuerte, pero soy eso, nací así. Hoy lo que me pasa es que no puedo creer que puedo ordenar algo, que puedo sentarme a escribir. Hay una anécdota de cuando Agustín Ferrando me regaló una tablet y me dijo: “Te sacaría una foto”, y yo no me daba cuenta porqué. Yo tenía la tablet apagada con una hoja arriba y estaba escribiendo con una lapicera. No llegaba ni a prenderla. Ese fui yo. Hoy me puedo sentar, me tomo un café o un té, escribo cuando quiero hacer cosas de música o cuando quiero retomar estas cosas de humor. Siento que si hago un orden, con el correr del tiempo puedo llegar a tener un público más definido con la banda. Esos detalles me gustarían. Me lo propuse desde marzo, aunque estoy bien desde junio del año pasado. Hay épocas; no quiero enloquecerme. Tengo ideas y canciones nuevas, pero no quiero sacar otra, otra y otra. Con lo de la cuarentena estaba quemado, y en un momento dije “todos mis amigos están en cuarentena”, y quedé con eso. En principio quise hacerlo en inglés, me quise hacer el langa (risas). Sonaba más yanki. Pero Javi Longhi me dijo que lo grabáramos en los dos idiomas. Ahí le buscamos la vuelta y quedó más linda en español, creo. Con las diferentes formaciones que tuve con Rudos Wild, siempre terminaba solo. Claro, la gente se cansa; el más locura era yo. Hoy siento como que recuperé esas amistades con la formación de hoy, con Masti Seven en el bajo y el Moreno en la batería. Siempre que me ven me dicen “cada vez te tenemos más arriba”.

SR: ¿Qué buscás transmitir con todo esto y con la música?

Peyo: Sin querer me metí en un mambo al querer tener un alter ego o ser un artista, no sé cómo llamarlo. Nunca estudié nada, nunca tuve la mente para hacer un curso, pero estudiaba de la televisión, del VHS y de la radio. Esos eran mis profesores. Yo quiero hacer las cosas como a mi estilo. Tampoco la música va con el humor que yo hago, pero a la vez me gustaría transmitir algo. Hoy que estoy sano, es algo a lo que jamás pensé que iba a llegar; yo pensaba que me moría así y no había vuelta. Si esto sigue subiendo o me va un poquito mejor, me gustaría que vean que soy un hombre transparente. Tendré varios Peyo, pero soy el mismo. A veces soy demasiado atento con boludeces y me doy cuenta que estamos bastante perdidos. Hoy estoy como clever y me gustaría transmitirlo, pero a la vez no me gusta tirar “no te drogues, no te emborraches”. Lo que no puedo evitar es que me siento que soy muy honesto, mi cara me vende. Con buena vibra, buena onda y estando positivo, esperando (que me cuesta mucho porque soy muy ansioso), quiero tratar de ser continuo y seguir sacando canciones una vez cada tres o cuatro meses. Ahora todos sacan simples.

SR: El mercado se mueve muy rápido, y hay muchas cosas para escuchar.

Peyo: Una demanda impresionante. Hay un grupo de gente que está con el trap ahora, que le encajan “el nuevo punk”. No estoy contra el trap, lo prefiero a que estén escuchando bachata, salsa o cumbia todo el día. Por lo menos ves que son pibes que se mueven para encontrar una compu, un programa y empiezan a escuchar música del ’70 u otros años. Los pibes ésos se tratan de informar de bandas de rock fuertes para mezclarlas.

SR: Hablemos de Rudos Wild. Es una banda que tiene sus años y varios discos.

Peyo: Sí, tiene 18 años. En cuanto a discos, primero saqué uno en el 2004, que no está en circulación, que era un EP que se llamó Lucky Songs. Pero el primero en realidad es Psychos With Wax, del 2007. Después vino Diferentes Al Resto en el 2010, el EP Mantenerme Lejos en el 2014, y un disco solista que saqué en el 2015, Peyo Barrios solo. Finalmente, hicimos Free Souls.

SR: ¿Hubo un proceso en esos discos?

Peyo: Sí. Hubo diferentes bateristas… Siempre tuve esa idea de mezclar punk rock con rockabilly muy americano, porque era lo primero que a mí me llegó. Al punto que hoy, casi 20 años después, no me arrepiento, porque fue un reto que hasta el día de hoy, ya que nunca llegó a haber escena en el país. Somos la única banda que hace “psychobilly” o “punkabilly”. Si no hubiera sido por la escasez de contrabajos, quizás hubiera armado una banda de psychobilly de una, porque el golpe del contrabajo es en sí lo que encierra el psychobilly. Tengo canciones con el estilo psychobilly, pero lo nuestro es punk con toques rockabilly.

SR: ¿Cuál es tu fuente de inspiración para componer?

Peyo: Casi siempre son esas luchas que tenemos con nosotros mismos, esa parte medio sicópata, cuando sos un sicópata con vos mismo, cuando te querés autoflagelar con pensamientos. También tuve una época de hacer composiciones románticas, pero como desamores, a lo Ramones pero muy rebuscado; no hay nada que tenga “amor”, “corazón”. Lo raro es que para lo que me gusta de psychobilly, no tengo letras clase B ni de terror; viste que más o menos se mezclan el horror punk y el psychobilly. En realidad yo no siento que quede bien en español hacer ese tipo de letras. Soy muy perseguido en eso. Hoy en día capaz que estoy mentalizado para escribir cosas más positivas.

SR: ¿Podemos decir que Rudos Wild es Claudio “Peyo” Barrios?

Peyo: Podemos decir que sí. Es así, porque sino decimos eso, Rudos Wild no estaría más. Hubo veces en que no había nadie en Rudos Wild si no estaba yo. Hasta podemos decir que hay Rudos Wild en Argentina, hay dos amigos que saben los temas y están esperando que esto pase para que yo vaya y somos Rudos Wild Argentina team. Cuando me fui a Barcelona, agarré unos amigotes y también hicimos eso. En realidad soy yo que la voy transmitiendo, y la persona que toca conmigo es un Rudos Wild, es como uno que va repartiendo el equipo. Una vez alguien me dijo –y me causó gracia– que era a lo Chuck Berry, que iba y tocaba con músicos de todo el mundo (risas). Es como una tribu. Es muy raro que se escuche una banda de un estilo que no hay más bandas de ese estilo en la vuelta. Yo soy amigo de mil bandas, pero siento que cada uno tiene su estilo y todos se hacen su nicho. Como no hay nadie acá, si esto si uniera, sería otra cosa. No lo veo como un rencor porque somos así, no hay vuelta. A veces pienso que nos da vergüenza compartir los diferentes estilos.

SR: La cantidad de bandas es más grande que el público que hay.

Peyo: Yo nunca me había anotado en los premios Graffiti, pero en esta nueva etapa me anoté y presenté el EP anterior, y vi unos números increíbles de toda la música que se presentó. Te ponés a pensar y decís: con tanta gente haciendo fuerza, ¿cómo nunca hubo una escena? Como que estamos esperando que venga la banda de afuera para rompernos la cabeza. En Argentina no pasa, la banda más chica mete 400 personas. Creo que nosotros mismos no dejamos llenarnos de papelitos y quedamos en un inconciente donde somos todos lo mismo. Sin querer, nos queremos.

SR: ¿Qué te parece que le falta al rock nacional?

Peyo: Me parece que le falta interés entre las bandas, no nos interesa qué sacó la otra banda amiga. Nos queremos, es mi amigo, pero en realidad no nos interesa. Falta hacer un conjunto de lanzamientos y salir a tocarlos. Falta unión y continuidad. Le falta un montón de chirimbolos y salir de la remera negra. Capaz que es porque no nos gusta hacer mucho ruido. Tiene que haber un público que está esperando rock. Siento que hay mucha gente que se aburre. Nos falta un poquito de luz y de ánimo. El joven cuando ve que no hay mucho ruido, se va para otro lado. A mí me da cosa cuando ves las historias de músicos uruguayos grosos que no están viviendo más acá. A esa persona en algún momento le dolió darse cuenta que no lo querían.

SR: ¿Y qué tiene de sobra el rock nacional?

Peyo: Para mí, le sobra talento. Hay mucha buena banda que trabajan y graban muy bien, pero queda todo ahí, y te re duele. Y también le sobra inteligencia en la música que se hace, pero no se puede transmitir. Yo escucho mucha radio y escuchás la misma música uruguaya en las radios. Y cuando sentís algo diferente, te lo cambian enseguida. Te malacostumbrás a que parece un disco entero que lo van pasando de radio a radio.

SR: Ahora Rudos Wild está teniendo una seguidilla de toques.

Peyo: Sí, ya tocamos en Midas Music con Los Lunes y Especiados, y como Elvis Peyo Presley en Club 74. La fecha fuerte es el 15 de octubre en Plaza Mateo con La Sangre de Verónika, que son unos amigos con los que me llevo bárbaro, donde ellos van a presentar cosas nuevas. También el 27 de noviembre en Complejo Sala con Arde La Sangre, los que eran Carajo antes, a confirmar. Queremos ver si esas oportunidades las podemos registrar en video y tratar de tocar parejito, como siempre quise.

SR: ¿Qué va a ver la gente en esos toques?

Peyo: Con los pibes pensé una lista de canciones mostrando todo lo que es Rudos Wild, tratando de agarrar dos canciones de cada estilo. Trataremos de que la gente vea canciones muy diferentes, pensando los comienzos y finales de cada show. Capaz que tocamos con un músico amigo para hacer dos guitarras, que hace años que no hago eso. Eso va a ser el 15 de octubre con La Sangre de Verónika. Si sale todo bien y se confirma lo del 27 de noviembre, la idea es cerrar el año ahí.

SR: ¿Tenés algo pensado para el año que viene?

Peyo: Estoy con un plan de grabar un disco de versiones de cinco canciones de rockabilly doo wop que ya existen, algunas conocidas y otras no muy del rubro rockeras. Las quiero hacer rockabilly doo wop orquesta y las voy a grabar como pueda. Es un estilo con mucho de coros, tipo las Ronettes, The Cystals, Dion and The Belmonts, pero con un poco más de swing, con saxo, piano. De a poco estoy reclutando los músicos. Ya grabé una canción que saldría el mes que viene o el otro. La idea sería salir con esa canción mía ahora y cuatro covers el año que viene, que sería como Peyo Barrios and His Fella. Nadie hizo acá en Uruguay un disco como ése. También tengo entre manos otras canciones con Rudos Wild, y seguramente este año pueda sacar una. Ya la tenía cuando salió “Todos mis amigos en cuarentena”, que es la canción que mejor se grabó de Rudos Wild. Y con el show intentaré sacar el tercer capítulo y ver cómo va creciendo la locura.

Ariel Scarpa

 

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