Los Rockadictos En Tanguito Bar (16/7/21)

¡Volvieron los toques! Y qué mejor en este momento que reencontrarse con el espíritu del rock and roll, porque eso es lo que Los Rockadictos ponen sobre el escenario. Voz, guitarra, contrabajo y batería puestos al servicio de la música que sentó las raíces para todo lo que vino después.

Chucho Cairoli, Gabriel “Sapo” Federico y Walo Crespo componen la máquina del tiempo que siempre nos trasladan a la década del ’50, a la atmósfera de diversión y energía creada por los ritmos básicos que iniciaron un fuego que aún perdura luego de más de 65 años.

Lo que provoca el rock and roll inicial es único. Otras músicas proveen sensaciones diversas, con manifestaciones de la misma índole. Pero la mezcla de rebeldía, furia, energía y alegría, mezclado con las ganas de cantar y bailar tocando el piso y el cielo, sólo el rock and roll lo puede lograr. Y quien operó esa magia en Tanguito Bar este frío viernes de julio, fueron Los Rockadictos. Una vida dedicada al rock and roll no podía tener otro resultado.

Irremediablemente sentados, todos acompañamos esa energía. Fue inevitable que algunos acompañaran con bailes y sacudidas de brazos y piernas, destacándose el show que dio Claudio Peyo Barrios con su enérgica y perfecta coreografía en casi todas las canciones. Hambre de espectáculos en vivo y de rock que Los Rockadictos supieron saciar.

La banda sobre el escenario, impecable. Perfecto dominio de los tiempos, maestros del disfrute propio y ajeno, paseándonos por los ritmos básicos de nuestra música del alma y obligándonos a seguir el ritmo con cualquier parte de nuestro cuerpo. Un disfrute total con cada uno de los instrumentos, donde el contrabajo destaca en las manos del Sapo, la bata cascoteada por Walo mete toda la intensidad, y donde Chucho desborda de oficio con la guitarra y el canto, sumándole el condimento de una canción cantada por Peyo.

El rock and roll nunca morirá mientras haya una banda como Los Rockadictos para hacer temblar cuerpos, pisos y techos en una ceremonia indescriptible de comunión rockera.

Ariel Scarpa