AC/DC – Power Up (2020)

Ya sea porque uno crea o no en Dios, en fuerzas extraterrestres, el espíritu, una ayuda del más allá o simplemente en un golpe de suerte, aún así hay verdades de nuestra cotidianeidad difíciles de explicar. Dentro de ellas está el hecho de: ¿cómo se explica que Natalia Oreiro luego de cantar siga con vida? O que sus fans luego de escuchar sus canciones no hayan optado por recluirse en un monasterio tibetano bajo estrictas reglas del más absoluto y sanador silencio. En fin… todavía la mente humana es incapaz de explicar ciertos fenómenos.

Particularmente y con respecto al hecho que nos compete en esta oportunidad, ¿quién podía creer que AC/DC tendría un retorno a la palestra pública, con tal magnitud de disco y con tales integrantes? Recapitulemos: en noviembre de 2014 Phil es acusado de posesión ilegal de drogas tras allanarse su casa y encontrarse ciertos ingredientes para hacerse un enloquecedor puchero. Esto causó que se lo bajara de la gira del disco Rock or Bust y tuviese que ser sustituido por Chris Slade. Poco después, en febrero de 2016 en Kansas City, Brian se baja de los escenarios, siendo su última actuación con la banda por problemas de sordera, los cuales se agravarían si no detenía un poco en sus decibeles y seguía los consejos de los médicos. Fue ahí que entró, para terminar la gira de USA y las fechas de Europa, el Sr. Axl Rose, quien hizo un digno papel dentro de sus posibilidades, ya que hasta una quebradura de su pie había sufrido justo un tiempo antes con los Guns. En setiembre de ese mismo año 2016, en el último concierto de la gira del Rock or Bust, en la ciudad de Filadelfia, Cliff anuncia que se retiraba de la banda por motivos personales para disfrutar más de la compañía de su familia.

Y finalmente como puñal por la espalda, el cimbronazo que vivió la banda fue el fallecimiento en noviembre 2017 de Malcolm, pilar fundamental del grupo, siendo el fundador junto a su hermano, y además, pieza esencial para la creación artística, su composición y su ejecución.

Con todo este panorama, realmente, ¿uno podía creer en la vuelta? Más que vuelta, creo que estamos ante un patente ejemplo de resurrección. Y esto porque a diferencia del denominado “grupo de los 27 años”, donde aparecen suicidándose o lisa y llanamente muertos varios artistas de relieve mundial, como Robert Johnson, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Brian Jones, Janis Joplin, Kurt Cobain y Amy Winehouse, todo lo contrario nos sucede con AC/DC, a los cuales se los podría calificar como los “sobrevivientes”, ya que engrosan la selecta lista de los veteranos de más de 70 años que siguen de gira por los escenarios del mundo, compartiendo cartel con Los Rolling, por ejemplo, los dos ex Beatles aún con vida, The Who, Page & Plant, de entre otros pocos.

En recientes declaraciones efectuadas por Angus Young, menciona que Malcolm quería que la banda siguiese a pesar de las vicisitudes que pudieran enfrentar. Así por ejemplo, en febrero de 1980 ante el fallecimiento de Bon Scott, fue quien tomó la batuta para audicionar a los pocos días del entierro a diversos postulantes para el puesto vacante de cantante, que como ya sabemos y detallamos en una artículo anterior (https://solorock-uruguay.com/2020/03/29/brian-johnson/), se definieron por el candidato que por estos momentos esta cumpliendo 40 años en esa misma tarea.

Con todo este contexto, realmente uno no podría aseverar que hace un par de meses apareciese en la web oficial de AC/DC detalles de lo que a la postre este pasado viernes 13 salió a la luz: el decimoséptimo disco de estudio de la banda. Angus definió a este Power Up como un homenaje a su hermano fallecido. Así como Back in Black lo fue para Bon, el reciente es con gratitud un regalo y ofrenda póstuma a Malcolm. Recuerda Angus que su hermano le dijo que: “Ser músico es como hallarse a bordo del Titanic, el grupo continúa tocando independientemente de lo que le suceda al barco”. Para Malcolm: “El grupo era su bebé, la vida de Mal (Malcolm); era él quien nos empujaba a continuar”.

Y a pesar de haber caído bastante profundo y casi haber tocado fondo, AC/DC evitó hundirse y supo resurgir con lo más lindo que ellos nos pueden ofrecer, que son las excelsas tonadas del más puro rock. De todas formas, no por ello estamos ante un bastión o mojón en el futuro del rock, dado que este disco no es ningún Back in Black o Highway to Hell, pero sin caer en fáciles conformismos, es una placa que sin dudas hace honor a su nombre: ¡¡¡¡¡ARRIBA!!!!!

El nuevo disco fue grabado por Angus Young, Brian Johnson, Phil Rudd, Cliff Williams y Stevie Young sobre la base de varias grabaciones que había efectuado Malcolm y que habían quedado fuera de los diversos discos editados desde el año 1990 hasta el último de 2014, el Rock or Bust. Angus declaró sobre este disco que: “Malcolm y yo escribimos muchas canciones juntos, siempre componíamos a la par y cada uno aportaba sus ideas. Malcolm había aportado ideas para los estribillos, teníamos algunas notas. Algunas partes ya estaban compuestas y tuve que pulirlas. En otros casos, él había dejado sólo una pequeña parte y yo tuve que tirar de memoria y completar el siguiente verso”.

La placa contiene doce cortes con una duración total de poco más de 40 minutos. Su productor es quien ya viene trabajando con la banda, Brendan O´Brien, y el mezclador e ingeniero de sonido, Mike Frasier. Su sonido en general es el ya conocido, lo que da pie a la ya clásica acusación del siempre presente “sordo troglodita”, que es el primero en arrojar la piedra al grito desenfrenado de: “Otro disco igual a los anteriores”. Decimos SI, y gracias al Dios Orfeo continúan por esa línea, porque apartarse del camino por el cual saben manejarse implicaría la extirpación del tímpano para sus escuchas.

Como para que te des cuenta de quiénes son, el corte de apertura, “Realize”, nos ofrece un calido riff cortante y ya desde sus segundos iniciales, una lejana chillona voz de Brian da comienzo a un clásico rock donde también se suman los coros. Seguimos con “Rejection”, “Shot In The Dark”, que son dos temas bien clásicos de la banda donde los Young manejan a sus anchas el medio tempo de las guitarras con riffs bien marcados, y Phil Rudd que sostiene el tema con su base rítmica bien plantada.

A continuación, para mí, el tema que más me sorprendió y de entrada me estremeció, siendo también de medio tempo pero en un formato más de balada, con una letra que hace que se te ericen los pelos de la espalda. Todo un tema autobiográfico, es la hermosura de “Through the mists of time”. Un himno para Malcolm.

“Kick you when you’re down” tiene unos aires a la vieja escuela de la banda, a un riff más sencillo y que me resuena en el fondo de la cavidad auditiva a un viejo tema “sureño”. Es simple pero simpático, sobre todo con ese diminuto grito de aliento del segundo 0:17, que pareciese fuese Angus que da bienvenida al tema.

“Witch’s spell” nos brinda algo que, por no ser novedoso para un escucha de la banda, no deja de ser espectacular en cada oportunidad que aparece. Esto es la forma de tocar, que nos devuelve a la clásica pulsación sincopada de guitarra en una forma muy sobria de la vieja clásica línea del grupo. Clásico y actualizado, es una combinación de ingredientes para una receta exitosa.

Aparece luego el segundo single de este disco como es “Demon fire”, una magistral obra colocada en el lugar exacto de la placa para que no te aburras, pienses que todo esto es monótono y sobre todo para que recuerdes que AC/DC es una banda de hard rock, donde la quinta marcha siempre estará presente. Acá Brian mete una de las tonalidades más cavernosas que haya podido lograr, mientras que el riff de Angus nos retrotrae a aquel viejo “That’s the way I wanna rock ‘n’ roll” con tintes de “Safe in New York city”. Linda combinación para un muy bien logrado tema.

“Wild reputation” es el tema más corto del disco, de menos de tres minutos, donde con una simple línea de bajo de introducción de Cliff, lo mantienen a lo largo de la canción, que discurre en un tiempo lento. Se suma a “No man’s land” y sigue por la misma senda, mismo ritmo de tiempo lento y buenos coros. Para esta altura del disco, los decibeles y velocidades descendieron, lo que hace un poco pesada esta parte.

Seguimos con “Systems down”, que nos devuelve un poco el alma y te inyecta un poco de energía al aumentar el tempo de la canción, y con un riff más rítmico es el puntapié para alcanzar el final del disco, parado y peludeando. Así se suma “Money shot”, donde Angus deslumbra nuevamente y como bien sabe hacerlo, con su toque de guitarra acertado en un ritmo estremecedor que te devuelve a la posición vertical y de saltos en varias oportunidades. Ya para el final y como en varias ocasiones la banda ha hecho, “Code red” nos ofrece un tema más relajado, sin tantos sobresaltos y siendo uno de los pocos que finaliza en la forma clásica para la gran mayoría de los temas de AC/DC y como bien la banda ejecuta en sus vivos.

Creo que para este disco Angus resolvió en muy buena medida llamar a sus viejos compañeros para grabarlo. Ahora bien, también me parece que no se las hizo fácil, porque a cada uno le dio una tarea de suma responsabilidad. A Stevie, le dijo: “Che pibe, ocupá el lugar del tío, el mejor guitarrista rítmico del rock”. A Phil Rudd le propuso ocuparse de las baquetas pero “marcarás el ritmo de los temas con una precisión de metrónomo pero sin usarlo”. A Cliff y su vuelta, por supuesto se encargará del bajo pero, quiso que se perfeccionase en los coros, y así fue que a lo largo y ancho del disco, lo paseó de un lado a otro, con coros que más que de hard rock parecieran de power o hasta pop. Y finalmente, para nuestro siempre bien ponderado Brian, “volverás a cantar en una forma indescifrable, pero eso sí, nos ofrecerás unos tonos altos, bajos y hasta una voz gutural, rasposa y melancólica que dejarán atónitos a tus fans”.

En definitiva, no será la placa por la cual te desvivas o desees vender un órgano para poder obtener, pero lo que sí seguro es, un disco de AC/DC. Y aunque suene simple la definición, muchos vemos la excelencia en lo simple, en muchos órdenes de la vida.

Tomás Cámara