El Tembleque del Barba – Responsabilidades Mundanas (2020)

Si tomamos en cuenta que El Tembleque del Barba inicia sus actividades musicales en 2010, tenemos que contar diez años para la edición de este disco. ¿Y saben qué?, se nota en los resultados. Es una presentación discográfica madura, con un cuidado trabajo en letras y sonoridad que se puede comprobar desde los primeros segundos hasta el final. Una propuesta diferente en el medio local, y que logra ser plasmada de excelente manera.

El disco fue grabado, mezclado, y masterizado en Ciclos Estudio de Grabación (Mvd-Uy). El ingeniero de sonido fue Antonio Acosta. Integran el grupo: Sebastián Fabro (voz y coros), Mauricio Betancor (guitarras, arreglos, coros), Rodrigo Morena (bajo), Martín Rodríguez (batería), Gerardo López (saxo). Colaboraron: Nicolás Pastor (pintura), Berch Kotogian (diseño). Los temas que componen el disco son:

La propuesta de la banda queda clara desde el inicio y a lo largo de todo el disco: un sonido basado en la sicodelia de los ’60 y el rock y blues puros de principios de los ’70. Una gran responsabilidad que asumen íntegramente, y cuyo registro demuestra la madurez del sonido y el respeto a esa música tan particular que marcó esa época única del siglo XX occidental. Les aseguro que la música logra transportar a las clásicas imágenes de la época a la que se referencia: veo los mandalas de colores moviéndose y las imágenes con colores empastados. También es de destacar el sonido en sí mismo, reflejando las características musicales fundamentales, pero no por eso sonando viejo. Esto es algo que me ha llamado particularmente la atención: suena moderno. Y como las raíces son claras en referencia al tiempo evocado, creo que es un mérito extra que logra la banda: que suene actual. Las letras y la voz son el complemento ideal para esta fórmula.

La movida arranca con “En vidrieras”, que nos introduce de lleno al sonido, con todo el potencial. Una buena elección para la apertura, destacándose ya los arreglos a lo largo de todo el tema. Sigue “Colchón”, que fue elegido para ser promocionado con un video. Buenos sonidos, con gancho. Un tema bien potente con inquietante letra.

Las disyuntivas frente a las opciones de la vida toman forma de canción con “Frente al ramal”, como el mismo título lo indica. El círculo de la vida. A continuación “Techo a pedazos” se apoya en una musicalización fuerte, como también lo presagia el título del tema. Buena pausa a la mitad, para afirmarse y seguir.

“Blues de los tornillos” es un tanto más que un blues, con un final “redondo”, dando paso a “El juego”, que arranca con toda la sicodelia, apostando a una base diferente.

“La explosión” hace suponer algo fuerte, y así es. La letra lo plasma con muy buenas imágenes y conceptos. Luego “Precipicio” presenta una calma musical propia de quien se encuentra frente a un precipicio. Muy buena la descripción lograda en la letra luego del solo.

Se retoma el sonido más picado con “Un ser humano cualquiera”, una canción corta y al pie que cierra la propuesta musical, ya que “Amigo de los perros” es totalmente diferente. Un tango tocado a cuerdas que logra un cierre que sorprende. Los detalles de esta canción los dan los propios músicos, más abajo en la nota.

En resumen, un disco plagado de destacadas intervenciones de la guitarra y el saxo, con una base de bajo y batería que no dan tregua: no sólo acompañan, crean. La voz casi desgarrada pone todo el sentimiento que se espera ante esta propuesta. Un conjunto de canciones con mucho para descubrir a lo largo de las escuchas.

 

Como venimos haciendo últimamente, convocamos a la banda a contestar algunas preguntas relativas a la edición en cuestión. Para las respuestas, estuvieron Mauricio, Rodrigo y Sebastián.

SR: ¿Fue difícil registrar el sonido particular de la banda en el disco?

Mauricio: Sí, porque no teníamos experiencia de grabación. Al principio quisimos sonar como algún disco viejo de Black Sabbath. Charlando con el técnico de sonido que hizo las veces de coproductor (Antonio Acosta, de Ciclos Estudio) llegamos a la conclusión de que debería sonar más fresco. Usamos como referencia Favourite Worst Nightmare (Mi peor pesadilla preferida) de Artic Monkeys.

Rodrigo: Nosotros teníamos una idea vaga del sonido que buscábamos, pero llegamos al estudio sin definirlo totalmente. Sabíamos que teníamos un fuerte en el vivo, y eso había que plasmarlo en el estudio, y buscamos un sonido más setentoso, vieja escuela. Incluso el Tony fue a vernos en vivo y a los ensayos para ir viendo lo que queríamos, y de ahí surgieron ideas. Se grabó el power trío “en vivo”, los tres tocando al mismo tiempo, y de eso, bata, bajo, y viola base, no se editó nada, así como se grabó se imprimió. Cuando lo escuchamos dijimos “esto es lo que buscábamos”.

SR: ¿Habrá una edición en formato físico?

Rodrigo: Va a haber disco en formato CD. Conseguimos el apoyo de Cooparte a través de un sello que está funcionando hace poco, Fans de la Música. Nos pareció que iba con la filosofía y la postura de la banda en cuanto a ser independientes y autogestionarnos. Es un sello cooperativo. Se hizo un arte en base a una pintura que hizo el Nico, un amigo de toda la vida que es parte de la banda, y todo el diseño lo hizo Berch, otro amigo que nos dio tremenda mano. Y quedó tremendo, se logró esa unidad conceptual de obra artística que nos dejó locos de la vida.

SR: ¿Cómo definirían la temática de las letras?

Sebastián: el factor común como rasgo definitorio es el ser humano como individuo en conflicto con la realidad que nos rodea. Las letras pasan por los distintos aspectos que generan y reflejan dicho conflicto. Se busca llegar a temas más profundos o complejos utilizando cuestiones más superficiales que suelen ser reflejo de lo profundo.

SR: ¿La importancia de la música y de las letras pesan lo mismo en el disco?

Mauricio: Pesan por igual, es como comer fideos con salsa. La lírica es importantísima ya que muchas veces componemos en base a ella y a los tonos del cantante. Es algo que nos costó años darnos cuenta. Después va en cada uno y en cada canción identificar qué son los fideos y qué es la salsa.

Rodrigo: Tal cual, nosotros componemos todo en la sala de ensayo. Generalmente el Seba tiene una letra o una idea de letra, y de acuerdo a eso arrancamos a zapar, probar cosas, no tenemos ese mecanismo de que uno compone y presenta una maqueta y eso. Se hace más largo, pero se logra tener una unidad, la letra hace a la música, y viceversa. Ese proceso sería el queso rallado, lo que completa el plato.

SR: “Amigo de los perros” es un tema completamente distinto. ¿Cómo surge y por qué se hizo la diferencia con los demás?

Sebastián: El tango surge de la noche y la bohemia rioplatense a principios del siglo XX, que es un poco lo que la escena del rock representa, pero de los ’70s en adelante. “Amigo de los perros” es un tango que habla de la vida de un roquero en una época que más que el bar o la cantina, se curtía la esquina, la plaza, vino y fogata para pasar la madrugada. En esa escena pasa que los perros callejeros se te van acercando, y sólo cuando sienten la amistad del ser humano se acercan y hasta se quedan dormidos. Es un intento de reflejar esa cultura de barrio, de calle de fines del siglo XX pero con voz de arrabal, capaz que para atenuar el prejuicio que se le tiene a la noche y la bohemia desde fines del siglo pasado, dejando ver la sensibilidad más noble del hombre que disfruta de esa parte de la vida.

Rodrigo: De hecho, la música es un tango bien de mostrador, es una canción que tenía una estructura de tocarla como distracción en algún ensayo, porque nunca se tocó en vivo. Son esas cosas que te sirven de descanso para cuando estás una hora metiéndole a algo monótono en el ensayo. Y es una canción que nos gusta mucho, había que meterla en el disco como algo exclusivo; no la vamos a tocar en vivo más allá de la presentación del disco. Y para grabarla nos juntamos un día en el estudio después de haber terminado la mezcla del resto de las canciones, se arregló algo de las cuerdas, un par de pasadas, y se grabó así. Después el Tony le metió el efecto Spica y púa de tocadiscos, que le dio el toque final.

Ariel Scarpa