Rock en el Palacio

Pertenezco a la generación en donde las medias tenían que ser azules y la palabra ROCK significaba otra cosa. Crecí frente a la pantalla de Videoclips, programa de Alfonso Carbone por Canal 5 (mezcla de Wikipedia con Youtube, 20 años antes). Semana a semana, entre presentaciones de bandas locales, se emitían los videos de las canciones que forman parte de las 5 ensaladas “Videoclips” (producidas por Carbone con diseño gráfico de Rodolfo Fuentes), muy valoradas por los disc-jockeys de la época.

El 24 de agosto de 1987, dicho programa cumplió 250 emisiones al aire y lo celebró, en el Palacio Peñarol, con un festival de rock uruguayo denominado “Rock en el Palacio” en donde participaron las siguientes bandas: Los Tontos, Los Estómagos, Los Traidores, Puticlub, Neoh 23 y ADN. Dicho recital fue registrado, por Jorge Iglesias (IFU), y editado por Orfeo en cassette y vinilo como Rock en el Palacio (1987), considerado el primer disco en vivo del rock nacional.

Esa tarde salimos del IAVA, con Pablo “El New Wave”, rumbo al Palacio Peñarol con intenciones de escuchar la prueba de sonido. Llegamos a uno de los portones de ingreso desde donde disfrutamos de varios temas de Los Tontos, quienes estaban chequeando sonido y serían los encargados de cerrar el festival. Estaban en su mejor momento, Canal 4 había comenzado a emitir su programa “La Cueva del Rock”, acababan de lanzar su segundo disco “Al Natural” que llevaba vendidas 6000 copias (igual cifra que su antecesor), venían de una exitosa gira por Chile en donde tenían publicado su primer disco, al igual que en Argentina.

En la mochila de Pablo reposaban varios discos entre los cuales se encontraba una lata portadora del segundo cassette de Los Tontos, que en la mañana había comprado con el dinero de los boletos, ahorrado (existen 34 cuadras de distancia entre Villa Dolores y el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo). Para nuestra sorpresa, mientras revisábamos los vinilos, vimos salir por el portón lindero a Renzo Teflón, Trevor Podargo y Calvin Rodríguez, quienes accedieron gentilmente, entre chistes, a firmar mi “lata de arvejas”.

Con el paso de los años, descubrimos que esa prueba de sonido de Los Tontos se había extendido demasiado en el tiempo, cosa que no cayó bien en el resto de las bandas participantes del festival; también surgió algún malhumor por el orden de presentación de las mismas (al igual que en aquella Navidad de 1985 en el Teatro de Verano).

Dicen que Renzo ya no está, la lata y yo nos oxidamos, pero mi admiración y sus canciones se mantienen intactas.

Hugo Gutiérrez