Memorias: Los Estómagos y Zero

LOS ESTÓMAGOS

Llegar a contactar con los integrantes de las mejores bandas de fines de los ’80 era bastante sencillo, como ya comenté en una nota anterior. A no ser por un par de excepciones, siempre pudimos llegar directamente a ellos, y fuimos tratados de la mejor manera. Tengan en cuenta que si bien Sólo Rock fue el único fanzine exclusivamente de música en ese momento, sólo éramos (y seguimos siendo) parte del público. Pero la forma en que se hacían las cosas era tan artesanal y tan “hazlo tú mismo”, que de muchas maneras estábamos todos juntos. Curiosamente y no tanto, esto se mantiene al día de hoy en la mayoría de los lugares donde se vive el rock de verdad. La diferencia fundamental está dada en la esfervecencia y ebullición de la salida de la dictadura, que nos unía en muchos ámbitos, siendo uno de ellos el rock.

De esta manera, contactar al mejor grupo de rock de ese momento, Los Estómagos, fue sencillo. Bastó con abordarlos en ese espectáculo en la facultad de Arquitectura del que ya también hablé. A la entrevista, que también se realizó en “nuestra redacción”, concurrieron Gabriel Peluffo y Gustavo Parodi, mostrándose desde el principio como ellos son hasta el día de hoy: buena gente, con entusiasmo y humildad, auténticos.

La charla, la cual quedó registrada en parte en nuestro número 5 y pueden leerla en Voces Retro, estuvo decorada con una serie de anécdotas y de datos que ambos nos brindaron y que pintaban la movida rockera desde el inicio y desde adentro. Lamentablemente ya no contamos con las grabaciones de las entrevistas que hicimos para poder rescatar esos pedazos de historias, pero quedó en nuestro recuerdo cómo se podía ser el grupo más importante del momento y no perder el norte.

De varias formas pudimos comprobar porqué Los Estómagos era una banda madura no sólo sobre el escenario, sino también en su pensar y sus declaraciones. Acostumbrados a ser punta de lanza y ponerle el pecho a las balas, trazaron un camino único, irrepetible por las circunstancias y el momento en que se dio; pero por sobre todas las cosas, por los propios integrantes y lo que hicieron en los seis años que duraron juntos: un pedazo del mejor rock uruguayo.

 

ZERO

A Zero lo entrevistamos en la casa de su guitarrista, Daniel Machado. Enero de 1988, fecha en que hicimos y publicamos el reportaje, resultó tarde para entrevistar a la banda completa, ya que a esa altura, Leonardo García había abandonado su puesto de vocalista y Eduardo Gómez el de tecladista. Pero lejos de rendirse, el grupo apostaba a reinventarse. Con nuestro blog estamos cubriendo la actualidad, como ya saben, y también estamos poniéndonos al día con algunas entrevistas que no pudimos hacer en los tiempos de la revista. Es así que en esta nueva etapa pudimos entrevistar a Zero nuevamente, pero ya con el regreso de Leonardo.

Volviendo a la nota de la revista, nuevamente nos encontramos con la misma situación que con Los Estómagos: una banda de primera línea que se prestó para que dos tipos del público les hicieran un montón de preguntas para una publicación de carácter subterráneo. Y las notas se hicieron con la mejor onda (al igual que en la entrevista reciente), transformándose ambas en unas de las que recordamos como más cordiales y divertidas. Quien conoce a esta gente sabe de qué estoy hablando.

Por suerte tuvimos oportunidad de ver a Zero en varios espectáculos y comprobar lo bien que sonaban y cómo cantaba Leonardo, una excelente voz que destacaba sobre la gran mayoría. La amplitud del movimiento de rock permitía que una banda con sonidos tecno y con un vocalista que se presentaba con maquillaje en el escenario, fuera no sólo respetada sino que apreciada en la total magnitud de su propuesta. Ellos llenaban un casillero que completaba un amplio panorama rockero, y han dejado una huella comprobable hasta el día de hoy, donde su inminente regreso ha generado tremenda expectativa.

Ariel Scarpa