Sismo y Automática en Tanguito Bar

Dos Caras del Mismo Rock

El viernes 21 en Montevideo, dentro de la gran escena nacional de Rock, tuvimos otro gran evento el cual algunos pocos pudimos disfrutar. El evento se desarrolló en “Tanguito Bar”, un acogedor boliche para deleitarse con bebidas, un buen menú y un pequeño escenario para llevar adelante grandes toques de Rock, como el que supieron demostrar las bandas que tocaron esa noche, como ser Sismo en primer lugar y Automática como cierre del evento.

Pasadas las once de la noche subió a escena la banda Sismo, integrada por Pablo Reyes como vocalista, Daniel Martella en guitarra y voz, Juan Pablo Rodríguez en la otra guitarra y voz, Felipe Ledesma en el bajo y Carlos Devincenzi en la batería.

Sismo ejecuta un estilo de Rock con característica de alternativo, algo de Grunge y de Metal, con músicos muy virtuosos. Así por ejemplo, los guitarristas llevan adelante las canciones con marcados riffs de muy buena ejecución, siendo además quienes en muchas oportunidades utilizan varios efectos de distorsión con una serie interminable de pedaleras que poseen. Excelente complementación entre ambas, dado que mientras una ejecuta el riff de la canción, la otra acompasa el ritmo y tempo para luego ejecutar el solo principal.

Por su parte tanto el bajo así como el batero complementan la música con sólida base rítmica, donde constantemente la percusión marca los distintos tempos dentro de una misma canción. Finalmente Pablo con su canto en tonalidades suaves, vocifera con una entonación en muchos casos melancólica y/o dramática, pero cuando la canción así lo demanda, tiene bien preparada sus cuerdas vocales para gritos potentes.

La banda explora y busca identidad propia a través de canciones con cambios de ritmo, duración extensa y letras que abarcan temas personales e íntimos, y que intentan hacer que quien la escucha tenga momentos de reflexión íntima, así como también temas acerca de la sociedad y el mundo que los rodea.

La actuación tuvo un momento particular cuando se invitó a tocar el bajo a Daniel Jacques. Este músico oriental, de 61 años de edad, de enorme trayectoria ya que grabó con músicos de la talla de Sol y Palma, Pareceres, Chichito Cabral, José Carbajal, Jaime Ross, Jorge Lazaroff, entre otros, es en la actualidad integrante de las bandas Alberto Wolf y los Terapeutas y Los Traidores. Con él tocaron el tema “Flores en mi tumba”.

En resumen, una actuación muy prolija, con buenos músicos y variadas canciones que hicieron el deleite de los grandes y chicos que allí estuvimos.

Luego de un pequeño introito, subió a escena Automática. Ya la cosa cambió bastante con este grupo. En principio el estilo Hard Rock, Rock alternativo, Grunge de la banda hacía prever unos momentos un poco más movidos que su antecesora.

Este cuarteto puso desde el comienzo del show toda la “carne en el asador”. Desde su primer tema, la banda compuesta por Esteban Montaño en voz y guitarra, Federico Zavadszky en la otra guitarra, Enrique Sosa en el bajo y Fernando Castro en la batería, demostraron cómo hacer saltar a un público que muy cómodo, nos habíamos acomodado en nuestros asientos y mesas.

Desde el arranque, Esteban regó una energía sobre los espectadores que impactó directo en nuestros oídos, e hizo también que vibrasen hasta el último de nuestros huesos. Se paró frente al público y al mejor estilo de “la Iguana” no paraba de cantar, peludear, saltar y poguear, limitado únicamente un poco en su accionar por el pequeño escenario donde estaba parado. De todas formas, esto no fue obstáculo para lo rudo y estridente en su forma de cantar.

Acompañando este estilo también está Federico en la guitarra, quien comanda este buque por sendas rutas de vigorosos ritmos y solos, tarea que no desarrolla en soledad, ya que crear música y principalmente este estilo de Rock, precisa la compañía de un sólido batero y de un bajista quienes marcan la base rítmica del tema.

En definitiva, la banda demuestra porqué la experiencia sobre las tablas haciendo Rock es un valor más allá de lo que comúnmente se cree. Y esto porque habiendo ya editado su segundo disco, la producción del mismo fue del mítico Jorge Nasser.

Y esto no se logra sólo con la reiteración de eventos y shows, sino que la experiencia implica la comunión entre la cantidad de eventos, con el constante estudio y práctica de la técnica a los efectos de mejorar cada vez más; porque la sola reiteración una y otra vez de lo mismo, no es superación sino estancamiento, y si eso sucede, tan solo el paso del tiempo lo deja perimido.

Por lo tanto y en el caso de la banda, sucede todo lo contrario, dado que su material trasciende el tiempo, disfrutando además, de la característica de permanecer vigente a pesar del devenir de los estilos y las generaciones.

Fue una noche donde una diversidad de estilos se hicieron presentes, todos bajo la inspiración del Rock bien ejecutado, con solvencia técnica y sobre todo, mucha pasión.

Tomás Cámara