El 20 de setiembre tendrá lugar un evento musical sin precedentes. No por su formato o por el lugar donde se dará, sino por el contenido que se plantea. Se viene Encordio, un neologismo que quizás perdure como nuevo concepto musical. En un mismo día coexistirán propuestas tan variadas que van desde música electrónica, pasando por sonidos que se arriman al cabaret europeo, experimentación instrumental, Radiohead mezclado con tambores, hasta psicodelia con tintes Stoner y mucho rock. El evento será en el Teatro del Centro Cultural Terminal Goes, en General Flores y Domingo Aramburú. El 20 de setiembre a las 19 horas.

Cuenta Andrea Prodan que el 13 de diciembre de 1977, The Clash tocó en el mítico Rainbow Theatre de Londres, show para el cual Luca consiguió un par de entradas. Fue así como los dos hermanos, subte mediante, asistieron al teatro ubicado al norte de la capital inglesa.

Durante la segunda mitad de la década de 1980 y principios de la de 1990, Uruguay experimentó un florecimiento de la cultura fanzinera, impulsada por un contexto sociopolítico de apertura democrática y la efervescencia de la subcultura punk y postpunk. Estos fanzines, publicaciones autoeditadas y de bajo presupuesto, se convirtieron en una voz alternativa y un medio de expresión vital para jóvenes, inquietos, artistas emergentes y activistas.

Antes de que existiera Spotify, los CDs o incluso los vinilos como los conocemos, la música se vendía en discos de 78 rpm. Venían en fundas de cartón sin ninguna gracia: marrones, grises, con tipografías aburridas y sin imágenes. Nada que llamara la atención. Eso fue así… hasta que llegó Alex Steinweiss.

Son pocos los compositores que se sumergen en el universo de la literatura con éxito. Garo Arakelián es uno de ellos. Al igual que Bob Dylan, Lou Reed o Bruce Springsteen, seguramente quiso ser escritor pero fue músico. Cuando uno escucha sus canciones siempre queda esa duda, pues se posiciona como un meticuloso narrador que usa el lenguaje, de manera precisa, en función de la historia que quiere contar. Su inconfundible voz no falsea la tristeza ni la tragedia, simplemente las transforma en versos maravillosos.

“…en un pernó mezcló a París con Puente Alsina
Fuiste compadre del gavión y de la mina
Y hasta comadre del bacán y la pebeta
Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura
Se hicieron voces al nacer con tu destino
¡Mezcla de faldas, querosén, tajo y cuchillo
Que ardió en los conventillos y ardió en mi corazón…!”