Son pocos los compositores que se sumergen en el universo de la literatura con éxito. Garo Arakelián es uno de ellos. Al igual que Bob Dylan, Lou Reed o Bruce Springsteen, seguramente quiso ser escritor pero fue músico. Cuando uno escucha sus canciones siempre queda esa duda, pues se posiciona como un meticuloso narrador que usa el lenguaje, de manera precisa, en función de la historia que quiere contar. Su inconfundible voz no falsea la tristeza ni la tragedia, simplemente las transforma en versos maravillosos.