Digamos que en los días de Crossroads, hubo un momento en el que todo funcionaba como si se tratara de un plan preconcebido y que la «empresa» había adquirido un grado de madurez comercial que se notaba hacia afuera por la variedad de recursos y curros para conseguir discos que provenían de lugares que no podés imaginarte. Pero esta historia no es acerca de «piques», «contactos» y trapisondas varias. Es acerca de LA PASIÓN. Esa cosa que se siente cuando te cae la ficha de que «tenés que conseguir» ese disco. O la poco estudiada patología del comprador serial (de vinilos, cds o lo que sea).

Hoy, con la Santa Paciencia vuestra y de Sólo Rock, estreno sub sección dentro de nuestra columna “Notas Libres”, la cual lleva por nombre “La Pedalera Retrógrada”. Un nombre muy acorde a los tiempos que nos toca vivir, lamentablemente. Será una sub sección multimedia, pues contará con varias modalidades, siendo la principal, la audiovisual (¡¡¡vamos, que el video de toda la vida!!!).