Esta es una serie de artículos dedicados a conocer un poco más sobre el meritorio trabajo que los sellos discográficos nacionales vienen llevando adelante. Hoy conversamos con Ricardo Dandraya para saber algunos detalles sobre Bohemio Records.
SR: ¿Desde cuándo existe Bohemio Records?
Ricardo: Bohemio Records nació en junio 2025, a partir de una idea que compartimos con Alfonso Carbone. Somos un sello independiente con una pata en Montevideo y otra en Santiago de Chile, con una mirada que también contempla Argentina. La idea es trabajar desde acá, pero con una perspectiva regional, generando vínculos entre artistas, repertorios y escenas que muchas veces están más cerca de lo que parece, aunque no siempre encuentren la manera de conectarse.
SR: ¿Qué tipo de música edita?
Ricardo: No tenemos una frontera de género. Nos interesa la música y, sobre todo, lo que hay detrás de ella: la obra, la historia, el recorrido de los artistas y lo que todavía tienen para aportar. Una parte importante del proyecto está vinculada a recuperar y poner nuevamente en circulación obras que merecen ser escuchadas, pero también estamos abiertos a trabajar con artistas activos y nuevas producciones. No nos interesa encasillarnos en un estilo, sino encontrar proyectos en los que tenga sentido involucrarnos.
Bohemio Records tiene una base de trabajo concreta, pero no una frontera geográfica. Uruguay, Chile y Argentina son puntos de partida y lugares desde donde se construyen vínculos. La proyección puede abarcar Latinoamérica, el ámbito de habla hispana y, cuando los proyectos lo permiten, otros territorios.
Y Uruguay Canta a Dylan es un ejemplo clarísimo. Es una producción uruguaya, con artistas uruguayos interpretando a Dylan en español, pero su interés no termina en Uruguay ni en el público hispanohablante. La comunidad dylaniana existe en todo el mundo, y la propuesta tiene esa particularidad que la convierte en algo poco habitual: acercarse a una obra universal desde la identidad y la sensibilidad musical de un país.
SR: ¿Por qué llevar adelante un sello discográfico?
Ricardo: Porque creemos que todavía hay un lugar para los sellos discográficos, aunque el negocio haya cambiado radicalmente. Hoy cualquiera puede subir música a las plataformas, pero publicar una canción no es lo mismo que trabajar para que esa canción encuentre su lugar, llegue a la gente y forme parte de un catálogo con sentido.
También hay mucho patrimonio musical que merece otra oportunidad, obras que quedaron relegadas por distintas circunstancias y artistas cuyo trabajo merece ser reconocido. Nos interesa aportar a eso. Y, por supuesto, nos gusta la música y tenemos ganas de seguir haciendo cosas. Si uno pierde esas ganas, mejor dedicarse a otra cosa.
SR: ¿Bohemio Records tiene un perfil diferencial?
Ricardo: Creo que sí. Nuestro planteo no es salir a buscar artistas para llenar un catálogo ni competir por cantidad de lanzamientos. Nos interesa involucrarnos en los proyectos, conocer su historia y ver qué podemos aportar desde el sello.
Tenemos una mirada que combina la recuperación de obras y repertorios con la posibilidad de trabajar con artistas que están en plena actividad. El caso de Capitán Tormenta, por ejemplo, representa una ampliación de aquella idea original. También está la conexión con Chile a través de Tritono Records, que nos permite pensar en colaboraciones, circulación de artistas y presentaciones en vivo.
Para mí, un catálogo discográfico no termina cuando una canción llega a las plataformas. Ahí empieza otra parte del trabajo: conseguir que esa música circule, que se escuche y que encuentre nuevos públicos.

SR: ¿Sobre qué parámetros se basa la elección de un artista o banda para integrar el catálogo?
Ricardo: No tenemos una receta ni una lista de requisitos que sirva para todos los casos. Cada proyecto tiene sus particularidades y hay que evaluarlas. Nos importa la obra, la trayectoria, lo que el artista tiene para decir y las posibilidades reales de hacer algo que tenga sentido para ambas partes.
Mi gusto personal puede ser un punto de partida, pero no puede ser una limitación. Si trabajara solamente con la música que me gusta a mí, estaría dejando afuera un montón de cosas que pueden tener valor. Tampoco se trata de editar por editar. Tiene que existir una razón para hacerlo y tenemos que sentir que podemos aportar algo.
Después está la cuestión humana, que no es menor. Este es un trabajo de vínculos, de confianza y de compromiso. Si no hay eso, por más buena que sea una canción, el camino se hace bastante difícil.
SR: ¿En qué medida es redituable Bohemio Records?
Ricardo: Estamos en una etapa inicial y sería poco serio presentar esto como un negocio consolidado. La realidad es que hoy la industria funciona con otras reglas y, salvo excepciones, vivir exclusivamente de los ingresos que genera la música grabada es muy difícil.
Hay que trabajar con los pies sobre la tierra, cuidar los costos, elegir bien los proyectos y entender qué puede aportar cada lanzamiento. La rentabilidad importa, porque un sello tiene que sostenerse y poder seguir trabajando. Pero también hay un valor que no siempre se mide inmediatamente en dinero: recuperar una obra, darle visibilidad a un artista o conseguir que un catálogo vuelva a circular.
Eso no significa que la cuenta económica no importe. Importa, y mucho. Lo que digo es que, en nuestro caso, el resultado no se mide únicamente por lo que entra en una liquidación de regalías. Estamos construyendo un proyecto y necesitamos que tenga viabilidad económica, pero también sentido artístico y cultural.
SR: ¿Cómo está impactando el auge de los formatos físicos?
Ricardo: Me parece muy interesante que el vinilo haya recuperado un lugar y que exista gente dispuesta a comprar un disco, tenerlo, mirarlo, leer sus créditos y escucharlo como una obra completa. Para quienes venimos de otra época de la industria, eso tiene un valor especial.
Pero tampoco idealizaría el asunto. El vinilo tiene sus costos, sus tiempos de fabricación y una escala de mercado que obliga a hacer bien los números. No todo proyecto necesita una edición física ni todas las ediciones van a funcionar de la misma manera.
En Bohemio nos interesa estudiar cada caso y ver qué sentido tiene. El formato físico puede ser una manera de jerarquizar una obra, preservar un repertorio y ofrecerle al público algo que vaya más allá de escuchar una canción en el teléfono. No lo veo como una pelea entre lo físico y lo digital. Pueden convivir y complementarse.
SR: ¿Cómo visualizás el futuro de Bohemio Records?
Ricardo: Me gustaría que Bohemio creciera sin perder la razón por la que nació. Que construyamos un catálogo con identidad, que podamos recuperar obras importantes, trabajar con artistas que tengan cosas para decir y ampliar la circulación de nuestra música entre Uruguay, Chile y Argentina.
También quiero que podamos llevar los proyectos más allá de las plataformas, generar colaboraciones y que los artistas tengan oportunidades de encontrarse con el público en vivo. La música no puede quedar reducida a un archivo disponible en internet.
No me interesa crecer por crecer ni tener un catálogo enorme porque sí. Prefiero hacer menos cosas, pero hacerlas bien, con compromiso y con una perspectiva de continuidad.
Estamos empezando, tenemos mucho trabajo por delante y sabemos que el escenario es complejo. Pero justamente por eso hay que ser creativos, trabajar con seriedad y mantener las ganas. La idea es construir un sello que tenga algo para aportar y que, con el tiempo, ese aporte se haga cada vez más visible.
Ariel Scarpa

