Marcelo Márquez: Rock En Letras

Marcelo Márquez es un artista conocido en nuestro medio por su particular y diferente forma de presentar sus textos escritos. Desde el afamado dúo Gallos Humanos que conformó junto al Hueso Fabián Hernández luego de la disolución de Los Estómagos, la propuesta de Marcelo ha destacado en donde sea que se presente, caracterizándose por su dicción. Actualmente acaba de lanzar dos discos simultáneamente: Dos Palos Cruzados y Tango Hormiga. Rock y tango, respectivamente, que musicalizan sus textos con las características propias de cada uno de esos estilos. A las puertas de la presentación en vivo de estos discos, charlamos con Marcelo sobre música y otros temas.


SR: Contame tu historia como artista.

Marcelo: Antes de Gallos Humanos, en el invierno del año ’91 en el pub Laberinto, fue el debut con un piano acústico y con el nombre de El Enano Jocoso De La Muerte. Fue la primera vez que subimos con Fabián a un escenario: piano y voz. A los pocos meses cambiamos de nombre y ya fuimos Gallos Humanos. Luego grabamos el disco, participamos en eventos y lo que se conoce. Mi comienzo fue en el ’91, que ahí escribía letras, tenía la inquietud. Con Fabián fue un encuentro -no sé si de casualidad- en otro ambiente, era un gimnasio de pesas. Le comenté que escribía, y una vez me dijo: “¿Por qué no me mostrás una letra?”. Justo tenía una letra en el bolsillo. Se la llevó, la leyó y al otro día me dice: “¿Por qué no venís a casa y probamos con el piano esta letra?”. Todo muy natural y muy espontáneo. Y luego eso también se refleja en los Gallos. A veces uno si se pone a analizar el porqué de las cosas, es porque fluyó siendo una propuesta completamente atípica, diferente. Eso es lo interesante, también viéndolo ahora.

SR: ¿Hasta ese momento no habías pensado en ponerle música a tus letras?

Marcelo: Absolutamente nada. Escribía porque me gustaba, pero no tenía pensado nada. Escuchaba música, escuchaba tango, tenía esa inquietud, pero fue algo que fluyó naturalmente que no fue para nada planificado ni buscado.

SR: Eso tuvo un muy buen impacto en ese momento. ¿Por qué te parece que fue?, ¿por lo diferente de la propuesta, precisamente, por los textos? ¿Qué influyó para que quedara el recuerdo hasta el día de hoy y que el cassette sea una pieza de colección?

Marcelo: Hay rumores también de que se va a editar un vinilo. Se está en eso.

SR: Estaría muy bueno.

Marcelo: Sobre lo que me preguntabas, no es una única causa, como que son varios factores: la música, el piano, también las letras. Fabián venía de Los Estómagos. A veces pensaba -ahora no lo veo tan así como lo veía antes, ahora cambié- pero en ese momento creía que era porque cuando íbamos a una entrevista, cuando hacíamos algo en radio, siempre salía el tema de Los estómagos. Y era normal que a mí un poco me molestara en el buen sentido, porque es una banda que me gusta, una banda que es perfecta con todos los integrantes. Simplemente a lo que me refiero es al hecho de que me gustaba que se fijaran en Gallos. Yo decía: “¿Es Gallos o es una mezcla de todo?”. Pero ahora con el paso del tiempo, la respuesta está clara: se recuerda a Gallos, que eso es lo interesante, lo que más me gusta y lo que rescato. Y fue algo ganado, por supuesto, en los escenarios, en los momentos, en los shows que eran intensos, eran locos, como tienen que ser. Era rock and roll, pero de piano y voz. Son los mejores recuerdos, sin lugar a dudas. Y estoy convencidísimo que si le preguntas a Fabián, es lo mismo. Eso fue algo muy intenso y que vive hasta el día de hoy.

SR: ¿Después de Gallos qué vino?

Marcelo: Vino Cuatro Golpes, que ahí ya fue un formato que era bajo, batería, piano y voz. Ahí se sumaron Fernando Mariott, que ahora está ensayando con Fabián y que es el hermano menor de Gustavo, y Diego Ponciano. Llegamos a grabar, incluso hay un tema que es el más conocido, que se llama “Me seduce”. La duración del proyecto no fue demasiado larga en el tiempo, tal vez tres o cuatro años. Luego me voy a vivir a España y estuve ahí unos 10 años. Estando allá lo que hice fue editar un libro, que es una recopilación de textos, letras, y también trabajando en otras cosas.

SR: ¿Cómo se llama el libro?

Marcelo: “Sombras nómadas, estridencias y poesías”. Mandé una carta a una editorial que eran nuevos escritores y que apoyaban a artistas incluso de otros países. Pasó un tiempo y recibo una carta diciendo que habían leído el material, que les interesaba editarlo. Nunca fui en persona a verlos, porque ellos estaban en Madrid y yo estaba en Barcelona. Ahora tengo pocas copias, porque llegué a vender un montón y otras se quedaron ellos allá.

SR: Después te volviste para acá. ¿Qué hiciste ahí?

Marcelo: Al poco tiempo de volver, que fue en el 2014, es cuando saco el primer disco solista. Antes estuve en otros proyectos. Tenía uno que se llamaba Responsables Del Exceso, con el que tocamos en tres boliches. Leonel Madera tocó en ese proyecto, que es quien grabó mis discos actuales. Después de pasar por esa banda, me gustó la idea que ya tenía de ser solista. Empecé a trabajar en las pistas y fui armando los temas, ensayándolos y me puse a grabar. Así fue como saqué el primer disco, que lo toqué bastante en lo que eran los circuitos under; creo que fue el disco que más toqué. Entre 2014 y 2016 hubo un tiempo en que tocaba todos los fines de semana, incluso entre semana. Y al tener el formato solista, ir con pistas, no tener una infraestructura y no depender tampoco de gente, eso me facilitó. Ahora mismo también me facilita la obra. Sólo me tengo que poner de acuerdo conmigo mismo (risas). Llevarme bien conmigo, si no me peleo…

SR: Es fácil, ¿no?

Marcelo: A veces sí y a veces no, eso no es tan sencillo (risas). En mi caso no es tan fácil, porque cuando uno sufre un poco de neurosis, la neurosis obsesiva es bastante complicada. Tiene un lado malo, pero también tiene otro lado bueno, que para trabajar podés rendir.

SR: De ahí hasta acá tenés como una continuidad en lo artístico, ¿no? Desde el primer disco hasta estos nuevos que lanzaste ahora.

Marcelo: Con momentos de picos más altos o más bajos, siempre tuve la continuidad hasta el día de hoy.

SR: A mí me parece que tus letras son rock; vos haces rock en letras. ¿Está bien lo que digo?

Marcelo: Está perfecto. Es verdad y estoy de acuerdo con eso. Está el rock y es así por todo lo que significa. El rock va mucho más allá de lo que es lo musical. Empezando por lo cultural y por las emociones, por las personas, por la energía de vivir directamente. Ya eso es muy amplio, abarca todo. El rock es un elemento poderoso, diría yo; espiritual, mental, psíquico, físico, todo.

SR: Hablemos un poco de los discos nuevos. Resulta muy particular que largues dos discos juntos que son bien distintos. Porque si bien los textos tienen su punto de contacto al igual que la música, pero son dos propuestas completamente distintas.

Marcelo: Exacto.

SR: ¿Cómo hacés ese encare simultáneo de dos discos diferentes?

Marcelo: Esto fue algo que fluyó, porque yo venía grabando y escribiendo y ya me interesaba la música del tango. Que me interese la música del tango no significa que me deje de interesar también el rock y todo lo que venía. Entonces como que tenía dos discos y dije: “Es loco”. Pero justamente, como es loco hacer dos discos diferentes, es lo que más me sedujo. Eso, y además es como decir: “¿No querés un plato de sopa? Bueno, te doy dos platos de sopa”. Por ese motivo es que están los dos discos, y me encantó.

SR: ¿Y por qué elegiste el tango para musicalizar esos textos tuyos?

Marcelo: Porque va bien. Ya desde la época de Gallos siempre me sentí cómodo con el tango y con la poesía y la forma de expresarla, que es una forma que no es hablada, no es dicha. Incluso como los cantantes de tango como el Polaco Goyeneche. Hay entrevistas que él dice que sí es un cantor, pero más que eso es un “decidor” de las letras. Y eso es fundamental y siempre me encantó. Al igual que Julio Sosa, Edmundo Rivero.

SR: ¿Eran rockstars?

Marcelo: Es que sí. El tango tiene lo arrabalero, tiene las letras, todo el clima. A veces la gente habla de dark, pero cuando se habla de dark es como decir “la oscuridad es luz”. No es oscuridad, es luz, pero es dark. Y eso es lo que me gusta.

SR: ¿Sabías de alguna manera cuáles eran las letras que iban a ser musicalizadas con tango?

Marcelo: Un poco por olfato, instinto, conocimiento, me daba cuenta cuáles podrían ser, por las características también de la letra y de la música. Y también en mi mente viendo cómo armar el tema, eso mismo ya me iba marcando la pauta, cuáles letras iban para un lado y cuáles letras iban para el otro. Algo de eso hay, lo cual no significa que una letra de tango pueda ser de rock y viceversa.

SR: Eso puede estar interesante, también, ¿no? Un tema que está en el disco de tango, pasarlo al otro lado y viceversa.

Marcelo: Sí, sería un desafío, pero podría ser. Todo es flexible. Hay que ver luego cómo queda también pasando de lo teórico a lo práctico. Ya eso es otro tema, porque es más limitada la realidad que todo lo que queremos y el deseo. Pero es posible.

SR: ¿Tenés idea de cuántos textos inéditos tenés que no son canciones?

Marcelo: No los conté, pero sé que tengo dos baúles repletos. Obviamente sé que cuando lea cosas viejas, quizás no me van a gustar tanto porque el tiempo también te marca un cambio. Pero lo puedo modificar, ajustar, o quizás dejarlo como está. También a mí me gusta respetar, no me gusta cambiar mucho porque ya se desvirtúa lo que era de ese momento, que puede ser poderoso, también. Es delicado eso, a veces hay que respetar cómo salió, que es lo que no me gusta cuando se hacen versiones. Pero siempre hay una lectura positiva y otra que no, todo se puede argumentar dependiendo cómo se lo mire.

SR: Para estos dos discos, específicamente, ¿escribiste letras nuevas o recurriste a los baúles?

Marcelo: La mayoría son letras nuevas. El de tango tiene nueve temas y ocho son nuevas. En el de rock hay dos, pero las demás son nuevas. Lo que tuve que trabajar fue la letra, llevarla para que encaje más en lo musical y en la voz, también. Porque ciertas métricas, por ejemplo, quedaban desfasadas. No quedaba bien y me tuve que ajustar y tuve que recortar, que eso se hace siempre porque no entra. Aunque podés acelerar, hay muchas formas, pero tuve que modificar.

SR: Como que fue un desafío extra para que no pierda la esencia, ¿no?

Marcelo: También, sí. Un desafío extra, pero luego el producto es interesante. Se transforma pero lo dicho está en la letra, o cambia, pero sigue manteniendo un valor, un sentido.

SR: ¿Cómo hacés para recordar todos los textos? Porque mirá que metés letra…

Marcelo: No me considero tampoco como con gran memoria. La verdad es que no sé. Siempre digo que es como que aprieto un botón y automáticamente fluyen.

SR: ¿No hacés un ejercicio de memoria especial? Como que te vuelve a salir lo mismo desde dentro.

Marcelo: Nunca hice nada y no quiero hacer, porque siento que si quiero hacer algo, justamente ahí la maquinaria se detiene. Si fluye, que fluya. Digamos que es algo natural. Porque igual, a veces para recordar todo por más que ensayes, no es tan sencillo, porque además las letras son cargadas, van cambiando y hay juegos de palabras.

SR: Además como el contenido de las letras es importante, tampoco vale olvidarte de dos frases y decir cualquier cosa. Ahí todo pierde sentido.

Marcelo: Pierde todo, se desajusta todo lo otro. Tiene que ser sostenible todo, porque es como una pieza de dominó: quizás sacas una y se cae todo.

SR: En los discos no hacés solamente el recitado de las letras sino que hay canciones en las que cantás. ¿Cómo hiciste ese encare nuevo para vos?

Marcelo: Cuando lo de recitar, de clamar, lo venís haciendo toda tu vida, fue salir de la zona de confort. Fue un desafío, fue arriesgado. Es algo que también en algún momento tenía que hacer, porque aunque tengo mi estilo, mi sello, siempre quise hacerlo. Hacer un tema, dos, ir viendo. Es una forma de sumar y de enriquecer lo que hago. Es como algo más que siempre va a sumar. Pueden haber temas como el tema uno del disco de rock, que es “Palabras como balas”, donde tenés una parte que es dicha pero que es muy métrica, con cierta tonalidad, pero después tenés la parte de un estribillo que es más cantado. Y después tenés otras partes que son también con una métrica y una tonalidad particular, y todo eso va enriqueciendo al tema. Y si además le sumás una buena base musical, te queda interesante, que era la idea. Y pienso que funcionó.

SR: ¿Volverías a repetir la experiencia?

Marcelo: Sí, claro, seguramente. Ya después cuando estás y diste ese paso, es muy difícil que no sigas dando más pasos. Ahora es una exploración, pero sí lo haría porque está interesante, sin perder eso que no quiero perder, que aquí creo que no se pierde: la particularidad, el sello, la identidad. Tampoco nunca en la vida quise que me dijeran que era parecido a fulano, eso no me gusta a mí.

SR: ¿Quiénes fueron tus influencias? ¿A quién escuchaste recitar cuando eras joven?

Marcelo: Esto es algo complicado, porque en realidad nunca quise que parecerme a nadie. Meridiano Juvenil fue el programa en el que empecé a escuchar rock. Ahí recuerdo que sonaba Iron Maiden, AC/DC, Ozzy Osbourne. Luego me gustó Nirvana, Los Ramones, y siempre el rock español. También me gusta Leonard Cohen, Nick Cave. Y fui telonero cuando estuvo Peter Murphy. No soy un amplio consumidor. A veces me gusta escuchar tango y escucho los mismos temas, el mismo disco, millones de veces. A veces me cuesta un poco descubrir algo que me atrape. La influencia fue de todo un poco. Recuerdo que Fabián me mencionaba a Lou Reed, pero nunca fue nada concreto.

SR: ¿Sin influencias en la parte de recitado, también? ¿Te surgió a vos poder leer de alguna manera lo que tenías escrito?

Marcelo: Claro, me surgió a mí expresarlo, pero siempre con cierta fuerza. Quizás de ahí sea lo del rock. Incluso recuerdo en la época de Gallos de haber ido a tocar a un festival que era de metal, enfrente al cementerio de La Teja, donde tocaban cuatro bandas de metal y tocábamos nosotros, con Gallos Humanos, con piano y voz. Y nos escucharon y respetaron por la oscuridad, las letras, pero también por el rock de decirlas con pasión, con libertad, con expresividad, fluyendo. Eso fue lo que se transmitió, que pienso que era un punto fuerte de los Gallos: la voz y el piano, como fue siempre, los dos.

SR: Ahora tenés la presentación de los discos.

Marcelo: Sí, va a ser en Sala Corchea el sábado 5 de julio a las 9 de la noche.

SR: ¿Vos solo con las pistas?

Marcelo: Sí. Voy a estar completamente solo.

SR: ¿No tenés ningún invitado, ningún telonero?

Marcelo: Por ahora no hay nada hablado, pero va a ser una presentación especial. Primero porque va a ser la primera vez a lo largo de toda mi historia que voy a estar como solista en un lugar. Por eso para mí va a ser muy importante. Es un desafío y es, otra vez, salir de una zona de confort. También por el tema de ver cuántas entradas vendo. Lo estoy preparando y pienso que va a tener una carga especial, como lo tienen todos, pero creo que éste más todavía. Va a tener un plus.

SR: Es una propuesta distinta.

Marcelo: Y es arriesgada porque es distinta. Siempre soy de pensar y voy de lo peor a lo mejor.

SR: Hace poco Gabriel Barbieri me comentó en una entrevista que el rock es riesgo. Y lo tuyo está yendo por ahí.

Marcelo: Más riesgo que eso, no conozco. Fue siempre, en realidad, porque de una manera u otra, los Gallos era riesgo, saliendo con un piano y una voz. Y bueno, ahora también. A mí me gusta mucho más esto porque no es aburrido, y cuando voy a tocar en vivo la música, la puesta en escena, la expresión, las letras y todo, como que suman y tienen un efecto. Pienso poner una escenografía para ambientar la parte visual, pero la energía va a estar.

SR: ¿Qué viene después? ¿Tenés planeado algo?

Marcelo: Ahora estoy preparando la presentación, pero sigo escribiendo. Estoy viendo de sumar alguna instrumentación en vivo para más adelante. Estoy probando, viendo, pero quiero ser muy cuidadoso. Más adelante puede haber sorpresas. Hay proyectos y formas, hay trabajo. La idea es seguir tocando y seguir presentándome, buscando el desafío de generar un movimiento, una energía, todo lo que implica tocar, que supongo que es en lo que están todas las bandas y lo que quieren. Algunas más, algunas de una forma, otras de otra, pero en el fondo todo es expresar y por algo se hace el arte que se hace, sea cual sea.

Ariel Scarpa

 

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