Skintaker: Espíritu Grunge

¿Quién dijo que el rock está muriendo? El rock está reviviendo, volviendo a sus espacios habituales y a sus manos naturales, que son las de las bandas. Y cuando suenan bandas como Skintaker es que nos damos cuenta de que estamos lejos de perder la batalla. Provenientes del Departamento más al norte de nuestro país, Andrés D’Souza (voz), Gastón Ferreira (guitarra), Federico Texeira (guitarra), Joaquín Brazeiro (batería) y Adolfo “Alfo” Delgado (bajo) irrumpen en el medio con la última reencarnación del espíritu del rock and roll, que es el grunge. Pero como no sólo de música se trata, queríamos saber qué piensan, previo a su presentación del próximo viernes junto a Raza Cruza y Regina. Así que aquí vamos.


SR: ¿Cómo surge la banda?

Andrés: Todo surge en base a canciones que yo escribí entre 2009 y 2011, componiendo en mi cuarto. Con quien fundamos el proyecto, desinteresadamente, fue con Federico.

Federico: Yo hice parte del proyecto en sus inicios pero sólo en la grabación de unos demos.

Andrés: Después, en un intento de transformarlas en algo más potente, en canción propiamente dicha con guitarra, batería y bajo, le consulté a Joaquín, a Gastón, a Adolfo y al ex guitarrista de la banda para armar este proyecto. En sus inicios era medio diferente porque no empezamos con las canciones que tenemos actualmente, empezamos con otras que eran del ex guitarrista, hasta que nos dimos cuenta de que queríamos hacer otra cosa diferente, un poco más agresiva y experimental, en concordancia con lo que estábamos haciendo, más madura. Vimos el material viejo y nuevo que teníamos y lo empezamos a ensayar, y una vez que le dimos forma y lo reestructuramos poniendo las cosas en su lugar dentro de la canción, fue que empezó a tener más sentido y que la banda comenzó con un poco más de seriedad.

SR: ¿Ahí ya eran Skintaker?

Andrés: Éramos Nameless Intention y después cambiamos a Skintaker Season, y finalmente quedó Skintaker. Pasamos como una semana pensando otro nombre y al final quedó Skintaker.

SR: ¿En qué año estamos?

Andrés: 2013 – 2014. Canciones como “Grave”, que vamos a grabar más adelante, o retazos de “Into the Black”, vienen de aquella época. “Charlie’s first shape” fue compuesta en el 2010, y si bien estaba completa, tenía algunas cosas diferentes. Hay otra canción, “Against all odds”, que si bien es un poco más nueva, viene también de antes, y ahora cambió totalmente y consideramos que ahora sí está lista.

Gastón: La banda fue pasando por las formaciones y fue evolucionando de a poco.

Andrés: Estuvimos mucho tiempo tocando en Artigas y ensayando mucho.

Gastón: Ensayábamos todos los días o día por medio, tres o cuatro horas por día. Teníamos un lugar que nos permitía hacer ruido tranquilos.

Andrés: Era en el fondo de la casa del guitarrista.

Joaquín: Se podía merendar en el medio.

Gastón: Armamos la banda para tomar la merienda (risas).

Andrés: Hubo mucha evolución, muchas canciones de por medio que desechamos después. En este tiempo, Joaquín se fue de la banda porque le entró la crisis de la adolescencia (risas).

Joaquín: Yo tenía 13 años. Seguí tocando música, sólo que no seguí con ellos. Esa etapa duró dos años y medio.

Gastón: Llamamos a un compañero, Sebastián, porque nos habíamos anotado en el Arte y Juventud y él ya había estado con nosotros.

Joaquín: En aquella época había pocos bateristas que quisieran tocar ese género.

Gastón: Es un género que realmente nunca existió.

Federico: Es muy difícil en cualquier lugar encontrar baterista. Es el integrante de la banda que más proyectos tiene respecto a los otros integrantes. Sumado a eso, Artigas es una ciudad chica y que por ahí el gusto musical allá es otro, y que los que tocan rock tienden a tirarse a un rock un poco distinto al que hacemos nosotros, y se volvía más difícil.

Andrés: Éramos como una comunidad, tratábamos de ayudarnos. Incluso tenemos otros proyectos con otros nombres en los cuales no vemos otros integrantes que no seamos nosotros mismos.

Gastón: También es la tranquilidad de que ya conocés a la persona.

Andrés: Antes cantaba el otro guitarrista y yo tocaba el bajo. Pero luego me dijeron de cantar, y fue todo un dilema de egos.

Gastón: En ese momento lo llamamos a Alfo para tocar el bajo.

SR: ¿De ahí para acá la banda quedó estable?

Andrés: Después de Arte y Juventud hubo un problema y la banda se separó. No entendimos porqué.

Gastón: Temas personales.

Andrés: Estuvimos stand by, y de un día para el otro, dos años después, me llaman para rearmar la banda. El guitarrista dijo de poner un baterista amigo de él con el que no quedamos conformes.

Gastón: Era un compañero de clase de ambos que tenía un conocido que tocaba el bajo.

Andrés: Fue lo mejor que sacamos de eso, que fue el Trima, que es una de las mejores personas con las que me he relacionado en la banda.

Joaquín: Que está trabajando con nosotros, también.

Andrés: Juan Trimarco, que además de ser muy buen bajista es un muy buen ser humano y es un tremendo artista. Fue una pieza fundamental para que la banda estuviera activa en ese período en el que se fue Alfo y Joaquín. Hablando de nuestro estilo, nosotros queremos hacer un grunge raíz, no un post grunge creado por los empresarios musicales, ese post grunge plástico. ¿Qué hubiese pasado si hubiese permanecido el grunge con el alma intacta de eso que nació a fines de los ’80, como Soundgarden, Alice in Chains, Green River, Mudhoney, Mother Love Bone, Pearl Jam, Nirvana, etc.? Era el sonido que era bien característico que denotaba honestidad y que era real. Nosotros queríamos hacer como un sonido más orgánico, y yo siento que nuestra música no suena a plástico.

Gastón: Queríamos volver a lo que fue la raíz del género que nos gustaba y tratar de acomodarlo más o menos a lo que nosotros nos pareciera en el momento que podría llegar a sonar.

Andrés: Más un grunge revival, no post grunge.

Federico: Y en ese momento la banda quería tomar otra dirección.

Gastón: Algunos integrantes querían una cosa y nosotros queríamos otra.

Andrés: Después de la disolución, cuando surge la posibilidad de volver con Skintaker, el bajista le manda un correo a Felipe Lisciel.

Gastón: Fue para mostrarle lo que hacíamos.

Federico: Felipe Lisciel es un productor brasileño con uno de los estudios más grandes en cuanto a máquinas analógicas.

Gastón: Según él, es el estudio analógico más grande de Brasil.

Federico: No usa ni una sola computadora.

Andrés: Lo único que usa digital es para el bounce, que lo tiene que hacer para poder subir a las plataformas o pasar a un CD.

Gastón: El bounce lo hace el LR que saca del master y lo tira a un grabador Tascam, después sí usa la compu.

Federico: Para subir a Spotify tiene que pasarlo a la compu. Le mandamos un correo para preguntarle cómo trabajaba y nos dijo que nunca había trabajado con alguien de Uruguay. Le encantó lo que tocamos y nos dijo que fuéramos y que nos quedáramos para grabar ahí.

Gastón: Ambas partes nos quedamos con material, inclusive un video clip grabado en el estudio y con entrevista. Tenemos cinco temas grabados en cinta al día de hoy y un video clip.

Joaquín: Y además la experiencia de grabar en cinta. La batería tiene que quedar en una toma. Le gusta que la canción que quede sea lo que el músico puede lograr.

Gastón: Es un purista en el sentido de que no le gusta grabar por partes. El estudio del tipo tiene 60 metros de largo por 15 o 20 de ancho en la parte más amplia y 10 o 12 en la más angosta.

Andrés: Las voces están grabadas en una toma sola, que para mí fue una locura porque pensé que no lo iba a lograr.

SR: Y la grabación quedó muy bien, suena genial.

Gastón: Cuando alguien me dice que le gustó lo que grabamos, me pega muy bien. Al estar grabando en el momento los cinco mirándonos la cara, capaz que logramos transmitir lo que estábamos sintiendo nosotros o algo cercano a esa carga de energía momentánea, y está buenísimo lograr imprimirlo en el tema, de cierta forma.

Federico: Desde ahí, la formación viene estable. Nos juntamos con ese fin y la idea es seguir creciendo. La oportunidad de ir a Brasil a grabar con ese productor fue un combustible para envalentonarnos. Cuando vimos que los temas le gustaron a la gente, te da más ganas de seguir adelante.

Andrés: Uruguay es muy hermético y es difícil lograr cosas.

Gastón: Es hermético genéricamente en estilo de música.

Andrés: Es muy chauvinista. No todo es raíces MPU, también hay que entender que si se quiere cantar en otro idioma, no está mal, o si se quiere expresar en otros estilos que no hacen parte de la genética uruguaya.

Joaquín: Yo noto que se está abriendo una puerta. Tenés bandas como Obelisco, que está haciendo un trabajo enorme y está generando un público. Al haber muerto un poco eso del rock nacional con estos años de pandemia, se están abriendo puertas y espacios.

Gastón: Está la oportunidad de presentar algo nuevo.

Andrés: Hay que romper un poco con esos esquemas. Acá el idioma siempre es un límite. La gente tendría que darle mucho más pelota a conectarse con el sonido, con la música en sí, más que con lo que uno quiere decir. El mensaje no va por lo que yo diga, porque te puede dar un tremendo bajonazo o te va hacer sentir alegre o no te va a decir nada; lo que nos interesa es que las personas cuando nos escuchen conecten automáticamente con esas sensaciones de fervor, de adrenalina. Lo que me interesa es emitir un mensaje sónicamente. Aparte, es más fácil crear melodías en inglés que es como estar componiendo un riff de voz.

Joaquín: Además sabés que una letra en español, todo el mundo la va a entender. Te traiciona el inconciente porque sabés que tenés que escribir bruta letra.

Andrés: Igualmente trato de escribir tremenda letra. Aparte, por el timbre vocal mío, si canto en español, mi voz no va a sonar igual, como debe de sonar cantado en inglés. Lo he intentado para otros estilos y me pareció excelente, pero para este estilo intenté y no queda bien. Además está el tema de que cantando en inglés, universalisás la música y te pueden entender en todos lados.

SR: ¿Cuánto rock hay en Artigas y cuánto del ambiente del grunge?

Andrés: Yo vengo tocando desde los 15 años allá y siempre fue un lugar difícil, porque por ejemplo, teniás que inventar tu batería con pedazos de cosas o podías conseguir los instrumentos más baratos que podía haber, y tenías que buscar la forma de sonar bien con eso. La música artiguense tiene tremendos exponentes, como Perico Arteche, un excelente guitarrista. En la etapa 2004 – 2005 cuando el Pilsen Rock explotó, fue como un boom en Artigas. Y estaba la contra cultura, como Oveja Negra, que fue una de las primeras grandes bandas de rock alternativo que no encasillaba con nada. Y uno decía: “Esta es la banda que representa a mi Departamento”. Fue una de las bandas que dijo “no vamos a hacer más de lo mismo”, buscando su sonido y hacer algo totalmente diferente a lo que había en el ambiente. Porque por esa época todo era La Vela Puerca, ska, pop-rock, reggae, y Artigas no fue la excepción. De ahí nacieron bandas como Primate, una que yo armé. Todos nos influenciamos con cosas grunge y música de los años ’70, nos íbamos más para atrás. Hubo varias bandas pero muy efímeras. La única que perduró fue Oveja Negra, que estuvieron como hasta 2009. Luego surgen algunas bandas más, como una de death metal en la que yo era el vocalista junto con el guitarrista de Oveja Negra, pero nunca nos presentamos, sólo grabamos, y luego la transformamos cambiando el nombre. A la par, había bandas que sí estaban activas, como Mala Influencia, La Perra Pulga, Área 51, Reacción.

Federico: Área 51 era punk, y Reacción era metalcore, de la cual hice parte poquito tiempo.

Andrés: Fue la época del Eco Rock.

Gastón: Eco Rock era un festival que se hacía cerca del Río Cuareim, organizado por las bandas y apoyado por la Intendencia. Había bandas como Sector AR, Mala Influencia, La Perra Pulga, que integraban la segunda parte de lo que fue el under artiguense. También estaba Enrique Lemos.

Federico: Enrique es el profesor de música de todos (risas).

Andrés: Es el que nos enseñó a cada uno de nosotros a tocar un instrumento.

Joaquín: Y a todos los miembros de las bandas de allá; si nacieron del ’85 – ’90 para adelante, son todos alumnos de él.

Andrés: Le agradecemos a Enrique Lemos, porque es el que potenció y sigue potenciando que todos los que seguimos haciendo música en Artigas queramos seguir intentando y tratando.

Federico: También estaba Mandá Brasa, que llegaron a tocar en Montevideo.

Andrés: Fue una banda bastante icónica en Artigas, principalmente a principios de 2000. Era de esas bandas que decías “esta es la que le pega”. Luego, desde mi perspectiva, hubo una tercera oleada donde nacimos nosotros y algunas bandas que siguieron evolucionando, como WAF (donde estaba Sabra) y Santiago y Sus Amigos Imaginarios.

Joaquín: También estaba 1990, que era una banda que éramos dos tratando de copiar a Royal Blood. Sabra debe ser el músico artiguense que más ha tocado en bandas montevideanas, como The Moors, Elefante. Él laburó un montón en Artigas, pero se tuvo que venir para acá, que es la ideología que nosotros también tenemos.

Andrés: Sabra es distinguidísimo.

SR: ¿Se ven insertos en el movimiento de rock nacional?

Gastón: En general, como grupo, de a poco como que nos estamos logrando meter, también de alguna forma por invitación de grupos como Regina y Raza Cruza (ex Muga), con quienes vamos a hacer la fecha que viene. Por ese lado nos sentimos incluidos. Pero en un tema de género y general de conocer grupos que nos abracen para hacer cosas con nosotros, aún me parece que no.

SR: ¿Pero les interesa?

Gastón: De alguna forma nos tenemos que hacer conocidos en Uruguay. Está bueno compartir escenario con grupos. En el momento tendríamos que elegir bien con qué grupo compartir por un tema de género y de convocatoria.

Joaquín: Cabe destacar que la banda se desarrolló en Artigas y tocó una vez en Montevideo, y tiene temas que hoy suenan completamente diferentes. Ahora viene a ser como la primera vez que la banda toca acá.

Andrés: Después de casi 10 años, en cuanto a sonido, recién lo encontramos para las canciones y ahora tienen su identidad. Recién encontramos la pieza que faltaba, que era Federico, que complementó excelente todo.

Gastón: Hicimos muchos cambios. Los únicos que estuvimos desde el principio en el grupo y durante todos estos años, fuimos Andrés y yo.

Andrés: Tratamos que el sonido no se estanque en un único estilo, en un cliché. De forma orgánica y armónica, tratamos que las canciones tengan las influencias de todas las cosas que escuchamos.

SR: O sea que el grunge es como el norte pero están abiertos a otras cosas que puedan surgir.

Andrés: Tené en cuenta que estas canciones que estás escuchando ahora, nacieron cuando yo tenía una pasión por el grunge y escuchaba mucho todas esas bandas de los ’90. Del punto cero ése hasta ahora, si vamos a ver ideas nuevas que estamos componiendo, tienen un sesgo bastante diferente. Lo que hacemos es que no pierda la coherencia estilística.

Federico: Menos “Face of stone” que fue compuesta en 2020.

Andrés: Ahí te das cuenta. Es una de las canciones más diferenciales de las que tenemos.

Federico: Tiene cosas de King Crimson, Black Sabbath, Deftones, Soundgarden. Tiene lo progresivo de amalgamas entre compases distintos y no es una canción cuadrada, porque tiene verso, verso, solo, interludio y final.

Andrés: Ahora estamos maqueteando el material nuevo. Hay canciones que tienen cosas de glam de los ’70 tipo MC5, Stooges, Bowie volcado a Stone Temple Pilots o a otras cosas, pero sin perder la coherencia, porque sino pierde la identidad que venís construyendo hace 10 años. Lo que no queremos es repetirnos.

Federico: Como que estás en tu zona de confort pero estás en el borde de la misma.

SR: ¿El trabajo está orientado a sacar un disco o a editar simples?

Andrés: Tenemos cuatro canciones, dos que publicamos y dos que estamos al veremos. Una de esas se llama “Into the Black” y la otra “Against all odds” o “Against”, pero no concretamos material como para decir que tenemos para un disco.

SR: ¿Pero la idea es llegar al disco?

Andrés: La idea es llegar a un disco con las 10 canciones que venimos desarrollando hace 10 años. Las vamos a reflotar de una vez, porque es como una gran agonía pero a su vez un gran aprendizaje y una gran aventura.

Federico: Ahí está el tema de dónde y cómo lo grabamos. Porque grabamos cuatro canciones en un estudio completamente analógico con la vara allá arriba, y ¿dónde te metés en Uruguay en una cosa así?

Andrés: En realidad estamos en planes, no sabemos qué vamos a hacer exactamente. Estamos viendo nuestras posibilidades económicas para ver si podemos volver a Forestlab o completamos el disco acá.

Gastón: Si todo saliera excepcionalmente bien, lo mejor sería volver a grabar y hacer el disco como se debe con los temas que tenemos en Forestlab para lograr una unidad sonora, para tener algo homogéneo. Y sino, tengo contacto con Gustavo Ruvertoni, que es la persona que últimamente ha presentado más interés en tratar de generar algo con nosotros. De la gente con la que he trabajado en Uruguay, me parece que es de lo más top.

Andrés: Con Lisciel en Brasil fue experimentar cómo graban las bandas que nos gustan.

Federico: Algo que él destacó después en sus redes fue cómo habíamos ido ensayados.

Gastón: Le preguntaron qué había sido lo mejor de trabajar con nosotros como grupo y destacó eso.

Andrés: Más a futuro tenemos la idea de crear un segundo disco que no sea un clon del primero, pero que no pierda la coherencia.

SR: El próximo 20 de mayo a las 21:30 se presentan en Tazu junto a Raza Cruza y Regina. ¿Qué le pueden decir al público que va a ver en ese toque?

Gastón: Lo que queremos transmitir en el toque es esa sensación de seguridad de cuando vas a ver un grupo pro en vivo. Seguro en el sentido de que los instrumentos saben lo que están haciendo y saben los momentos de pausa y cuándo empezar. Entre nosotros trabajamos un montón los matices en las canciones. Me parece que indirectamente somos un grupo bastante dinámico en eso. Personalmente pienso que la persona que vaya, va a ver un grupo que, musical e instrumentalmente y con voces y melodías, va a estar bastante completo. Eso es a lo que realmente apuntamos y estamos tratando de llegar cada día más.

Federico: En pocas palabras, creo que lo que la gente va a ver es un grupo sólido, seguro y que transmite tremenda energía.

Andrés: Lo que me gustaría que sucediera es lo que me pasa a mí cuando voy a ver una banda que me gusta, que es tratar de que esa banda sea mi espejo e identificarme con el sonido al punto de que me olvide de todos los problemas por 40 o 50 minutos, vibrando al sonido de esa banda, sintiendo percutivamente y flotando a través de la distorsión. Que se tome como un ritual, como una fiesta, como una especie de desahogo y exorcismo, así como nosotros lo tomamos como un desahogo y un exorcismo a la hora de componer y de tocar. Que sean uno con nosotros. Vamos a presentar un set de 9 o 10 canciones, dos de las cuales las van a conocer quienes las hayan escuchado y otras que son totalmente inéditas.

SR: ¿Algo que tengan para agregar?

Federico: Hablamos mucho de música, pero yo quería destacar lo humano. Nos encontramos en un momento justo como para hacer música por el nivel de madurez que manejamos. Es fundamental para la supervivencia de la banda. Sólo el hecho de haber ido a Brasil fue espectacular, porque tuvimos que enfrentarnos a un ambiente fuera de nuestro país y éramos sólo nosotros cinco para nosotros cinco.

Andrés: Fue la prueba de fuego, porque podríamos haber vuelto totalmente enemistados.

Federico: A mí me permitió profundizar vínculos con ellos y conocer a Alfo, al cual le tengo tremendo aprecio. Me sumó por todos lados.

Ariel Scarpa

 

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