Voces Retro: Represión Zinética

El Rock Uruguayo De Los ’90 era una sección de nuestra revista subte que llevaba adelante Marina Dondi. El enfoque era entrevistar a bandas que recién iniciaban su camino y que, se suponía, continuarían desarrollándose en los años siguientes. En ese contexto se dio el reportaje que hoy les acercamos, hecho a Represión Zinética, para nuestro número 30, publicado en diciembre de 1989.


22 de noviembre, tarde muy lluviosa para mi debut; llego y encuentro a José Romero (“Joselo”), 19 años, y a Daniel Souza, 19 años, vocalista y bajista respectivamente, del grupo Represión Zinética. Me dicen: “Esperá que venga el negro y ya empezamos con la entrevista”. Al rato llega José Luis Vázquez, 18 años, el baterista, y el que faltó fue Leonardo Acosta, 19 años, el guitarrista.

Nos sentamos en el suelo y la lluvia entra por la ventana; Daniel se termina de comer una banana y empezamos a conversar:

SR: ¿Cómo surge el grupo?, ¿empezaron todos juntos?

Joselo: No, nosotros tres.

José Luis: Primero estábamos en un grupo con Joselo, el vocalista, y decidimos separarnos. Pero con Daniel surgió la proposición de hacer un nuevo grupo, y nos pareció que como nos conocíamos, podía salir adelante. Empezamos hace dos años, hasta que conocimos a Leonardo y lo invitamos a que viniera y tocara con nosotros.

SR: ¿De dónde sale el nombre Represión Zinética?

Joselo: Porque es todo en contra de la represión que hay en contra de los jóvenes. Por eso es una represión sin ética, sin moral, sin sentido, quiere decir. Es como una cachada a esa represión.

SR: ¿Cuáles son las influencias que tienen, nacionales o internacionales?

José Luis: Las influencias internacionales son muy variadas. A Joselo sé que le gusta mucho U2, a él (Daniel) Duran Duran, y a mí Police, y Leonardo anda más o menos ahí. No hay influencia de acá de Uruguay, sino los gustos, los de todo el mundo: Estómagos y Traidores; son los mejores.

SR: ¿Cuáles fueron las primeras actuaciones del grupo?

Joselo: Debutamos acá en la Cooperativa de donde somos, de Malvín. Se hizo un festival con otros grupos, en el ’88. Estuvimos casi un año parados.

Daniel: Sí, porque no teníamos ni lugar para ensayar.

Joselo: Y no teníamos instrumentos.

SR: Eso les iba a preguntar, ¿cuáles son las dificultades que enfrentan ustedes y todos los nuevos grupos para poder tocar, ensayar y para poder grabar?

Joselo: Nosotros grabamos una vez sola hace un año, en el estudio Elvysur, y ahora estamos sin ensayar. Ensayamos en el estudio, pagamos como podemos.

Daniel: Hacemos una colecta.

Joselo: Sí, como se pueda, porque estuvimos como tres meses parados sin ensayar, porque no había lugar.

Daniel: Aparte nadie te da una mano.

José Luis: Hacen falta lugares para poder ensayar. Porque gente como nosotros una vez por mes puede ensayar, pero un grupo no puede estar ensayando una vez al mes. No progresa nunca. Hay poca intención de sacar el rock nacional adelante.

Joselo: Hay miedo acá, más que nada, por parte de los dueños de locales y gente de organización. Tienen miedo a los disturbios, porque como hay gente que va, como quien dice, a embromar nomás, no va a ver el recital. Va a tirar botellas, va a pelearse, entonces como que está ese miedo, y me parece que es una cosa que corta más las actuaciones. Vos vas a hablar para ver si podés ir a tocar y te dicen: “¿qué?, ¿grupo de rock? No, grupo de rock, no”. Ése es el problema, que les molesta, y son un montón de trabas. Además, como mínimo, el grupo tendría que estar ensayando de dos a tres veces por semana.

José Luis: La primera vez fuimos medios endebles. Ensayamos un vez sola y de casualidad. Ya la segunda fue cuando empezamos a ir al estudio ése a ensayar y ya había mejores instrumentos y mejor amplificación. Lo otro era con lo de nosotros, nomás.

SR: ¿Cómo respondió el público en las distintas actuaciones en el Templo del Gato?

Joselo: El Templo del Gato onda como que es muy familiar. Entonces te aplauden, todo bien, pero ahí no te das cuenta en sí. No participa la gente.

Daniel: Te escuchan.

Joselo: En las actuaciones anteriores que tuvimos, creo que la última fue en Las Piedras, nos fue bien. La gente aceptó, participó.

Daniel: Aparte, nunca se vio un grupo de rock ahí en San Francisco, y no sabíamos cómo nos iban a recibir. Pero estuvo todo bien entre nosotros.

José Luis: Nosotros mismos vimos tanta gente que dijimos: “bueno, ¡vámonos de acá!”.

SR: ¿Los ha apoyado la prensa, apoyan en general a los grupos nuevos?

Joselo: No. La única radio que se portó mejor con nosotros fue Independencia. El año pasado nos hizo una entrevista, se pusieron a las órdenes, y pasaron los demos que grabamos. Tampoco nos hemos movido mucho, pero hasta el momento no se nos había dado de hacer una entrevista.

José Luis: Pienso que para los grupos chicos sería el único medio más o menos disponible, porque ya si vamos a las FM, si no hay una banca atrás de todo o es un grupo bastante conocido de un par de años, no te pasan en la radio, ni aunque sea una vez para ver si tenés algo de aceptación. Directamente no te pasan, te ponen cualquier pretexto.

SR: ¿Se vinculan con otros grupos de rock nacional?

Joselo: Muy poco, algunas veces que hemos tocado y los hemos visto, pero contacto en sí, no. Yo creo que es toda una cadena en base a poder tocar poco y a no poder ensayar. Los grupos que tienen donde ensayar y su lugar donde tocar, como que se la guardan, tratan de arreglarse ellos. Quizás haya que comprenderlos a los locos, porque han pasado por la de uno. Pero tampoco se te abren a decirte dónde ensayan o si tienen dónde tocar. Hay un poco de individualismo.

José Luis: Están como cuidando lo de ellos, pero no abren un espectro para los otros grupos, y entonces son siempre los mismos cuatro o cinco grupos. De ahí que el rock nacional empezó a bajar cada vez más.

SR: Justamente, ¿hay una decadencia o una depuración del rock nacional? Unos dicen que han desaparecido los grupos no que valían y han quedado los que realmente valen. ¿Qué piensan de eso?

José Luis: Las dos cosas. Primero, que se han ido los más malos, se fueron. Pero los mejores grupos también se fueron por la poca bolilla que les dieron a nivel publicitario. Porque reconozco que hay mejores grupos que se fueron, como por ejemplo Los Estómagos y Los Traidores.

SR: Se gusta más de lo internacional que de lo uruguayo.

José Luis: Claro, toda la vida.

Joselo: Es más, se le da más bolilla a la música argentina que a la uruguaya. Y no tengo nada en contra de la música argentina, pero es una música re comercial, y los locos le dan más bolilla, en un baile o donde sea, que a los grupos uruguayos. No comprenden la situación en la que está uno, la manera que tiene para ensayar. De repente, locos como nosotros que tienen que trabajar para comprar las cosas; que tenés que estarle rogando a Dios y a todo el mundo para poder tocar, que te dicen “vení mañana, vení pasado”. No justifican, no ven esas cosas. De repente los temas salen horribles porque no hay ensayo, no hay equipo, no hay instrumentos. La gente no mira eso. No hay estudio, nosotros como que tocamos de oído. Entonces claro, se larga al rock argentino, que tiene otro nivel, como que ya da más cabida a los músicos en el país.

SR: ¿Esos serían los motivos por los cuales ya no prosperan tanto los grandes recitales? Se está tocando más en boliches y en teatros, que en estadios.

Joselo: Se está tocando a la onda argentina, onda underground como le llaman ellos, que acá no andaba, y está empezando a andar eso, y bueno. Y la música me parece que acá como que va a lo comercial.

José Luis: Sí, además grupos que hacen siempre el mismo estilo de música, ya directamente no se fijan en los avances que tienen. Como hacen el mismo estilo de música, si no van al teclado, o si no hacen otro tipo de música más bolichera, ya los empiezan a dejar de lado, hasta que no les dan más bolilla. Se valora lo comercial porque es más vendible.

SR: ¿Qué inquietudes y qué problemas han visto entre los jóvenes rockeros?

Joselo: Y, los mismos que nosotros, quizás. Todo el problema de la sociedad, el problema de la política como es ahora que se está moviendo todo, la gente como que está en otra cosa. Aparte que acá la gente mayor de edad te margina en pila. Entonces los jóvenes están siempre con esa, que te marginan porque sos joven. Un montón de problemas, sociales, económicos, locos que de repente con 17 ó 18 años, tengo amigos que han tenido que dejar de estudiar para trabajar, o si estudian tienen que estudiar de noche para poder trabajar y pagarse los boletos y la comida. Esos son problemas que influyen.

SR: ¿Se sienten representados o integrantes de esa gente? Porque hay una diferencia.

Daniel: No, representante.

José Luis: Yo me siento un integrante.

Daniel: ¿Integrante por qué?

José Luis: Porque yo no veo la salida de esto. Siempre todo está igual acá, ya sea en lo musical, en lo político; siempre está todo igual, no mejora.

Daniel: Pero el grupo nosotros lo hicimos para eso.

Joselo: Yo me creo integrante de esa sociedad que nos margina, y representante quizás un poco. Pero no me atrevo a decir que somos representantes, porque nosotros no somos ningún dios para sentirnos representantes.

Daniel: Pero somos representantes de lo que nos parece a nosotros.

Joselo: Nosotros quizás transmitimos nuestra necesidad y el pensamiento de salir adelante. Entonces por un lado quizás seamos representantes, por llamarlo de alguna manera. Pero más bien me siento integrante.

José Luis: Representante sería, más bien, de la rebeldía de los jóvenes.

Joselo: Representantes son esos mismos jóvenes que te van a ver, que gritan, que cantan, que bailan, que se pelean, que tiran botellas. ¿Por qué lo hacen?; por algo es. Te tenés que poner en el lugar del loco, de qué familia viene, cómo se cría, cómo vive. Ellos son los representantes.

SR: ¿Qué proyectos y qué ambiciones tienen para el futuro?

Joselo: Primero que nada, te digo la verdad, nos estamos moviendo para conseguir un lugar donde ensayar, porque parece que atrasáramos en vez de avanzar. Estamos ensayando cada 15 días. Ahora ensayamos anteayer, pero andá a saber cuándo lo volveremos a hacer, porque no tenemos plata. Están cobrando seis palos para dos horas. Entonces lo primero es eso, y después tocar, tocar.

Daniel: Y lo que quieren todos, que haya más recitales, más espectáculos.

Joselo: Que haya más, no. Que haya.

Daniel: Seguro. Que se les dé una oportunidad a los grupos que recién están saliendo. Porque todos les dan bolilla a los más grandes, y a los de abajo nadie les da una mano.

José Luis: Lo de nosotros, siempre lo decimos, sale de adentro.