AC/DC – Ballbreaker (1995)

Porque 25 años de vida no es nada…

Existen diversos motivos por los cuales puede ser mucho más complejo redactar un artículo en comparación con otros. El tema acerca de qué escribir, la información de la que se disponga, la complejidad del mismo, o la mayor o menor empatía que uno pueda alcanzar con el tópico en cuestión. En tal sentido, y en referencia a la temática de la nota de hoy, para mí, particularmente hablar de AC/DC es como hablar de mi vieja, sí de mi madre.

AC/DC hay uno solo y es fundamental en mi vida. Ídem que con una madre. Su producción ha ido decreciendo, estirándose en el tiempo y siendo más intermitente. Ídem que con una madre. No importa con lo que se venga, uno lo va amar siempre, aunque sea poco o reiterativo. Ídem. Estar en su compañía te regala momentos únicos y diferentes ya que podés pasar de una estruendosa alegría a una melancólica depresión. Uno siempre quiere más, mucho más, verlos cerca y disfrutar aunque sea por un par de horas de su grata presencia, dándote cuenta que, de las maravillas del mundo que te contaron que existen, tú estás en esos momentos disfrutando de una. ¡¡¡¡IDEM QUE CON LA VIEJA !!!!

Llegados a este punto demos rápidamente un golpe de timón a la temática de este artículo a los efectos de salvaguardar la vida de los lectores, evitando así que se acogoten con el cable del mouse y/o del cargador de la compu, y agradezcamos en primer lugar a la genialidad de los cyber ingenieros que hicieron realidad aquella loca idea de lo “inalámbrico” para así evitar muchas auto flagelaciones. Por eso mismo, pasemos hablar de rock, sí, ¡¡¡del más puro y delicioso rock!!! (¡¡¡¡pahhh !!!! como las lasañas de mi vieja… ¡¡¡qué delicia!!!).

El disco que hoy rememoramos está cumpliendo 25 años de editado y se encuentra en plena vigencia y dando batalla. El denominado Ballbreaker es el decimotercer álbum de estudio de la banda australiana más importante del hard rock. Como mencionamos hace un momento, la banda viene de un intervalo sin editar disco con material nuevo desde cinco años atrás, cuando sacaron el The Razors Edge, su álbum predecesor. Este es el comienzo de una manía que la banda agarraría con la edicion de discos , separándolos más y más en el tiempo entre cada uno de elllos. Veamos que sin ir más lejos, hoy ya vamos más de 6 años sin un nuevo trabajo del grupo, cuando hace meses que sabemos que ya lo tienen grabado y compaginado y no vemos qué demonios esperan…

EL Ballbreaker tuvo una repercusión bastante alta, ya que alcanzó los puestos 4º en Estados Unidos, 6º en el Reino Unido y 1° en Australia. Dado el éxito obtenido con su disco anterior de 1990, The Razors Edge, respecto al público no así con la crítica que fue bastante dura con ellos debido principalmente a la baja calidad compositiva y a supuestos rumores de la existencia de rencillas o malos humores entre sus integrantes, AC/DC decidió enfocarse en lo que mejor saben hacer, que es componer canciones y tocar el mejor hard rock y blues que puedas escuchar. Y así fue que se logró obtener este Ballbreaker, que vino a romper con toda esa mala onda que rodeaba a la banda, para darle un baño de renovación y demostrar que cuando se enfocan en el rock, producen con calidad.

EL disco significó además una serie de cambios y retornos importantes para el grupo, lo que sin lugar a dudas se refleja en el sonido obtenido en esta placa. Así por ejemplo, el disco implicó la vuelta de Phil Rudd, y por ende la salida de Chris Slade, lo que hizo que el quinteto retornase a su sonido originario en la sección de percusión. Esto no es un simple cambio de nombre y hombres, dado que el estilo de tocar los platos por parte de ambos es notoriamente distinto, siendo el estilo de Slade de una raíz mas hard, lo cual se vio reflejado en los temas del Razors, así como en el Live de 1991, grabado en el Monster Of Rock de Donington. Obsérvese cómo toca uno y otro el mismo tema, por ejemplo “Whole lotta Rosie”, uno en 1991 y el otro en 2009.

Otro cambio significativo fue el cambio de productor. Bruce Fairbairn se alejó de la banda y apareció en escena el gurú del rock, Rick Rubin. El sonido del álbum que se logró es fantástico, superando ampliamente a su antecesor. Cierto que no es un disco que llegue a alcanzar a la triada del Highway to Hell, Let There be Rock o Back in Black, pero se acerca bastante, y hay que reconocerles que lo obtuvieron luego de varios años de trabajo donde no rumbeaban por el sendero clásico, parecían bastante desnorteados y desvirtuados de sus orígenes, sobre todo a partir de 1985 con la edición del disco Fly on The Wall y los discos posteriores.

El cambio tiene una explicación. El nuevo productor tenía su oportunidad de hacer redimir a la banda de lo hecho hasta el momento y devolverlos al sitial de predominancia del Rock de donde nunca debieron haber bajado. Ya habían trabajado juntos y se conocían, dado que en 1993 Rick Rubin había hecho un muy buen trabajo con AC/DC en el tema “Big Gun”, que grabaron para la banda sonora de la película The Last Action Hero. Por lo que en esta segunda oportunidad Rubin tomó las riendas del disco, y en febrero de 1995 se puso al frente en la mesa de mezclas de los Ocean´s Way studios de Los Ángeles para producir esta placa. El resultado final fue un disco fabuloso, mucho mejor que su predecesor y que el que le seguiría pasados otros cinco años, aunque sin embargo el grupo no quedó del todo satisfecho con el trabajo de Rubin. Años después en una entrevista Brian Johnson declaró que: “Cuando trabajas con un productor, quieres que esté todo el tiempo contigo, que te aconseje, que incluso discuta contigo si es necesario, pero que se implique con las canciones que estás grabando. Rick Rubin sólo aparecía por el estudio en una de cada siete u ocho de las sesiones de grabación de Ballbreaker, y el verdadero trabajo de productor lo hizo Mike Fraser. Creo sinceramente que a Rick Rubin sólo le interesaba tener en su curriculum haber producido un disco de AC/DC, pero creo que ni le gustaba realmente el grupo ni le motivaba trabajar codo con codo”.

El disco cuenta con once tracks, tres de los cuales fueron los singles promocionales del mismo. El inicio es con un temazo: “Hard as a rock”, un tema ideal para dar comienzo. Inicia con un punteo de riff de Angus que marcará toda la canción. Una canción de ritmo lento, sobre todo comparando con las aperturas de los discos predecesores, más al estilo blues, que de un fard rock. Esto sin dudas también es un granito de arena de la influencia aportada por la vuelta de Rudd. Como en muchos de los casos, la letra no toca un tema sensible de la sociedad contemporánea, sino que simplemente describe cómo se pone el personaje del cuento ante una dama que conoce, la cual tiene “big potates” y por eso y mucho más, hace que el muchacho se ponga “duro como una roca”.

Continúa con otro de los temas editado como single y el cual tiene su edición en video clip. “Cover you in oil” . Es un tema pegadizo con ritmo, no de tiempo rápido, seguimos en la línea de hard rock y más bien un poco más de blues y groove.

A continuación, “The furor”, uno de los temas más originales del disco, dado que desde su introducción hasta el final resuena de base un arpegio que sufre sólo una modificación y progresión de escala cuando Brian entra en el estribillo. Paradójicamente, es tan original el tema que difícilmente la banda lo toque en vivo alguna vez.

“Booguie man”, que aparece luego, es el tema blusero que precisamos. La dosis de blues que Angus desea mostrar como para darse dique de sus dotes en los solos y su amada escala pentatónica. Canción bien marcada de un ritmo boogie, donde de a poco la guitarra va in crescendo y, a homenaje del tema inicial, cada vez se va poninedeo más dura. Es un blues que te eriza hasta los pelos de la espalda haciéndote ver a ti , a Robert Johnson, B.B. King, y sus séquitos, que puede existir un blanco que sienta y toque magistralmente la música de los negros.

“The Honey roll” es de los temas más fuertes y un poco denso en el riff , el cual tiene su zenit en el solo del tema al cual Angus le da un toque especial. La batería te atrapa y hace caminar un tema un tanto flojo. Tan sólo la llegada del solo eleva el tema, pero no consigue despegarlo del todo.

En “Burnin’ alive” nos encontramos con un clásico rock ‘n’ roll típico de AC/DC, con una entrada marcada por la guitarra de Angus, los platos marcando el tempo y la otra guitarra de Malcom introduciendo levemente unos acordes… para al rato, de un golpe de Rudd a la batería, estallar en un rock del más puro y duro que puedan ofrecerte.

A continuación, el tercer single del disco, al cual también se le hizo un video: ”Hail Cesar”. Un lindo tema bien rockero, pesado y de un gran estribillo marca de la casa. El video clip resulta muy simpático, donde se mezcla la aparición de Angus irrumpiendo en clásicas escenas de la historia mundial, ejemplo en la reunión de Yeltsin y Clinton, o en discursos hechos por la Reina Elizabeth, etc.

Luego proseguimos con “Love Bomb”, que es un tema con un riff de guitarra muy marcado, la voz de Brian abriéndose hueco, y un estribillo muy pegadizo que marca el estilo del la canción.

“Caught with your pants down” es un tema de riff cortante, donde Brian canta en los silencios que deja la guitarra de Angus, hasta que de a poco va in crescendo y nos introduce en el fuerte estribillo.

“Whiskey on the rocks” nos vuelve a poner una pausa en nuestra rabia y exaltación, bajando el tempo de la canción. Vieja fórmula de la banda, donde las guitarras van acompasadas hasta un pequeño punteo de Angus sobre el estribillo, para luego entrar en un solo magnífico.

Y finalmente como cierre del disco, el tema que le da nombre, “Ballbreaker”. Ya de por sí es un mazazo duro y directo al pecho dado por la bola rompe muros. Es un tema corto, rápido y con un Brian que grita como un heavy man y un Angus que tira notas a lo loco en su solo, donde parece recorrer todo el mástil de su SG para dejarla ardiente, como broche de oro para un gran disco muy parejito.

Ballbreaker le dio nuevamente el sitial de reyes del hard rock a unos AC/DC que venían de diez años probando estilos, cambiando bateros y sin explotar en la escena mundial del rock, por lo que a pesar de no ser una joya, este disco, en mi modesto entender y escaso paladar, es su mejor disco de la década de los ’90.

Su anterior placa le dio notoriedad ante el público, aunque en verdad fue su grabación en directo del Live 1991 la que realmente tuvo llegada con el público. Mientras que el trabajo que vendrían a ofrecernos posteriormente en el año 2000, el Stiff Upper Lip, tampoco redundó en éxitos, dado, por ejemplo, el simple hecho que a diferencia del disco de esta reseña, no hicieron gira por Sudamérica. Y fue una enorme consecuencia del disco Ballbreaker que con varios amigos pudimos verlos en sus conciertos de Argentina de 1996 en la gira del disco.

Y ya que hablamos de discos… Estamos cumpliendo 6 años sin un nuevo trabajo de AC/DC. Sabemos que ya lo tienen grabado y compaginado desde el año pasado por sus visitas a los estudios. Es más, parece estar cada vez más cerca el momento, dado que hace unas horas postearon en su cuenta oficial de Tweeter unas fotos de lo que parece ser un ensayo de video clip y una serie de dibujos que podrían ser la tapa del nuevo disco, y hasta un nuevo diseño del logo del rayo de la banda.

¡¡Por favoorr!! Dejen de tanto misterio y revelen ya cuál es el nuevo disco. Esto es una cuestión esencial en la vida de un ser humano que se digne de tal, porque con la madre de nadie se juega.

Tomás Cámara