Body Count – Carnivore (2020)

Para comenzar con una breve reseña histórica para tener un pequeño sustento al disco que hoy presentamos, daremos una breve introducción a la banda Body Count.

El grupo de esta ocasión es de origen estadounidense, habiendo surgido en la ciudad de Los Ángeles, California en el año 1990, con un estilo musical innovador para esa época, como ser la conjunción del rap con el metal o el crossover thrash con el hip-hop. Su mentor, fundador y todavía vigente vocalista es el archi conocido rapero y actor de televisión y cine Tracy Lauren Marrow, más conocido por su sobrenombre Ice-T. En la actualidad se lo puede ver trabajando en la televisión en el rol de detective de la serie La Ley y el Orden, que se emite por la señal NBC de los EEUU. En el ámbito musical, continúa en el papel de vocalista, siendo el principal responsable de las líricas de la banda, mientras que su otro gran compinche y fundador del grupo, Ernie C, se mantiene al frente de las seis cuerdas y es quien se encarga de la música.

Body Count es la voz de la calle. Nació, paradójicamente, con la muerte de muchos de sus mentores. Bloods, Crips y otra serie de pandilleros que murieron por un código de justicia callejera, son el alma del hip-hop de callejón, donde no brillan las estrellas de los realities y los macanudos de las revistas no merodean. No representa a los niños de la clase media americana que se disfrazan para estar a la moda. Por su parte, ¿y el metal? El metal trata sobre pelos largos, sacar el dedo del medio y romper las reglas. Y así, viene Body Count a unir dos de la más extremas y rebeldes actitudes ante la vida, el metal y el hip-hop, lo cual produjo una tercera explosión atómica que hizo que estallara en la cara de los políticos, quienes tomaron nota y enviaron avisos a los sellos discográficos obligándolos a advertir de los mensajes inadecuados de bandas como BC, intentando hacer una cacería de brujas.

Body Count debutó con su álbum homónimo editado en el año 1992, el cual tuvo una enorme repercusión mundial; de hecho fue entonces cuando conocimos este proyecto musical. En su versión original, el disco contenía como cierre del mismo el track “Cop killer” (asesino de policías) el cual fue objeto de mucha controversia. Básicamente, el lío en sí se debió a la letra de ese track, la cual cuenta las peripecias de un joven embroncado contra los policías a quienes decide, además, matar debido a su sufrimiento por la discriminación que padece.

Debido a la crítica que recibió el track desde la prensa en general y políticos, ICE-T decidió retirar la canción del cierre del disco y hacer una reedición sin ese track, agregando otro tema que iba a salir en un disco solista de él (“Freedom of speech”). Por su parte, el sello discográfico Sire Records, perteneciente al grupo de la Warner Records y responsable de la publicación del disco original, intentó una especie de defensa de la banda y salió en apoyo de la misma, pero no fueron muy convincentes en su tarea. Dada la enorme presión vivida, el grupo decidió retirarse de este sello musical para pasar a uno de menor porte, y ésta tal vez sea una de las razones por las cuales sus lanzamientos de discos posteriores, cinco en total entre los años 1994 y 2017, no tuvieron la repercusión del primero, ni cerca. A su vez, para aumentar la desgracia de la banda por esos años, el grupo perdió a tres de sus miembros originales y fundadores, el bajista Mooseman por un disparo desde un auto, el guitarrista D-Roc y el baterista Beatmaster V por diversos cánceres.

Pero situémonos en el presente y este mes de marzo de 2020. ¿Qué obtenemos ahora? El séptimo disco de estudio de Body Count, en donde las mentes creadoras y perturbadoras de los legendarios Ice T y Ernie C plasman sus nuevas ocurrencias en un producto final al cual denominaron Carnivore, y decidieron lanzarlo al mundo este pasado 6 de marzo.

La idea de los responsables del disco era superar a su antecesor, Bloodlust del año 2017, el cual no fue un disco del todo malo, aunque les faltó prensa y difusión, pero eso es harina de otro costal. Con sus fuertes influencias en bandas como Suicidal Tendencies o el hardcore de NY, la placa es una mezcla de ritmos acelerados y desenfrenados con una dosis del viejo metal, si se quiere, con un poco de punk adecuado a este 2020.

Entrando ya en el disco de esta reseña, ICE-T tiene una nueva oportunidad de plantear sus tópicos principales como son el racismo, la discriminación, la injusticia social y la opresión política, la brutalidad policial, el desprecio de clase y toda su bronca contra la idea de la supremacía blanca.

El tema que abre el disco y es el que da nombre al mismo, es una canción cruda y directa que deja de lado la pureza y claridad de sonido de su LP antecesor. La carnicería comienza con el tema “Carnivore”, el cual tiene toda la fuerza y contundencia desde el minuto uno, siendo un excelente adelanto de lo que el disco nos deparará. Tiene sonidos de sirenas y una voz hiriente y punzante como el filo de una navaja, mientras escuchamos unos extraños rugidos.

“Point the Finger” es un tema en el cual participa Riley Gale de la banda Power Trip. Es una canción potente por la combinación perfecta de las voces de sus intérpretes y los ritmos de thrash metal. La letra da detalles de lo difícil y mortificante que es la vida y cultura callejera.

“Bum-Rush” una joyita… El bajo marca el ritmo en una forma atroz y contundente. Un clarísimo ejemplo de lo que el punk y el hardcore pueden hacer juntos a esta altura del siglo, donde la guitarra sigue un ritmo marcado por la bata y el bajo a base de riffs chillantes, y donde aparece un rugido exorbitante que te hace saltar del sofá para que nos pongamos de pie y recuperemos nuestras vidas.

A continuación se hace presente otro de los grandes influidores de Body Count y más precisamente de ICE-T: Mr. Lemmy… Como tributo y en forma de regalo, la banda ofrece un cover de Motörhead de su tema “Ace of spades”. My bonito, riguroso, cuidado y con toda la energía de ICE-T, la versión es muy disfrutable. Es el tema con el que dan inicio a sus espectáculos , por ejemplo su presentación en el Wacken Open Air de 2019.

“Another level” cuenta con la colaboración de Jamey Jasta, el vocalista de la banda de hardcore y sludge metal, Kingdom of Sorrow, y de metalcore Hatebreed. La canción es mucho más pausada y mantiene una lejanía con sus antecesoras respecto a la intensidad, reflejando que es un track realizado entre pares y colegas-amigos con una perspectiva de admiración y raciocinio de gran entusiasmo.

Un momento cúlmine del disco es con el tema “Colors-2020”, donde participa Dave Lombardo de Suicidal Tendencies y Slayer. Es una canción tipo metal con tintes rap a la vieja usanza, que da una nueva vida al sonar pesada y con un gran riff suficientemente aterrador que suena en forma excelsa, sobre todo por tener el lujo de un baterista excepcional.

“No Remorse” es un extraño corte de este disco, que se puede catalogar como fuera de lugar, pero los riffs son muy disfrutables, además de tener un enorme contenido lírico de otros temas, pero aún así no deja de ser particular.

“When I’m Gone”, con la participación de Amy Lee, la vocalista de Evanescence, es un tema que empieza con una reseña dedicada a Nipsey Hussle, un rapero recientemente desaparecido, que murió trágicamente mientras se grababa este álbum. Body Count expresa un lado emocional con este tema, dándole interés a la vida de un par y el interés en apreciar a las personas mientras se las tiene a su alrededor. Hay una muy bien lograda mixtura de las voces, lo que resulta en un tema sumamente agradable.

“The Critical Breakdown” es una canción apocalíptica y desafiante con el riff de guitarras muy al estilo Slayer, muy rápida. Una vorágine cargada de fuerza, y la letra es una crítica para los que se esconden detrás de la protección y conservación de ideales nocivos sin hacerse responsables de sus acciones.

“The hate is real” es un claro ejemplo de canción thrash, speed, de mediados de los ochenta pero actualizado al siglo XXI, donde Body Count propone un hardcore, rudo y crudo con unos solos de guitarra magníficos. El tema trata acerca del derribamiento del nacionalismo y el racismo en los Estados Unidos.

Como bonus track “6 In The Morning 2020” el disco nos ofrece una canción muy rítmica, al mejor estilo rap de LA, bien callejero y gangsta en su vocalización. Es un tema que data del año 1986 cuando apareció en el lado B de un single lanzado por aquellos años. Posteriormente fue reeditado para el primer disco solista de ICE-T del año 1987, Rhyme Pays, y finalmente lo tenemos ahora con un toque actualizado y millenium que lo hace perenne en el tiempo.

Esta última producción de los californianos de Body Count no innova, estrena o explora en casi nada nuevo, ni musical ni en sus letras. ¿Pero quién dice que innovar está bueno? Porque la receta del éxito y la buena llegada hacia su público cautivo es a través del rap, hip-hop, hardcore y thrash, y tratando temas del racismo, discriminación, la crueldad de la sociedad actual y la de antaño, la insensibilidad policial, etc., etc.

La placa que nos ofrece Body Count es un aire fresco, renovador y que da un impulso que sirve para enfrentar los problemas del mundo real, aunando fuerzas entre los fanáticos de antaño y las nuevas generaciones que se suman por estos años. Para la lucha que comenzaron hace más de treinta años estos músicos, Carnivore es un gran álbum de metal extremo, con grandes canciones y un mensaje que esperemos ahora pueda surtir efecto y que no haya que aguardar otra tanta decena de años para que las cosas cambien para mejor.

Tomás Cámara