Coné Vecino, La Marmita y Cutinella y Convivientes en Sala Zitarrosa

Porque Donde Tocan Dos, Hay Lugar Para Tres

Puntualmente a las 20 horas del pasado sábado 7, se dio comienzo en la Sala Zitarrosa a la esperada noche donde un triplete de muy buenas bandas nacionales se daban cita. La esperada noche tenía en cartel al legendario “Coné” Vecino y su banda, luego tocaría La Marmita y cerraría la noche Santiago Cutinella y Convivientes.

Le tocó romper con la calma de esta ciudad y dar comienzo con el show al histórico Mauricio “Coné” Vecino y su banda, conocido por su exitosa trayectoria en sus grupos anteriores, como Vinilo y Amigos Inflables.

La tarea para un experiente frontman como Coné nunca resulta difícil dado su enorme entusiasmo, carácter y la personalidad que tiene, que irradia y sabe contagiar al público. La banda cuenta con muy sólidos músicos, donde sus dos guitarristas son muy técnicos y se acompasan de manera formidable. El bajista marca el ritmo básico de las canciones siendo el pulso y corazón de la banda al dar un aporte constante de energía. Y el batero ejecuta a la perfección su tarea siendo un apoyo fundamental para el resto de los músicos a la hora de una adecuada interpretación de los temas.

La noche comenzó con un clásico como “Pesa y molesta”, de su vieja banda Vinilo de aquel famoso LP Aplastando la Calma, del año 2007. Coné dio un batacazo de energía y dosis de buen rock. De hecho, avanzada la noche logró que un pequeño “pogo” de una decena de fanáticos armonizara durante un par de temas.

Repasando sus 20 años de éxitos, también tocó “Línea delgada” de su disco solista e invitó a compartir escena con su viejo amigo, el bajista de su otro proyecto Amigos Inflables, con el cual tocaron un par de temas.

El show duró unos 45 minutos, durante los cuales Coné no aflojó nunca, recorrió el escenario todo, bajó a la platea para hacer cantar al publico, saltó y peludeó (aunque esto último fuese solo en sentido figurado, dada su nula cabellera) con una demostración de energía y vitalidad intacta como la de sus comienzos.

Luego de un pequeño introito de unos diez minutos para acomodar los instrumentos de los músicos que subirían a continuación, sobre las 21 horas comenzó el segundo espectáculo de la mano de la banda La Marmita.

Siendo sus integrantes Diego Etchemendy en guitarra y voz, Federico Mieres en la otra guitarra, Gastón Silva en el bajo, Martín Ledesma en la batería y Agustín Ibarburu en los teclados, minutos antes de las 21 horas arremetió en escena la segunda banda de la noche.

La Marmita ejecuta un estilo que podría definirse como un clásico “rock uruguayo” con una mixtura de blues, funk, candombe y pop como ingredientes principales, lo que les permite recorrer el amplio camino del rock para lograr un producto bien aceitado y muy apetecible.

Dieron un concierto de unos 50 minutos donde principalmente repasaron temas de su segundo disco editado en el año 2019, titulado Cruzando la Madrugada. La banda ofrece unos riffs con una fuerte dosis de rock, ritmos más crudos y un sonido en general más puro y duro que golpea directo en el pecho, otorgando una gran intensidad en sus nuevas canciones. Con el rock como estandarte, las pinceladas de fusión (candombe, pop y ska, entre otros) ofrecen en su producto básicamente rockero una gama variopinta de matices e infinidad de tonalidades en su nuevo repertorio.

Finalmente y luego de armar e instalar sus instrumentos, apareció sobre el escenario Santiago Cutinella y Convivientes. A pesar de aún ser un músico joven, Santiago tuvo el tupé de pertenecer a varios grupos en lo que, como es su costumbre, sobresalió en todos.

Si vamos a comparar esta banda con sus antecesoras, nos daríamos cuenta que esta última toca sus temas en un ritmo menos frenético y estruendoso, para ofrecernos unos blues que se te caen las medias.

El grupo se compone de Bruno Berocay en la batería, Federico “Oso” Ucha en el bajo, Pablo Balmelli en la guitarra, Pablo Gómez en el piano y Santiago Cutinella en guitarra y voz. Dentro de los muchos temas interpretados, tocaron temas del disco No Tan Solo, editado en el año 2019 (siendo el segundo trabajo discográfico de Santiago Cutinella y su primer trabajo en solitario) y uno que nunca habían tocado en vivo perteneciente a la banda La 66, interpretado a dueto con una de las coristas.

Como si fuera poco, la banda cuenta con tres hermosas damas que hacen los coros en varios temas, y como ya se dijo antes, hay un par de ellas que son la voz solista en otras canciones, lo que demuestra el altísimo nivel de los integrantes de este grupo. Ellas son Antonella Battaglia, Florencia Lanzaro y Martina Lanzaro. Rozando la hora de buenos rocks y bluses, la banda se despidió con fuertes aplausos.

En definitiva, la noche que disfrutamos en la Zitarrosa del 7 de marzo, fue algo inolvidable por la mezcla de sensaciones a causa de una de las pocas cosas que existen en la Tierra que pueden hacer vibrar a un ser humano, como es el escuchar un buen rock y blues.

Tomás Cámara