Café Velorio – Diario Íntimo de una Adolescente Conflictiva (2019)

Ocho temas componen este disco que la banda Café Velorio nos hizo llegar. Fue una oportunidad que tuvimos de acercarnos a este proyecto musical que desconocíamos y que nos invita a transitar caminos interesantes desde su original propuesta musical.

Según nos hicieron saber, la banda se forma en 2016 con Rodrigo Antelo en bajo y Nicolás Weiss en guitarra y programaciones. Compusieron algunos temas y rescataron “Lluvia atómica” y “Kepler”, que tenían casi 15 años de haber sido escritos. Camila Costa, artista plástica y directora del video clip que ponemos al pie de esta nota, fue quien consiguió la cantante femenina, Jimena Rodríguez, dando fin a una búsqueda de tres años. Jimena se integra a la banda y aportó el tema “No me acuerdo si le puse nombre”. Integrada desde el inicio de esta nueva etapa post-disco, su sello compositivo está quedando marcado desde el inicio en las canciones nuevas.

El disco está producido y grabado por Gastón Ackermann. La lista de temas es la siguiente:

Bernardo y Rosa

Tango dobby

Lluvia atómica

2011

Ex dobby

Pablan

No me acuerdo si le puse nombre

Kepler

Los músicos exploran caminos diferentes e interesantes. Buenos aportes musicales, con destaques; sin monotonía que haga previsible lo que seguirá a continuación, y por lo tanto, manteniendo el interés del escucha. La voz particular de la vocalista, que le da un sello distintivo, ayuda a generar un clima especial. De hecho, existen distintos climas entre los temas y en un mismo tema. Por momentos invita a bailar, así como también genera expectación por el desarrollo de las canciones.

“Bernardo y Rosa” es la enigmática introducción al disco, con su aire de música de película. “Tango dobby” ya nos introduce en el estilo que la banda desarrollará en el resto del disco, con climas sonoros variados y muy buenos arreglos. Mientras este tema es una buena muestra de todo esto, “Lluvia atómica” comienza a sumar más variedad. “2011” pone ritmo más sostenido y “Ex dobby” se pica en su base. “Pablan” sirve para seguir mostrando el buen trabajo de voces y lo cuidado de la ejecución instrumental. “No me acuerdo si le puse nombre” se presenta en una atmósfera más tranquila, para desembocar en el frenético “Kepler”, uno de los puntos altos del disco.

La invitación, en esta oportunidad, no es sólo a escuchar el disco, sino a hacerlo en reiteración. Es un trabajo discográfico que se va develando de a poco, creciendo en cada reproducción. La banda tiene intenciones de tocar en vivo y presentar el disco a partir de julio de este año, así que será una buena oportunidad de apreciarlos sobre un escenario. De mientras, tenemos el disco.

Ariel Scarpa