Hablando de Reproductores…

No es la intención de esta nota cambiar la opinión de nadie que la lea. Tampoco se trata de decir qué es mejor o juzgar cualquiera de las opciones. Este mundo “moderno” nos da varias posibilidades de elección y eso está bueno, aunque a veces sea difícil tomar una única opción.

En la actualidad la tecnología nos da la posibilidad de tener aplicaciones que nos permiten escuchar nuestra selección de música con nosotros todo el tiempo. Eso está muy bien. Poder escuchar el tema o la banda de nuestra preferencia en cualquier espacio de tiempo, aunque sea unos minutos, nos da la sensación de que (una vez más) tenemos el control. Y puede que en parte lo tengamos. El dichoso aparatito que llamamos teléfono y que se ha transformado en nuestro compañero inseparable, nos abre el mundo, aparte de abrirnos a nosotros al mundo. Y así, en perfecta aislación musical, nos damos el gusto de escuchar lo que se nos da la gana.

Por el otro lado, y quizás en el otro extremo, tenemos el resurgimiento del vinilo. Esta desgastada “sociedad de consumo” que ya no se molesta en generar productos nuevos sino que nos orienta hacia lo retro, ahora nos dice que el vinilo está de regreso. Lluego de haber pasado una larga temporada en el CTI, lo han resucitado para que vuelva a dar batalla en el mercado de los nostálgicos apreciadores del buen sonido y del arte de tapas. Los que nunca nos desprendimos de nuestros círculos (en su gran mayoría) negros, aplaudimos la moda, no sin cierto recelo no sobre el método sino sobre el producto final. Pero bueno, por lo menos en un principio, está de vuelta

Si lo importante es que la música esté todo el día en nuestra cabeza, la opción de la nube es la mejor. Si lo que se quiere es una experiencia más inmersiva donde se puedan apreciar otros detalles, el vinilo es el camino. Como toda experiencia humana, es subjetiva, y el resultado final estará acorde al proceso iniciado con la búsqueda. Un paralelismo simple es, por ejemplo, un traslado en auto. Si lo que se busca es ir de un punto a otro y lo importante es llegar, poco importará qué auto se maneje. Si se piensa a su vez disfrutar del trayecto en el medio elegido, se deberá ser selectivo a la hora de elegir el transporte a conducir.

Escuchar un vinilo puede implicar una experiencia más amplia, si se quiere. Requiere la atención del propio procedimiento para reproducirlo y de determinado lugar para disfrutarlo. Involucra apreciar una obra completa como la imaginó el artista, incluyendo el arte de tapa y contratapa, y hasta el orden de temas en que fue armado el disco.

Escuchar música en el teléfono nos da la posibilidad de que sea instantáneo y de acuerdo a la necesidad o gusto del momento del escucha. Esto parece acompañar mejor estos tiempos de inmediatez en los que estamos inmersos, donde a veces lo que importa es poder cambiar rápidamente y desechar lo que no nos atrae.

Por suerte existen ambas posibilidades de reproducción, y se puede elegir en base a un único gusto o al momento en que puntualmente se esté. Quizás finalmente lo más importante es que la que elijamos sea la música de nuestra vida.

Ariel Scarpa