Maravilla Fest 2

Un solo lugar y un solo momento para un sinfín de sonidos

El pasado sábado 19 de octubre, en las acogedoras instalaciones de la Cantina Sócrates del Club Villa Española, se llevó a cabo el Maravilla Fest en su segunda edición. Siendo la convocatoria a las 20 horas, y como es característico en el uruguayo con sus profundas raíces anglosajonas, el Festival empezó puntualmente, sí, puntualmente a las 22 horas.

En ese pequeño lapso de tiempo, la organización nos tenía preparados una serie de entretenimientos para distraer la mente, despejar la ansiedad y saciar la sed y el hambre. Un muy oportuno disc jokey amenizaba la noche. Se habían dispuesto también varias mesas con merchandising de las bandas, sus discos y/o EP de aquellas que lo tuvieran.

Un mix de buena música, ambiente familiar, instalaciones adecuadas y decoradas para la ocasión, más una noche agradable, fueron los ingredientes que colaboraron con los buenos músicos que se presentaron, para conformar un todo que fue el deleite de los que allí pudimos estar disfrutando del evento.

La encargada de abrir la noche fue la banda Mínima, un trío conformado por una guitarra, un bajo y un teclado con sintetizador. La banda es un proyecto musical de Valentina Fraga, quien impone su presencia en el escenario recitando muchas veces sus líricas, más que cantándolas, además de tocar su guitarra y en otras oportunidades el bajo.

Sin lugar a dudas, una propuesta musical que brilla por su originalidad y creatividad, y teniendo las características que no siempre se ven: no es recomendable perderse una oportunidad como ésta, porque los trenes no pasan más de una vez… sobre todo en nuestro país. Es una gran definición, lo que denota el gran poder de síntesis de la banda, la que sobre ellos mismos se hacen: “Mínima es una pastilla para el alma que se toma por la oreja, y no tiene formato fijo, transmuta entre solista, banda acústica o enchufada, dependiendo de la circunstancia.”

En segundo lugar, un nuevo trío fue el encargado de armonizar la noche. En este caso, y con el rótulo de “la banda secreta”, irrumpió en escena Monkelis. Sus integrantes son Eugenio Amen y Santiago Guidotti en guitarras y Carolina Zunino en percusión. Ya el grupo hizo que los presentes dejaran sus cómodos asientos, aunque muchos estuviesen en el piso, para comenzar a bailar y moverse un poco más.

El grupo tiene su primer disco grabado llamado Tensión, el cual consta de cinco canciones. El estilo de la banda es bastante difícil de definir o encasillar dado que tienen una tendencia hacia el sonido rústico y simple de antaño, y hasta una conformación de músicos muy inusual para nuestro medio. Los chicos hacen música con dos guitarras y una bella dama que toca una percusión armada con un bombo, un pequeño charleston y un platillo, por lo tanto, algo casi nunca visto por estos lares que es muy difícil encasillar. El grupo tiene influencias en el Rock n’ Roll, el Surf Rock, también de Rockabilly y algo del Country.

Los muchachos hicieron el deleite de todos con sus interpretaciones en inglés y un ameno repertorio que produjo en varios de los espectadores que comenzaran a mover partes de su cuerpo al ritmo de Rock, ya sean los miembros superiores o inferiores, o en algunos casos, todo el cuerpo, ya que varios se dedicaron a bailar su música.

En tercer lugar, armaron y subieron al escenario la banda Ontario, siendo sus integrantes Pablo Balmelli, Mateo Flores, Luis Meyer y Pablo Velázquez. El grupo tiene la característica de ejecutar un Rock, Stoner Rock, donde lo importante es la música, dado que sus temas son instrumentales. Tiene en su haber cinco trabajos de estudio, siendo el último disco el llamado Distropfia, el tercero de esta etapa instrumental del grupo. Su música es generalmente en tempos medios con un sonido de guitarras distorsionadas, un sonido grave del bajo, sin voces y una batería que marca el ritmo y acompasa los demás instrumentos.

Luego irrumpieron los Eternos Pecadores, una banda conformada por Camilo Falco en guitarras y voz, Matías Britos en guitarra, Gonzalo Iglesias en el bajo y Fela Magnani como baterista. La banda toca un muy potente Rock, con tintes de Alternativo y Grunge, donde se destaca la potencia de su batero, la forma fuerte y nítida de cantar de Camilo y la gran movilidad y simpáticos bailes de su guitarrista Matías, dado que mientras ejecuta su instrumento no para de moverse al punto de casi descaderarse. Hicieron moverse mucho más al público presente, donde por momentos un pequeño pogo llegó a conformarse.

A posteriori subió a escena el grupo Lynces, banda que se armó en el 2016, conformada por Loly en guitarra y voz, Diego en la otra guitarra, Sofía en la batería y Gabriel en el bajo. Tienen un estilo musical Indie, post punk de un Rock duro como para poguear y peludear, con guitarras fuertes y distorsionadas. Levantaron mucho el volumen del Rock y la exacerbación no se hizo esperar, a pesar que llevábamos varias horas dentro de la cantina escuchando música. Pero eso no hizo dudar a los presentes ni claudicar en las ganas de saltar y bailar.

Finalmente, las aguas se apaciguaron con el cierre del Festival con la banda que cerró la jornada: La Memoria. Como si el Festival estuviese dispuesto a que el público presente se fuese calmando con moralejas para pensar y vivencias que rememorar, la banda sube a escena dispuesta a brindarnos una buena actuación.

La Memoria está integrada por Gerardo Morán (voz), Germán Veglio (guitarra), Rodrigo Quagliano (bajo), André Goldman (teclados y caja de ritmos) y Fabián Vázquez (guitarra), y tiene un estilo musical del post punk. Fuertes influencias que tiene su fundador, el guitarrista Fabián Vázquez, quien también disfruta haciendo música con su otro proyecto que es el grupo La Sangre de Verónika.

El grupo tuvo una actuación de una media hora donde nos ofreció un repaso de los temas compilados en su disco debut, Desaparecida, un trabajo conceptual y referido directamente a los sucesos ocurridos durante la dictadura uruguaya de la década del ’70 y principios de los ’80. El disco, que incluye 10 canciones, fue editado a finales de 2018 en formato digital, y desde mediados de este año fue lanzado en formato físico.

A pesar que su cantante Gerardo pidió disculpas en varias oportunidades por una afección en la garganta que le impedía brindar el 100% de su potencial, la calidad del show no disminuyó y no fue un impedimento para que, en resumen, también esta banda nos brindase lo mejor de sí, para culminar con un Festival que fue variopinto, diverso, pero sobre todas las cosas, muy Rockero !!!!!

Tomás Cámara