DA DÁ

“El tiempo es una construcción burguesa, convertir una hora en cincuenta minutos es ser Dadaísta”, decía Jean Arp en el Cabaret Voltaire de Zurich en San 1916, mientras el resto de Europa enterraba los cadáveres de la primera guerra mundial.

De todos los fundadores del Cabaret Voltaire (cuna de Dadá), Hugo Ball fue el que aportó los elementos más radicalizados a la batería teórica del movimiento; estaba convencido que la civilización debía volver a construirse sobre una exaltación de las pasiones del hombre en contra de la razón instrumental, la moral burguesa y el orden capitalista. En síntesis, el programa de Nietzsche aplicado al arte en contra de las formulaciones clásicas de belleza o cualquier otro tipo de categoría estética. Esta concepción que el gran filósofo alemán expresó en: “Humano, demasiado humano” (de 1878) fue llevada adelante por Ball, considerando que el arte debía refundarse a partir de lo instintivo.

Es así como, debido a estas características, el legado de Dadá continúa vigente con sus múltiples caras e incluso con sus rasgos más contradictorios, lo cual hace que sea la expresión artística más pura y brutal del siglo XX, episodio esencial de la revolución cultural que marcó el periodo contemporáneo.

Hugo Gutiérrez

Gadji beri bimba clandridi

Lauli lonni cadori gadjam

A bim beri glassala glandride

E glassala tuffm I zimbra

Bim blassa galassasa zimbrabim

Blassa glallassasa zimbrabim

A bim beri glassala grandrid

E glassala tuffm I zimbra

Gadji beri bimba glandridi

Lauli lonni cadora gadjam

A bim beri glassasa glandrid

E glassala tuffm I zimbra

(Hugo Ball)