Nick Cave en Montevideo

La presentación del legendario artista australiano, Nick Cave, con su clásica banda de apoyo The Bad Seeds en El Teatro de Verano “Ramón Collazo” de Montevideo el pasado 8 de octubre, había concitado en lo previo una gran expectativa. Pese al considerable costo de las entradas, contó con un lleno casi total. Sería interesante debatir si la fervorosa adhesión del público local con la característica propuesta artística del gran Nick (oscura, sombría y teatral)  guarda relación con la crepuscular idiosincrasia uruguaya, pero eso sería otro tema. El telón de fondo del evento lo marcó una noche de calor húmedo exagerado y amenazantes relámpagos, a metros de la rambla del estuario platense. Sólo restaba saber en qué momento se desataría la tormenta.

Los teloneros, apropiadamente elegidos, fueron la banda Buenos Muchachos, en un set breve y reposado (tocaron sentados) en el que fueron preparando el momento tan esperado del acto principal. La banda liderada por Pedro Dalton y con el concurso del buen baterista José Nozar, que cuenta con una fiel legión de seguidores, es respetuosa tributaria del sonido de Nick Cave y se retiró aplaudida por el público presente.

El gran Nicholas Edward Cave, que cuenta con 61 años actualmente, ha desarrollado una sólida reputación artística, con 16 álbumes de estudio desde 1984, cultor de una hipnótica alquimia de rock gótico, blues, garage-rock y hasta algunos toques de country y experimentación. Todo ello con una actitud muy punk y letras elaboradas. El artista es también escritor, poeta, actor ocasional y compositor de bandas de sonido. Sólo con pisar el escenario con su alta, flaca y desgarbada figura, en un traje negro de rigor, ya se ganó a la concurrencia. Un elegante piano de cola era el epicentro de una cocina musical de alto vuelo, que complementaban George Vjestica (guitarra), Toby Dammit (teclados), Martyn P. Casey (bajo), Jim Sclavunos (percusión), Thomas Wylder (batería) y el barbado multi instrumensista Warren Ellis (guitarra, violín, flauta), todos ellos ataviados con sendos trajes negros entallados. El tema de arranque fue “Jesus Alone” y se sucedieron “Magneto”, “Do yo love me”, “Higgs Boson Blues”, temas memorables de su discografía como “The Weeping song” y “Stagger Lee”, aunque muchos extrañamos “Where the wild roses grow”. La faceta que sólo se puede apreciar al presenciar un show de Nick Cave es la de un gran performer, como un enfebrecido predicador enajenado, que levanta las masas y se entremezcla entre ellas, con un carisma muy personal. El cierre fue con “Push the sky away”, más los bises de “City of refuge” y “Rings of Saturn”, mientras el agua se descargaba torrencialmente, como epílogo de de una presentación inolvidable.

Alejandro Jaureguy