Jimmy Page – “Outrider” (1988)

Jimmy Page – “Outrider” (1988)

outrider

Corría el año 1988 cuando Jimmy Page decide dar a conocer su primera verdadera obra como solista. Su ya extensa carrera en ese año habiendo desfilado por grupos clave del rock (dos años con The Yardbirds, doce años con Led Zeppelin y dos años con The Firm, además de múltiples colaboraciones) respaldaban la presentación de este trabajo solista.

Mucho se ha escrito sobre Outrider, y más aún sobre Page, pero algunos datos sobre el disco ayudarán a dimensionar esta obra. Producido por él mismo para el sello Geffen Records, fue grabado y mezclado por Leif Mases en el estudio personal del guitarrista, The Sol, en Inglaterra. Page se rodeó de músicos sobresalientes, como ser Robert Plant, Chris Farlowe y John Miles en voces, Tony Franklin, Felix Krish y Durban Laverde en bajo, y Jason Bonham y Barriemore Barlow en batería. Page fue el único guitarrista, además de encargarse del sintetizador y algunas voces.

El disco ha recibido buenas y malas críticas. Fue reconocido como un trabajo muy interesante, y por otro lado, Page fue acusado de continuismo. Componen el trabajo nueve cuidados temas por los que van desfilando los distintos músicos invitados.

Abre el disco “Wasting my time”, quizás lo más parecido a los trabajos de Led Zeppelin. La impecable voz de John Miles y el trabajo impecable de Jason Bonham se complementan a la perfección con la guitarra de Jimmy Page, quien despliega un lucimiento destacable. Una potencia importante para introducirnos en el universo de sensaciones al que nos tiene acostumbrado el músico.

“Wanna make love” continúa, de la mano del mismo vocalista y baterista. Cambia el bajista, Franklin por Laverde. Bajamos un poco las revoluciones, sin perder la potencia. La guitarra de Page sigue omnipresente, como debía ser y como se esperaba.

“Writes of Winter” se presenta como un instrumental con el mismo equipo, obviamente sin Miles. Unas guitarras a caballo de una base galopante, con bastantes variaciones, pero sin mayores sorpresas.

Finalmente en “The only one” hace su aparición su media naranja, Robert Plant, en las voces. Vuelve a cambiar el bajista, tomando las riendas Krish junto al hasta ese momento inamovible Bonham. ¿Qué decir del dúo Plant-Page? Este tema escrito por ambos rinde bastante como una continuación de Led Zeppelin. En definitiva habían pasado sólo ocho años de la disolución, ¿por qué sonaría distinto?

“Liquid mercury” cerraba el lado A del vinilo, exponiendo en este instrumental algo más interesante que en el anterior de su misma categoría.

Y nos vamos al lado B, más tranquilo que el A. “Hummingbird” es un temazo en todo sentido. Farlowe, Page, Laverde y Bonham se lucen en una obra maestra. La interpretación vocal es excepcional en todo sentido, por momentos desgarradora. Una labor fantástica, un lujo y un placer para los oídos, acompañado perfectamente por la guitarra. Quizás el trabajo de mayor destaque de Page de todo el disco, sobre todo por lo que aporta al tema en su totalidad. Una pieza magnífica.

“Emerald eyes” continúa la calma iniciada con el tema anterior. Otro instrumental, interpretado en esta ocasión por Page, Krish y Barlow. Algo repetitivo el riff, pero generando climas diferentes a lo largo de los 3:20 minutos.

Luego ingresamos en la zona de blues del disco a través del portal que brinda “Prision blues”. Chris Farlowe vuelve a hacer una interpretación fantástica de un blues que se enmarca en lo clásico. Nuevamente un trabajo muy destacado de Page, impecable. Krish y Bonham acompañan con el apoyo necesario para el despliegue de los otros dos monstruos. Merece la pena la escucha de los poco más de 7 minutos que dura el tema. Lo que hoy por hoy parece un despropósito por la duración del tema, en su momento era una necesidad, no daban ganas de que se terminara nunca más.

Y llegamos al fin con “Blues Anthem (If I cannot have your love…)”. Farlowe debía cerrar este disco, sin lugar a dudas, con otra excelente interpretación. A pesar de los sintetizadores, el tema suena muy bien. Krish y Bonham siguen acompañando hasta el final. Y la guitarra nuevamente destacando, como esperábamos todos los que en su momento compramos este disco.

Las opiniones, como comenté al principio de esta nota, fueron y son muy dispares. Como en otras oportunidades, los invito a escuchar la totalidad del trabajo y hacer su propio análisis. Poco importa lo que se diga por ahí. Además, al fin y al cabo, era su disco solista, y estaba en todo el derecho de hacer lo que quisiera. Era Jimmy Page 100%: tómalo o déjalo.

Ariel Scarpa