A Perfect Circle – Eat The Elephant (2018)

  A Perfect Circle – Eat The Elephant (2018)

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El flamante trabajo de la banda A Perfect Circle, originaria de Los Angeles, California, merece una atención que oídos atentos sin duda prestarán. Es el cuarto álbum de estudio de una banda formada en 1999, que nació como un proyecto paralelo y ocasional de la banda Tool, de difícil clasificación, pero de la que se puede decir que amalgama elementos de metal progresivo y electrónica industrial con una estética sombría y maquinal pero en un formato accesible y melódico de raíz pop. Se los ha comparado a Deftones y a Filter, aunque es posible sean tan semejantes a esas bandas por momentos, como discímiles por otros. Esta edición viene a poner fin a un intervalo de 14 años sin material nuevo, aunque en ese lapso la banda editó álbumes de remixes, recopilaciones, discos en vivo y giró abundantemente, llegando a tocar en Chile, aunque nunca, por desgracia, en Uruguay.

A Perfect Circle, como Tool, está liderada por el vocalista Maynard James Keenan y el guitarrista Billy Howerdel y entre ambos está la responsabilidad de las composiciones y el sonido general del disco, que está producido por Dave Sardy (que trabajara con Slayer y Oasis). Completan su cambiante integración, en esta ocasión, James Iha en guitarra (ex Smashing Pumpkins), Matt McJunkins en bajo y Jeff Friedl en batería.

Se trata de un disco que mejora y madura la propuesta de la banda en relación a sus anteriores trabajos, más melódica sin perder densidad y elaboración pero sin venderse a sonidos comercialmente accesibles. Aun asi es una propuesta densa, caracterizada por sonidos atmosféricos, de corte melancólico y contemplativo, con sonidos de teclados que evocan a Brian Eno y baterías de ritmos tribales que remiten al mejor rock industrial que supo proyectar en su momento Nine Inch Nails, antes de que Trent Reznor se dedicase a una provechosa labor de creador de bandas de sonido. Evocan también a Depeche Mode, en sus momentos más rockeros.

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The Doomed” fue el primer sencillo de difusión del álbum y es enérgica como un grito de alerta, pero amalgama guitarras encabritadas de corte metalero industrial con pasajes más delicados con sonidos de teclados frágiles como copas de cristal y contrastantes cambios de ritmo, muy progresivos. “Disilussion” es emotiva y sentida, con pasajes lentos y otros más rítmicos y sin duda representa de los temas destacados del álbum. “The Contrarian” también se destaca y crece con las sucesivas escuchas, con un bajo denso y corpóreo y emotivos teclados que marcan una creciente progresión dramática que desemboca en solo de guitarras procesadas que parecen provenir del espacio exterior. “So long and thanks for the fish” es fresca y emotiva como un himno, con un gran potencial comercial y un fraseo de guitarra que disfrutarán todos quienes gusten del instrumento. “By and down the river” es otro tema que perdura en la memoria, emotivo y dramático con un gran trabajo de guitarra. “Hourglass” es el tema más electrónico del álbum, en el que la influencia de Depeche Mode parece más clara, con voces sintetizadas y robóticas (a la Daft Punk) que recitan rítmicamente sobre un ritmo implacable y pegadizo a la vez, aunque sufre una metamorfosis que vale la pena escuchar. El álbum cierra con “Get the Led Out”, con un ritmo sincopado y arreglos de cuerdas ominosos y sobrecogedores.

Disco que no decepcionará a los cultores de sonidos electrónicos y levemente progresivos, congeniando melodías dramáticas y también pegadizas.

Alejandro Jaureguy