Hoy es una práctica habitual y es parte del folclore en las tribunas del futbol, encontrar banderas de todo tipo en las hinchadas de los equipos de cualquier divisional en todo el mundo. Banderas que remiten a ciudades, barrios y a agrupaciones, banderas que referencian a tal o cual ídolo del club, banderas políticas y así también, banderas que referencian a bandas de rock.

It’s a wonderful thing to have the opportunity to write about what we love. It’s a difficult thing to try to express these feelings in words, at least for me… I have no doubt that the beloved Gustavo Aguilera would do it much better. Ever since the news broke that The Damned were coming to Uruguay, the idea of ​​writing about it became my guiding light. And The Damned came, swept through, and left… but before, during and after, things happened.

Cosa linda tener la posibilidad de escribir sobre lo que nos gusta. Cosa difícil intentar expresar en palabras las sensaciones, al menos para mí… no tengo dudas que el querido Gustavo Aguilera lo haría mucho mejor. Desde que surgió la noticia que The Damned vendría a Uruguay, la idea de escribir sobre ello pasó a ser mi faro guía. Y los Damned vinieron, arrasaron y se fueron… pero antes, durante y después, pasaron cosas.

On Thursday, March 6, we learned of Brian James’ death, and social media was immediately flooded with messages of sadness and fond memories from those who knew him, all with one thing in common: a musician who left his mark everywhere he went and, above all, a great person. Saying I was shocked might lead many to say “wait, Gonzalo… you’re exaggerating a bit…”, and I hope that after reading the next few paragraphs, you’ll understand why I’m not exaggerating.

Prólogo: Desde hace mucho tiempo las artes, sobre todo las masivas como la música o el cine, han sido sustentadas por estilos, vanguardias y distintas rotulaciones que, de algún modo, han ido a contramano de su desterritorialidad esencial por la cual expresiones como el rock han sido históricamente caracterizadas por modalidades como el de los considerados artistas “de culto”, que redefinen ese carácter desterritorial y heterogéneo por una territorialidad espacial y una homogeneidad cimentada en la adhesión y la cohesión identitaria.

La lucha de trincheras durante la Primera Guerra Mundial nos ha traído historias curiosas sobre la dura vida y constante prueba de resistencia humana que tuvieron que soportar aquellos soldados. También en esas mismas trincheras se dice que nació la superstición de no encender tres cigarros con la misma cerilla, porque traía mala suerte.

El cielo negro está siendo apuñalado por estrellas de puntas brillantes como navajas.
Contemplo el espectáculo entre el ladrido de los perros, en mi jardín.
Aspiro fuerte el aire nocturno.
Y me intoxica el perfume de los jazmines mojados.

El jueves 6 de marzo nos enteramos de la muerte de Brian James y de inmediato las redes sociales se inundaron de mensajes de tristeza, de gratos recuerdos de quienes lo conocieron, todos con un punto en común: un músico que dejó su huella en cada lugar donde estuvo y por sobre todo una gran persona. El decir que quedé en shock, puede llevar a que muchos digan “pará Gonzalo… estás exagerando un poco…”, y espero que después de leer los próximos párrafos logren entender porqué no es exagerado.

Una llovizna fría, intermitente, zumbona, caía sobre Montevideo.
Aquel otoño extraño, extraño como yo.
Las luces de los autos alumbraban las esqueléticas siluetas de los árboles.
Alumbraban también a algunas chicas.
Esas que paran siempre en la misma esquina y muchas veces contra su voluntad.
Para en la misma esquina con frío, calor, tristeza, golpes, hijos, desamor y soledad.
Paran en la misma esquina a venderle un rato de cariño a algún estúpido.