Llueve,
vomita, escupe el cielo indómito
su furia en forma de agua.
Llueve.
Y patinan sobre el tejado, en carrera mortal,
gotas, precipitándose hacia el pavimento.
Majestuosas, gordas, suicidas.
Revientan, se transforman en flores por un segundo.

En los últimos días, a cuarenta años de la “no edición” del simple perdido de Los Estómagos, ha circulado información falsa sobre el mismo, que incluso hizo dudar a los mismísimos autores de la obra. Con este artículo pretendo, humildemente, despejar las interrogantes planteadas al respecto.

Gracias a la invitación que hace el Colectivo La Cuna, heredero de aquel colectivo Extremo, soy invitado a participar del Pando Patrimonio Rock en calidad de jurado, junto a Mónica Navarro (ex cantante de La Tabaré) y Marcelo Lasso, ex baterista de Estómagos y Buitres.

Fue en 1983, en un bar ubicado en 26 de marzo y Gabriel Pereira, donde Renzo Teflón conoció a Leonardo Baroncini, el baterista de aquel momento que tocaba con todo el mundo; era como si no hubiera otro y efectivamente no había otro que tocara como él. Tenía el punch y la precisión de Copeland. En ese entonces estaba grabando el primer álbum compartido de Alberto Wolf y El Cuarteto De Nos, entre otras cosas. También era un gran letrista; ahí mismo en el bar abrió su carpeta y le mostró a Renzo sus letras prolijamente mecanografiadas, entre las cuales se encontraba el texto de lo que, a la postre, sería el mayor éxito del rock uruguayo: “Himno de los conductores imprudentes”. He aquí la enigmática historia de cómo se llega a su accidentada grabación.

Hoy es una práctica habitual y es parte del folclore en las tribunas del futbol, encontrar banderas de todo tipo en las hinchadas de los equipos de cualquier divisional en todo el mundo. Banderas que remiten a ciudades, barrios y a agrupaciones, banderas que referencian a tal o cual ídolo del club, banderas políticas y así también, banderas que referencian a bandas de rock.

It’s a wonderful thing to have the opportunity to write about what we love. It’s a difficult thing to try to express these feelings in words, at least for me… I have no doubt that the beloved Gustavo Aguilera would do it much better. Ever since the news broke that The Damned were coming to Uruguay, the idea of ​​writing about it became my guiding light. And The Damned came, swept through, and left… but before, during and after, things happened.

Cosa linda tener la posibilidad de escribir sobre lo que nos gusta. Cosa difícil intentar expresar en palabras las sensaciones, al menos para mí… no tengo dudas que el querido Gustavo Aguilera lo haría mucho mejor. Desde que surgió la noticia que The Damned vendría a Uruguay, la idea de escribir sobre ello pasó a ser mi faro guía. Y los Damned vinieron, arrasaron y se fueron… pero antes, durante y después, pasaron cosas.