En agosto de 1969, cuando sonaban las últimas melodías de la década y en un garage de la calle Alejandro Gallinal en el barrio Malvín, es que se reúnen cuatro amigos adolescentes: Gabriel Perera que se encargaría de la batería con 14 años, Fernando López el bajista con 18 años, Marcelo López de 16 años como primera guitarra y por último Sergio Pizzo con 16 años siendo la segunda guitarra de la formación. El nombre fue propuesto por Fernando, el bajista y hermano de Marcelo, que al enterarse de la muerte de Jimi Hendrix y siendo seguidores de su música, es que deciden como homenaje ponerle ese nombre a la banda.

Hubo muchas bandas de rock nacional de la década del ’80 que merecieron tener su disco y que, por distintas circunstancias, no se llegaron a concretar. Una de esas bandas que indudablemente eran merecedoras de tener un registro, era Los Invasores. El paso del tiempo y el esfuerzo de Catalina Records cristalizan hoy lo que debería haber ocurrido 36 años antes. Más vale tarde que nunca, dice el refrán, y en el caso de Los Invasores, menos mal que así es.

En un momento en donde nadie tenía en cuenta a las bandas ignotas, el futuro guitarrista del Patti Smith Group, Lenny Kaye, a pedido de Elektra, armó un relevante compilado llamado Nuggets: Original Artyfacts From The First Psychedelic Era (1965-1968); una cuidada colección, formada por 27 gemas, del más exquisito garage-rock de mediados de los años ’60. Muy influyente, especialmente entre la naciente escena punk, Nuggets documentó la explosión del garage estadounidense y la música psicodélica que surgió a raíz de la invasión británica.