
Esta quiere ser una crónica del show por los 30 años de Hablan Por La Espalda. Nacidos en 1996, los Hablan han recorrido un largo viaje desde aquel hardcore iniciático hasta este presente lleno de otras influencias y una paleta de colores mucho más amplia en su música. Seis discos, varios singles, splits y compilados dan cuenta de ese recorrido.

La cita era en Sala Rondeau, un espacio para espectáculos nuevo, al menos para mí, que no conocía y que recomiendo. Lindo lugar, gran ambiente y un tamaño justo: ni muy grande ni muy chico. Puntualmente abrió la noche otra banda histórica, Depresión Adolescente, quienes 30 años atrás compartieron con Hablan su debut como banda. Debo decir que fue una acertada elección. Si no los conocen —y me atrevo a decirles que deberían hacerlo—, sepan que sonaron excelentemente. Un set potente y canciones que suenan cada vez mejor. Siempre es un placer verlos y escucharlos.

Después de la primera banda, el ambiente ya estaba listo y la sala llena de gente y amigos de muchas épocas para el plato fuerte. Y los Hablan no decepcionaron. Con Fermín en voz, Tuka y Vegeta en guitarras —los tres fundadores de la banda— al frente, acompañados por una sólida base de bajo y batería, más teclados y tumbadoras, nos pasearon por todas las épocas de la banda. Musicalmente variados, sonando con propiedad y con un gran setlist dividido en dos partes, lograron un recorrido balanceado, a gusto de todos los fans y seguidores de la banda.

(Fotos en blanco y negro: Rodrigo Melián)
Un gran sonido, dos cantantes femeninas invitadas que sumaron todavía más colores a los temas y una invitada en algunas canciones con las tumbadoras, que sonó realmente muy bien. Y el público, claro, también fue parte del show: coreando, bailando y conectado con esa energía que bajaba del escenario, pero que también volvía hacia los músicos desde abajo.
Reitero: una gran noche, un gran show y una muestra de porqué Hablan Por La Espalda es una banda emblema del rock en estas tierras. ¡¡Salud!!
Leo Peirano

