
El mundo de las discográficas da para todo tipo de situaciones y personajes. Créanme, creo saber de lo que les hablo. Hay de todo para todos los gustos, y sé que me quedo corto, pero esta historia en particular es especial.
Metal Enterprise fue un sello alemán creado en 1982 por Ingo Nowotny en la ciudad de Usingen (Waden – Wutemberg). El sello creado por el bueno de Ingo ha pasado a la historia por su controvertida (como mínimo) estrategia comercial y a sus giros ideológicos por demás polémicos.
Sello pionero de lo que se dio en llamar «Metalploitation» o explotación del metal, estrategia basada en el engaño, la creación de bandas falsas, ediciones sin licencia y un giro ideológico a la extrema derecha para cerrar el menú. Ah sí, hermoso nene Ingo…
La estrategia de la «Metalploitation»
A finales de los años ’80, el heavy metal y el thrash metal gozaban de un éxito comercial masivo. Para maximizar ganancias reduciendo costes al mínimo, Ingo Nowotny ideó un sistema de producción interna fraudulento: músicos de sesión anónimos. En lugar de contratar y promocionar bandas reales, el sello utilizaba siempre a los mismos músicos de estudio contratados por horas para grabar canciones de forma apresurada y con nulo control de calidad.
Bandas inventadas: Esas grabaciones caseras y mediocres se publicaban bajo nombres inventados con estéticas llamativas para engañar a los compradores en las tiendas de discos.
El timo de las «viejas bandas»:
En ocasiones, cuando una banda real que había firmado previamente con el sello, se disolvía o se marchaba, Nowotny seguía editando álbumes utilizando su nombre, grabados en secreto por sus músicos de sesión sin el conocimiento de los integrantes originales. Bajo este modelo se lanzaron numerosos discos que hoy en día son considerados de culto por su pésima calidad o el misterio detrás de su origen:
Thrash Queen:
Promocionada falsamente como la primera banda de thrash metal integrada exclusivamente por mujeres. El disco Manslayer (1986) fue grabado en realidad por hombres en el estudio de Nowotny.
Killer Fox:
Supuesta banda de glam/heavy metal cuyo álbum Going Under (1986) utilizaba fotos de modelos aleatorios en la portada mientras la música era compuesta a toda prisa de forma interna.
Godzilla y Kalaschnikov:
Otros nombres ficticios utilizados de forma recurrente para lanzar pistas de relleno de géneros pesados.

El éxito real y la conexión con Böhse Onkelz
A pesar de sus fraudes, el sello obtuvo un enorme éxito económico gracias a una banda real: Böhse Onkelz. Metal Enterprises editó sus trabajos más importantes de finales de los ’80, como Onkelz Wie Wir… (1987) y Kneipenterroristen (1988).
La banda llegó a alcanzar las listas de éxitos alemanas, pero la relación comercial terminó abruptamente a principios de los años ’90 debido a disputas contractuales y al rechazo del grupo hacia las prácticas del sello.
El giro hacia el «Rechtsrock» y su cierre
Tras perder los derechos de las bandas que le daban dinero legítimo, Ingo Nowotny radicalizó por completo el modelo de negocio:
Música neofascista:
El sello abandonó el heavy metal tradicional para especializarse de lleno en el Rechtsrock (rock de extrema derecha) y música del movimiento Oi! radical.
Sublabels: Creó divisiones específicas como Nowotny’s Noize para distribuir bandas abiertamente vinculadas a ideologías neonazis (como Kahlkopf o Saccara).
Problemas legales:
El sello enfrentó múltiples demandas de censura, incautaciones policiales y batallas legales, incluyendo denuncias de bandas cuyos temas fueron incluidos en recopilatorios políticos sin su autorización.
Hacia finales de la década de los ’90, bajo el nombre modificado de Nowotny Music Enterprises, la distribuidora perdió relevancia y cesó operaciones definitivamente a principios de los años 2000, dejando tras de sí una de las más oscuras e infames trayectorias de la industria discográfica europea.
PD: Presten atención a las tapas de sus ediciones, pocas veces vi tanta desidia.
Leo Peirano


