Guillermo Baltar Prendez
“long as i can see the light…” Creedence Clearwater Revival
Autopistas y Autopsias
las autopistas
cruzan los cielos
de Europa,
de norte a sur
hay cientos de
planes y hojas
de rutas,
inalcanzables
sueños y una
idea un tanto
descabellada
de la sociedad
del bienestar,
una medialuna
descansa
sobre el regazo
de una niña
turca,
duerme su sueño
junto al devenir
de la joven
eslovena, en su
bolso un título
de economía que
desvestirá en algún
prostíbulo de una
carretera española,
un indonesio habla
dialectos de hambre
rumbo hacia el ferry
que lo llevara hasta
Londres,
la chica iraní
busca un país
donde pueda ser
considerada
refugiada política,
un sudaca esnifa
las escamas del
frío y sabe que
será sospechoso
en cada control
fronterizo,
el húngaro se
sabe más gitano
que comunitario
y sospecha de
toda compañía,
un ingeniero cubano
está harto de que aún
le hablen sobre las bondades
del régimen castrista,
Macarena viaja hasta
las Palmas a encontrarse
con sus primos venezolanos,
no cree en las palabras de
Donal Trump a quién considera
un ladrón de sus petróleos,
un esmirriado joven israelita ve
palestinos hasta en su jugo koscher,
el argelino no se reconoce francés
a pesar de su pasaporte
y esconde un diminuto
Corán entre las Paris Match
y algún Liberatión,
el marroquí se sabe
enemigo público y se
sepulta al fin del pasillo,
en los últimos asientos
junto a la puerta del servicio
que despide olores,
el cirujano polaco
bebe un vodka extraño y
le tiemblan las manos,
si su suerte lo quiere
quizás conduzca un taxi
en Canarias, la esbelta
rumana se sabe deseada y
sueña su porvenir de porno star,
un chico sirio y otro sudanés
hablan de guerras y violaciones
Katerina huyo de Kyiv y espera
encontrarse con su amiga Olena
en Madrid sus padres fallecieron
al explotar un dron ruso sobre su
edificio de apartamentos, apenas
balbucea español,
al llegar a la frontera francesa
detienen el autobús,
la gendarmería realiza una
inspección y dos ciudadanos
colombianos son obligados
a descender y abrir sus maletas
que están en el depósito del
transporte, la espera es tediosa,
un niño llora en uno de los
asientos delanteros, y luego
otro corre por el pasillo,
no nos está permitido
bajar, soy afortunado
pienso, tez blanca
descendiente de
italianos, provengo
desde Copenhague
vía Zúrich, el Espacio
Schengen aún es
válido para mí,
sube una chica
paquistaní embarazada
va camino a Lyon
perdió el anterior
autobús y se quedo
junto a los oficiales
dentro de una de sus
patrulleras, le hago
un espacio a mi lado
lleva un tercer ojo
sobre su frente e
inevitablemente huele
a inciensos o especies,
una desigual pareja
desperezan un cálido
viento otoñal, ella es
croata y bien parecida,
él tiene unos cuantos años
más y un extraño tatuaje en
una de sus manos, participó
en el exterminio de Srebrenica,
así me dijo, y no quiero decirle
lo que pienso, el amor es ciego,
así dicen, aunque los ojos de
ambos desprenden, un dolor
de combustión saturada,
a estas horas, posiblemente
un nuevo misil sionista
caiga sobre Gaza o algún
talibán esté reprimiendo
alguna mujer que no lleve
su burka, en Irán la guardia
revolucionaria continúa
asesinando hombres y mujeres
contrarios al régimen de los
ayatolás o por desobedecer
alguna fatua, los inmigrantes
que denigra la administración
Trump nada tienen que envidiar,
a estos menesteres, sólo que aquí
la autoridad está a años luz de los
descerebrados integrantes de las ICE
su guardia personal de adalides de la
frontera, al otro lado del Mediterráneo
seguirán tirándose los cuerpos al
mar para morir, ser repatriados
o en el mejor de los casos vivir
hacinados hasta saber qué hacer
con ellos…..
desde un viejo reproductor de
MP3, se escuchan brumosos
los acordes de “Ghetto defendant”,
la lejana canción de los Clash,
Allen Ginsberg declama sus versos
junto a la voz de Strummer,
“El príncipe del gueto de los poetas
callejeros fue expulsado de la habitación
(Jean Arthur Rimbaud) por los guardaespaldas
de la codicia por perturbar la tumba (1873)…”
en las cercanías de Brunelas
la noche europea se dispara,
hay un tibio olor a chocolate
dulce como el hachís consumido
dentro del baño de la gasolinera,
agua mineral, galletas, goma de
mascar, cigarrillos… el conductor
del autobús maldice entre dientes
y desprecia a todo su pasaje
a quienes no considera
humanos…
Chicos privilegiados del mundo:
¿son estas las batallas perdidas
del rock & roll?
© Guillermo Baltar Prendez.
Afiliado a la Casa de Escritores del Uruguay
