Peyote Asesino y Catatumbo En La Sala Del Museo (6/12/25)

La Ciudad Vieja tembló hasta sus cimientos el sábado en la noche. Catatumbo y Peyote Asesino se presentaron en la Sala del Museo en el marco del festejo de estos últimos por los 30 años de la edición de su disco debut. Alta intensidad en ambas presentaciones ante un local colmado de fanáticos que disfrutaron a pleno de ambas presentaciones.

Catatumbo fue la banda encargada de abrir puntualmente el concierto. Trajeron caos a la sala desde el inicio de su actuación, presentándose como una bomba sónica para exorcizar sus canciones. Velocidad y potencia en su música, la que se intercalaba con intervenciones vocales crispadas por gritos guturales. Hubo lugar y tiempo para que la banda presentara invitados, los que obviamente estuvieron a la altura de lo que requería Catatumbo para su show. Aplastante.

Poco después, el Peyote Asesino tomaría el escenario para volver a prenderlo fuego. La propuesta inicial era recorrer el disco debut en su totalidad (donde se recuperó la versión original de “Chupando la cuchara”), respetando su orden. Y así se hizo. ¿Fue un show igual a uno de hace 30 años? ¿Fue mejor? ¡Qué importa! Fue tremendo en su totalidad, donde quedó demostrada la vigencia de la banda ante público de variadas edades.

El Peyote tuvo la misma conexión de siempre con sus seguidores, quienes bailaron, cantaron y saltaron a lo largo y ancho del local, desde el principio hasta el fin. Hubo picos donde la energía de la gente explotó ante la propuesta arrolladora que les llegaba desde el escenario. El desempeño de la banda fue impecable, como siempre, brillando por la entrega de sus integrantes y por mantener viva la chispa que siempre tuvo. Además hubo un invitado para “H.K.” para sumar a la canción.

Luego de que finalizaron el recorrido por el disco, hubo una breve pausa para volver con otros clásicos, como “La tumba de los crá” y “Guacho”, entre varios otros. También hubo espacio para otro invitado en “Denso”. El cierre fue con “Criminal”, al que tuvieron que agregar “Vos no me llamaste” y “Mal de la cabeza”. Demoledora actuación del Peyote… como si no hubieran pasado 30 años; todo lo contrario: la experiencia de estos años fermentó con buenos resultados. Conclusión: el tiempo no existe para el Peyote.

Ariel Scarpa