Catatumbo: De Película

Catatumbo se propone traspasar los límites de lo estrictamente musical con su propuesta, de la mano de la actuación y de sus interpretaciones. Esto los diferencia en el panorama local y los posiciona en un lugar de riesgo donde la experimentación y el caos toman protagonismo. La banda está integrada por Nacho Correa Pacífico (voz, bajo), “Tuco” Matías Rubilar (voz, sintetizadores, guitarra), Federico Musso (voz, sintetizadores, guitarra, bajo) y Joaquín Cerruti (batería). El reportaje pretendió zambullirse y explorar el mundo de Catatumbo, charlando con Nacho y “Tuco”. Uds. dirán si lo logramos o no.


SR: ¿Pueden resumir la historia de la banda?

Nacho: Hablé con Joaquín, el batero, para juntarnos a tocar con Juan Estoll (bajo, batería y voz) que tenía un monotrón. Hicimos tres ensayos con improvisaciones y de ahí salieron cuatro o cinco temas. Eso fue en 2018. Tocamos pila en el Tundra en 2019, casi 15 veces. Grabamos un disco que salió en 2020. En la pandemia no tocamos un carajo por pila de tiempo.

Tuco: La noche que empezaba la pandemia tocaba Catatumbo.

Nacho: Es verdad, el 13 de marzo fue nuestro último toque en el Tundra. El evento se llamó Ascenso Post Apocalíptico. Demoramos mucho en el proceso de grabar el primer disco, en ese tiempo compusimos la mayoría de los temas del segundo. Con Joaquín y Tuco vivimos juntos, eso agilita el proceso de composición. Muchas veces Joaco me pasa ideas rítmicas escritas y yo le pongo notas, o uno presenta una frase que funciona de verso y el otro compone el estribillo. En cuatro años hicimos dos discos de 10 temas. Grabamos las baterías del primer disco en Montevideo Records, pero todo lo demás lo grabamos y mezclamos nosotros y lo masterizó Pablo Soñora. Para el nuevo disco, grabamos todo en casa, mezclamos y editamos. Estábamos viviendo juntos en pandemia: nos enfermamos, le metimos 200.000 horas. En los últimos tres meses ya no lo podíamos ni escuchar. En todo ese proceso se fue Juan y se sumaron el Tuco y Fede.

Tuco: Fede es una maldita rata de laboratorio (risas). Es un genio.

Nacho: Es un sicópata.

Tuco: Es un tipo muy hábil para lo que quiera que se proponga. Hace unas cosas que parece que son mandadas a hacer a Alemania por alguien que tiene acceso a un montón de información. El loco, estudiando e investigando por su cuenta, llegó a poder construir unos módulos que, además, le quedaron muy lindos en su diseño.

SR: ¿Cuál dirían que es la propuesta de la banda?

Nacho: Una catarsis extrema, Llegar a ese momento para dar todo. Nunca nos propusimos un género, no dijimos “vamos a hacer una banda de…”.

SR: ¿La música sirve para lo escénico o viceversa?

Nacho: Lo escénico salió después.

SR: ¿La música es tipo experimental?

Nacho: Sí.

Tuco: Están las ganas de hacer algo interesante para uno.

SR: ¿Hay improvisación?

Tuco: Hay mucha improvisación pero en momentos muy concretos, espacios muy libres. Como ya nos conocemos, pautamos ciertas cosas.

Nacho: Hay referencias en las improvisaciones. En un momento por ejemplo nos basamos en la banda Naked City del saxofonista John Zorn que jode mucho con cambios rotundos y esquizofrénicos de ritmos. No es improvisación completamente aunque es bastante libre.

Tuco: Igual son canciones que tienen momentos de improvisación.

Nacho: La improvisación está muy en nosotros. Pila de temas salen de ahí y nosotros nos colgamos a improvisar todo el rato.

SR: ¿Notan que hay una evolución en la música que hacen?

Nacho: A mí el segundo disco me atomizó porque estuvimos dos años laburándolo, pero me gusta mucho más que el primero. Las composiciones tienen más cabeza y me gusta más como suena. Para mi criterio, hay una evolución.

Tuco: En algunos momentos hay evolución. Hay un cambio, una evolución hacia otro lado. Además nos afianzamos como banda.

SR: ¿Reconocen algún tipo de influencia en lo que hacen?

Nacho: Sí, hay un montón. Todos venimos de lugares diferentes y tenemos algunos puntos de encuentro, compartimos otras bandas y proyectos. Tuco y Joaco tocan en una banda de afro beat que se llama Tabó. Los tres acompañamos a Charly Ferret, un cantautor con unas composiciones increíbles. Hay un montón de aristas y de gente que puede que se mueva uno de los jugadores y ya es otra cosa. Las influencias están más presentes en lo que vamos tocando. Si vamos a influencias específicas, hay un montón.

Tuco: Y de lo cinematográfico, mucha influencia de la música de cine. Hace unos años con Joaco y con Nacho musicalizamos películas en un ciclo que se llamaba No Te Gustan Las Películas De Terror.

Nacho: Se hicieron tres ciclos de corrido. Estaba buenísimo. Por ejemplo, nosotros teníamos la última media hora y otro proyecto tenía la primera media hora de la película. Hicimos Frankenstein, El Dr. Caligari, que la grabamos, y Martín, Un Vampiro Adolescente.

Tuco: Recomiendo la música de la saga de Jason.

Nacho: En un momento también hicimos en Tundra un tributo a bandas sonoras que nos gustaban. Nos iban a ver 20 ó 30 personas. Es algo que queremos seguir haciendo y es una de las cosas que más nos gusta, musicalizar imágenes. Se nos acercó gente de otras ramas del arte, no específicamente músicos, que nos están ayudando a que los espectáculos sean más visuales: somos un circo.

Tuco: Toda gente que admiramos lo que hacen, porque les encanta.

Nacho: Yo hace 22 años que toco y nunca me había pasado una cosa así, que la gente se acerque tanto, más allá de que somos re under, que tenemos cero pretensiones de nada y que nos gusta ir a esos sótanos y gozarnos. Más allá de todo el teatro y el circo, se genera una cosa con el público, hacen catarsis con nosotros. La gente no sabe quién es parte del espectáculo y quién no, nos volvemos todos lo mismo, es muy terrenal de alguna manera. Carlitos Yapor, que es un montajista, nos cambió todo. Hace las luces manuales, y nos armó el arte de los últimos dos toques, con mucho disfrute del proceso.

SR: ¿Se definirían como una banda de rock?

Nacho: Creo que somos una parodia de una banda de rock.

Tuco: El rock, en realidad, es un ritmo muy específico de los años ’50, no es tipo No Te Va Gustar.

Nacho: Hay muchas influencias rítmicas. Aparecen camufladas en los riffs claves afro y de salsa. Sobre todo en el segundo disco hay muchos ritmos irregulares.

SR: ¿Y las letras? ¿Son en inglés?

Nacho: Las letras, en realidad, el 90% no son en inglés, son en jeringoso. En el primer disco que cantaba bastante Juan, él improvisa letras así medio en inglés, medio en alemán. Pero creo que más que nada es como un instrumento, nos gusta cómo suenan las palabras.

Tuco: También hay una cosa: lo que se dice en las canciones hoy en día, ya perdió todo sentido, ya está todo muy reciclado. El tema de la canción de amor, por ejemplo, está muy pasado por la lavadora un montón de veces. En ese sentido, la voz como instrumento es más interesante. Te permite, también, imaginarte lo que vos querés escuchar.

Nacho: Los cuatro escuchamos mucha música instrumental. Y la música que escuchamos que es cantada, el 99% es en inglés.

Tuco: En Uruguay, con la música en inglés, pasa eso, no se entiende un carajo lo que está diciendo. Pero te gusta cómo suena y lo que a vos te transmite. Digo por el tema de la significación de la música cantada como música instrumental, también. Porque aunque no entiendas lo que está diciendo, la escuchás como música instrumental.

Nacho: Hay alguna que otra letra que aparece en los toques representada en lo escénico, la mayoría de las veces son cosas espantosas, muchas referencias al gore. También jodemos pila con esa cosa cyberpunk, la analogía entre la crisis de identidad y las memorias implantadas, la ciencia ficción y la salud mental.

SR: ¿Hay alguna banda que se asemeje a lo que uds. hacen?

Nacho: Creo que hay un poquito de muchas. A veces siento, o me lo han dicho, que son como homenajes a distintas bandas de los ’90. Hay un tema medio Tool, uno medio Pantera o Nine Inch Nails… puede ser cualquier cosa.

Tuco: Por ahí, una de Madonna.

Nacho: En El Living tocamos una de Madonna.

SR: ¿Tiene de catártico, también?

Nacho: Sí.

Tuco: Es más que nada eso lo que pasa en vivo. Por eso es tan diferente a escucharlo. Igual los discos los laburamos a un nivel maniático. Les dedicamos demasiadas horas y quedaron bastante bien.

SR: ¿Cómo definirían el disco nuevo, No Es Real!?

Nacho: Como un cáncer, horrible (risas).

SR: ¿Cómo se lo presentarían a alguien que nunca los vio?

(Silencio)

SR: ¿O no se lo recomendarías escuchar y le dirías que los fuera a ver en vivo?

Nacho: Depende a qué persona.

Tuco: Cuando pasás tantas horas escuchando los temas mientras los mezclás, perdés perspectiva de qué le dirías. Porque yo tengo una experiencia con esos temas que escuché muchas veces. Pero me acuerdo que en el proceso, disfruté muchísimo porque están buenísimos los temas y los veía ir afirmándose. Lo recomendaría por eso, por esa sensación que estaba de más. Y los temas me gustan un montón.

Nacho: Hay gente que nunca nos vio en vivo y le gusta el disco, y otra gente que nos va a ver y no escucha el disco; no le interesa, pero van a todos los toques.

Tuco: En el último toque, vino alguien al final y me dijo: “No paré de reírme en todo el rato” (risas). Les gusta la experiencia de estar ahí.

Nacho: Los últimos dos toques, fueron una locura. Fueron en los que metimos más viaje performático, vestuario, escenografía. Si no estás ahí y ves las cosas que quedan registradas, parece muy turbio, pero si entendés esa parte de que estamos para la joda, que somos unos pelotudos y nos estamos cagando de la risa, es muy divertido. También te puede gustar esa incomodidad, porque es incómodo. Cuando se va de toda esa solemnidad teatral y hablamos, es raro estar en el personaje y luego hablar normal. Hay un contraste. Yo creo que está bueno que descontracture. “Me reí de principio a fin del toque” es lo mejor que me podés decir. El humor está ahí, también, implícito. Se lleva a un extremo con la incomodidad, que es parte de nuestro humor.

Tuco: Y en ese ambiente entra la falla técnica. No es que esté planificada, pero si pasa, pasa, y va a ser parte del espectáculo.

SR: ¿Pasa siempre?

Tuco: Siempre.

SR: ¿La están esperando, de alguna manera?

Tuco: La estamos llamando (risas).

Nacho: En realidad, no. En algún momento me re frustraba de que pasara y ahora en los últimos toques… bueno, sé que va a pasar.

Tuco: Es que te tenemos que poner  adentro de una jaula para que no tires alguna cosa (risas).

Nacho: ¿Estás diciendo que todo es culpa mía? (risas).

SR: El show es como una invitación al público a vivir la experiencia, ¿no?

Nacho: Claro, tal cual. A incomodarles. He estado un par de veces como público en espectáculos de clowns y cuando se meten con la gente, me rompe los huevos mal. Y ahora le estoy haciendo eso yo a la gente (risas). Pero si te gusta el cine, creo que lo entendés y no vas a pasar mal.

SR: ¿Caos es una palabra para definirlo?

Nacho: Sí, es bastante caótico. Es un chiste al que le metemos pila de cabeza, porque musicalmente nos rompemos el culo, pero nos estamos divirtiendo. La parte más cinematográfica es para sacarnos las ganas de hacer algo que nos encanta.

Tuco: Esa parte es muy divertida. Es un juego, realmente, juntarse a tirar ideas a ver qué va a pasar en vivo, como una obra de teatro. Lo musical lo tenemos re ensayado.

Nacho: El nivel de complejidad de la música cambió, los temas del disco nuevo son mucho más difíciles de ejecutar. Nos requirió un laburo individual. Hubo temas que los tuvimos que pensar, analizar y ver de qué manera se podía asimilar y tocarlo cómodamente, porque tienen unas vueltas de tuerca que, además del ensayo, requirió un laburo particular de cada uno.

SR: ¿Quedaron conformes con la grabación?

Nacho: Sí.

Tuco: Hasta ahí llegamos (risas).

SR: Se dice que un disco nunca se termina, se abandona.

Nacho: Pablo Soñora, el que nos masterizó, nos dijo eso cuando vio que estábamos colapsando, que la mezcla no se termina, se abandona. Y abandonamos. Pero estoy orgulloso de nosotros por todo el trabajo que hicimos y por la dedicación, más allá de cómo haya quedado. Todo el laburo fue por amor, fueron 500.000 horas que no nos dan un mango. Y los toques también son por amor. A veces es frustrante, ojalá que en algún momento por lo menos empatemos (risas). Pero ’ta, es el proyecto que tengo para divertirme. Todos tenemos muchos proyectos diferentes y éste es el que menos plata nos da.

SR: ¿En qué está ahora Catatumbo?

Nacho: Estamos componiendo para un EP. Yo le estoy metiendo al hardcore, creo que viene por ese lado. Tuco, vos compusiste alguna cosa…

Tuco: Sí, vamos a ver qué pasa.

Ariel Scarpa

 

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