
En marzo de 1989, con cuatro discos de estudio sobre sus hombros y más de seis años de carrera, Los Estómagos son convocados a la quinta edición del Chateau Rock, festival señero de la Argentina con enorme repercusión a nivel Latinoamericano, donde habían tocado bandas icónicas de la Argentina como Virus, Sumo o los mismísimos Soda Stereo. Este Festival históricamente recoge fondos para el desarrollo de las escuelas de la zona y ayuda a niños desprotegidos, siendo organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba.
Por primera vez se convoca una banda uruguaya para formar parte de la grilla del festival junto a la mexicana Ritmo Peligroso, la chilena Electrodomésticos y las argentinas GIT, La Torre, La Zimbabwe, Man Ray, Los Violadores, Ratones Paranoicos, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Juan Carlos Baglieto, entre otros.


A fines de marzo la banda se traslada a Buenos Aires, y el jueves 30 de ese mes parten a las 22 horas hacia Córdoba junto con las bandas porteñas y gran parte de la prensa especializada. Tienen un viaje de más de 12 horas, llegando a pocas horas del comienzo del festival, que comienza el viernes 31 de marzo y se extiende hasta la madrugada del domingo 2 de abril a las 5 A.M. La banda uruguaya participa el primer día junto a bandas de la talla de La Zimbabwe, Los Violadores, La Torre y Los Ratones Paranoicos, entre otras. En este festival presentan gran parte de su ultimo trabajo, No Habrá Condenado Que Aguante, grabado en los míticos Estudios Del Cielito (Buenos Aires) entre setiembre y octubre del año anterior, como grandes clásicos de discos anteriores.

Suben al escenario sin una pertinente prueba de sonido, que hace que sus primeros temas sufrieran problemas técnicos y de sonido. Estos desperfectos se subsanan con el correr de la actuación, superando ese escollo y poniéndose al público de su lado, logrando una enorme repercusión. El show lo abren con «Avril», corte difusión de su cuarto trabajo y primer videoclip de una banda uruguaya promocionado en la cadena musical MTV. Las canciones del No Habrá Condenado Que Aguante se alternan con temas como «Amor y sangre» de La Ley Es Otra, «Frío oscuro» de su tercer trabajo grabado también en Buenos Aires pero en esta ocasión en los Estudios Pulstar dos años antes, cerrando el show con el superclásico de Enrique Santos Discépolo, «Cambalache», tema con el que llegaron a la popularidad también en Uruguay, ganador en el recordado Festival de la Canción de San José de Mayo en octubre de 1983, con el que hacen delirar a las más de siete mil personas presentes en el Estadio Chateau Carreras.


Este memorable show en tierras cordobesas se desarrolló en un lapso de sesenta minutos con un set list de algo más de doce canciones. Luego de la actuación, la banda uruguaya ofreció muchas entrevistas en vivo para medios mexicanos y argentinos, así como también notas grabadas para diarios, revistas y medios radiales. A pesar de todos los escollos Los Estómagos conquistaron en Córdoba al público más exigente de la Argentina y a los visitantes del exterior, quedando su actuación en la mejor historia del festival. Muchos medios se hicieron presentes y dejaron su impresión de la banda uruguaya. Eduardo Berti, de Página 12, escribió: «El cuarteto uruguayo Los Estómagos no realizó un show tan contundente como el de La Bienal, en parte por problemas técnicos. Aun así se notó que son un grupo afiatado con ideas más que originales». Víctor Pintos, de la revista Humor y el Periodista, escribió: «Queremos ver a Los Estómagos de cerca, en un lugar pequeño, para así poder apreciar y percibir más directamente y sin problemas de sonido la propuesta que mostró en Córdoba».
Tengo que agradecer a Marcelo Lasso por ayudarme a corroborar algunos datos del festival que venía manejando, a Rodolfo Fuentes por la sesión de fotos del No Nabrá Condenado Que Aguante, como también a Ragus Lofoten por las charlas y toda la información aportada.
¡Gracias por leer!
Fabián Delgado Calero

