Rojo Tres en Tazú (11/8/23)

Tremendo, tremendo toque de Rojo Tres el de ayer. En el marco del homenaje a Los Estómagos al cumplirse 40 años de su primera presentación, la banda dio cita a sus seguidores y al público en general para ofrecerles lo que a la postre sería un impresionante recital, evocando a la memoria pero desde el presente.

Enérgico, potente, respetuoso y emotivo son los adjetivos que me surgen al querer resumir la presentación de Rojo Tres. Y también debo sumar que fue impactante en varios sentidos: por la forma en que la banda se plantó en el escenario, por la conexión que existió con la gente y por cómo sonaron las canciones. El set estuvo compuesto en su mayoría por temas de Los Estómagos, como correspondía a la convocatoria del toque, pero también hubo lugar para canciones de Rojo Tres, las cuales no desentonaron con aquéllas. Con una mirada rápida hacia la banda y teniendo en cuenta que tras los tambores está Marcelo Lasso, todo tiene explicación.

Las canciones. Desfilaron muchos temas de Los Estómagos, como ser “Gritar”, “Amo de la noche”, “Te vas”, “Solo”, “Errantes”, “Torturador”, “En la noche”, “Frío oscuro”, entre varios más. En estas selecciones siempre falta alguno, ya que es imposible abarcar las preferencias de todos, pero digamos que la lista de elegidos estuvo muy acertada. Por otro lado, también supimos disfrutar, por ejemplo de “Luces de carnaval”, “Jueves contigo”, “Lejos del frío” y “Llenos de nada”, por el lado de la autoría de la banda actuante.

El público. Gran conexión que quedó de manifiesto a lo largo de todo el toque, que tuvo dos partes. Hubo puños y cuernitos en alto, cantos, saltos, pogo, baile; no faltó nada. Había gente que por su edad, con seguridad habían podido ver a Los Estómagos en vivo. Pero también había personas que evidentemente no, también por un tema de edad. Y realmente era emocionante verlos cantar esas canciones que fueron banderas en los años ’80, con letras que hasta el día de hoy siguen siendo representativas.

El ambiente: Hubo de todo. En algunos se podía ver el reflejo de aquella época actualizada al día de hoy, como en el caso de Marcel Loustau, ataviado con su personal sombrero. Otros que se compenetraban más allá de no tener una vestimenta que los identificara. También los que supieron agitar y cantar toda la noche. Si bien está claro el concepto de que ya ni los propios Estómagos serían Los Estómagos hoy por hoy si volvieran, estoy seguro que para muchos este toque sirvió, además de disfrutar toda la música, para dejarnos en un rinconcito del corazón la semilla de que no “toda la rebeldía se ha vuelto obediencia”. Y eso es muchísimo.

Ariel Scarpa