Iron Maiden: La Dama Letrada

La literatura y el rock tienen una larga historia de vinculación en ambos sentidos, retroalimentándose de un montón de maneras. El punto más álgido de confirmación y más destacable sea quizás el polémico Nobel ganado por Bob Dylan en 2016. Muchos artistas destacados en el ámbito del rock han desarrollado a la par carreras como escritores y poetas. Desde Jim Morrison o Patti Smith, pasando por Eduardo Darnauchans o Pedro Dalton, hasta Pedro Aznar, Laurie Anderson o Florence Welch, la cantante de Florence + The Machine, son muchos los que han publicado obras literarias o libros de poesía.

Daría para varias notas hablar de todas las bandas o solistas que se inspiran o toman diferentes libros o autores como referencia para sus canciones, incluso para los nombres de sus bandas (el nombre The Doors está inspirado en un libro de Aldous Huxley: Las puertas de la percepción, que a su vez refiere a un verso del poeta inglés William Blake), o la creación de discos conceptuales (Alan Parsons Project es un gran ejemplo de eso con trabajos basados en obras de Edgar Allan Poe, Tales of mistery and imagination o Isaac Asimov, I robot).

Pero hoy nos vamos a centrar en una de las bandas con más referencias directas de la literatura: Iron Maiden. Una gran cantidad de canciones de la dama del metal están inspiradas en novelas, obras de teatro, poemas y otras obras literarias. Además, en muchos otros casos se nutre del cine, o la mitología y momentos épicos de la historia. En este repaso que hacemos no hay una valoración musical, sino un análisis de sus contenidos y conexiones literarias.

En 1980, en su primer disco aparece “Phantom of the Opera”, inspirada en El fantasma de la ópera, el libro de Gastón Leroux. Al año siguiente en su segundo disco, Killers, aparece entre sus temas “Murders in the Rue Morgue”, inspirada en el relato de Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe.

En su siguiente trabajo discográfico, The number of the Beast, el tema que da nombre al disco comienza con una introducción basada en el libro de Revelaciones 12:12 y 13:18, de la Biblia del rey Jacobo, y además parte de otras letras del mismo álbum surgen influenciadas por el poema Tam o’ Shanter de Robert Burns, un poeta escocés de fines del siglo XVIII. En este álbum se pueden ver cómo las referencias culturales son muchas en su obra y provienen de diferentes ámbitos. “The prisoner”, por ejemplo, está inspirada en una serie de televisión de los años ’60 con el mismo nombre, y “Children of the damned” en la película británica de ciencia ficción basada en la novela Los cuchillos, de Midwich de John Wyndham.

Tam O´Shanter rara edición de 1884

Para su siguiente álbum, Piece of mind de 1983, la presencia de la literatura se hace más fuerte. En lo que sería la segunda mitad del disco, los últimos cuatro temas tienen conexión o inspiración directa proveniente de la literatura. “The trooper” habla sobre la batalla de Balaclava en 1854 durante la guerra de Crimea, y está parcialmente basada en la obra de Lord Alfred Tennyson, La carga de la caballería ligera. “Quest for Fire” está basada en la novela La Guerre du feu (La guerra del fuego) obra escrita en 1911 por J. H. Rosny (pseudónimo de los hermanos belgas Joseph Henry Honoré Boex y Sheraphin Justine François Boex), con la que también se hizo una película en 1981 dirigida por el francés Jean-Jacques Annaud.

Luego es el turno de “Sun and steel”, basada en la vida de Miyamoto Musashi, autor de El libro de los cinco anillos, uno de los libros más emblemáticos de la cultura samurái feudal. Y el disco cierra con “To tame a land”, que está inspirada en la novela Dune de Frank Herbert de 1965, un clásico ineludible de la ciencia ficción. Dune está ambientada en un imperio galáctico feudal planetario, controlado por familias nobles. Se cuenta que, tras escribir la canción, Harris pidió permiso al autor de la novela para llamar al tema Dune y usar citas de la propia novela para introducir la canción. Pero en una situación muy similar a la de Bowie con su intento de hacer un álbum conceptual basado en 1984 de Orwell (que devino en el disco que se llama Diamond Dogs), la petición de Harris sufrió una rotunda negativa. El agente literario de Herbert transmitió el denegado del permiso con las siguientes palabras: “No, porque a Frank Herbert no le gustan las bandas de rock, especialmente las bandas de heavy rock, especialmente bandas como Iron Maiden”. Supuestamente tras este incidente, Harris decidió llamar a la canción “To tame a land”.

En 1984 la salida de Powerslave incluye dos temas vinculados a la literatura: uno es “The duellists”, basada en el libro El duelo de Joseph Conrad publicado en 1908, y el otro, uno de sus clásicos de todos los tiempos, el tema “Rime of the ancient mariner” (Balada del viejo marinero). Este título es tomado de un conocido poema de Samuel Taylor Coleridge que aparece publicado por primera vez en 1798 y se lo considera el comienzo de la literatura romántica británica. En su desarrollo narra una serie de eventos supernaturales presenciados por un marinero durante un largo viaje por mar. El anciano marinero cuenta a los invitados de una boda, como parte de su penitencia, su encuentro con la muerte y su vuelta al mundo real. La canción de Iron Maiden habla exactamente de lo mismo, incluso contiene en su letra versos del propio poema a lo largo de sus más de trece minutos de duración.

En 1986 el disco Somewhere In Time incluye “The loneliness of the long distant runner”, inspirada en La soledad del corredor de fondo, un libro de relatos escrito por el autor inglés Allan Sillitoe publicado en 1959. Y regresan a la ciencia ficción con “Stranger in a strange land”, que se inspira en Forastero en tierra extraña, de Robert A. Heinlein, novela publicada en 1961.

Para 1988, en lo que sería su séptimo disco de estudio, el concepto llegó casi a ser un álbum conceptual. Seventh son of a seventh son (Séptimo hijo de un séptimo hijo) tiene varias canciones hilvanadas alrededor de una misma historia: un vidente; el séptimo hijo de un séptimo hijo, que tendría facultades psíquicas como la clarividencia. Estas canciones relatan un tramo de la vida de este personaje, desde el nacimiento en Moonchild, el descubrimiento de sus poderes y su destino en “Can I play with madness” y su inminente muerte en “Only the good die young”. Las canciones “The prophecy” y “The clairvoyant” también están inspiradas en la misma fuente, en el mismo libro.

En este caso la inspiración vino de El séptimo hijo, la primera novela de la saga del personaje llamado Alvin Maker, del escritor Orson Scott Card, publicada en 1987, un año antes de la salida del disco. Y otra canción del disco está inspirada en la obra del bardo inmortal: William Shakespeare. Su título: “The evil that men do” es tomado del discurso de Marco Antonio a los romanos en la obra Julius Caesar, escrita alrededor del año 1599. Un detalle interesante es que en el video de “Can I play with madness” actúa Graham Chapman un integrante de los Monty Phyton, famoso grupo humorístico inglés, en una de sus últimas apariciones audiovisuales antes de su muerte en 1989.

En 1995, en su disco The X Factor, la canción que abre el álbum se llama “Sign of the cross” y está inspirada en El nombre de la rosa, de Umberto Eco, una obra ya clásica, que también sería llevada al cine por Jean-Jacques Annaud. El siguiente tema es “Lord of the flies” y se inspira en la obra homónima del escritor inglés William Golding, escrita en 1954; una novela alegórica en la que se trata el tema de la naturaleza humana a través de la vida de unos niños atrapados en una isla desierta tras un accidente aéreo, en un intento por dirigirse a sí mismos. Una clásico de la literatura inglesa de posguerra.

El año 2000, en el doceavo disco de la banda, la canción que da nombre al álbum está basada en otro clásico de la ciencia ficción, Brave new world, conocido en su traducción como Un mundo feliz de Aldous Huxley publicado en 1932. Una novela distópica ambientada en Londres en el año 2540 que anticipa avances en el mundo de la tecnología reproductiva, la ingeniería biológica y cuya combinación producirá un cambio en los seres humanos, llegando a eliminar aspectos negativos como las guerras o la pobreza, a costa de la desaparición de conceptos como la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura, la religión o la filosofía, creando una sociedad hedonística y vacía. En el mismo disco está también “Out of the silent planet”, inspirada en Lejos del planeta silencioso, de C.S. Lewis.

En su álbum de 2010, The Final Frontier, el tema “Isle of Avalon” está inspirado en un episodio de las leyendas artúricas. Y la canción “When the wild wind blows”, en la novela gráfica Cuando el viento sopla, de Raymond Briggs.

Este repaso no es exhaustivo, sino una mirada a una carrera de más de cuarenta años de una de las bandas que, me animo a decir, debe de ser de las más vinculadas a la literatura en la historia del rock. Iron Maiden lleva la unión de estas expresiones artísticas a un nivel donde no se puede vislumbrar el punto de encuentro y se las puede considerar casi como un todo. Parte importante de esto es el trabajo del bajista Steve Harris, gran amante de la literatura y el apoyo del vocalista Bruce Dickinson, quien además es también escritor y cuenta con un par de novelas publicadas. Iron Maiden, una banda nacida en el seno de la New Wave of British Heavy Metal, trasciende todas las fronteras de la música y demuestra ser un ejemplo más de que el rock puede ser cultura.

Gustavo Aguilera

 

 

 

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