Metallica – The Black Album In Black & White

La decencia es la forma de actuar del ser humano que se enmarca dentro de ciertos parámetros preestablecidos por el contexto en el que acontece determinado hecho. Puede o no estarse de acuerdo tanto con los parámetros de actuación, o sea el marco que sirve para encuadrar una actitud que se precie de ser decente de aquella que no lo es, así como con las conclusiones a las que se arribe para calificar a un hecho en forma distinta de otra. De todas formas, no es el momento adecuado para ahondar en este punto dado que no deseamos hacer aquí un manifiesto antropológico del ser humano y menos de los rockeros, dado que eso es “harina de otro costal” y siempre habrá oportunidad para polemizar.

Por lo tanto, ya sea la sociedad, la cultura, la idiosincrasia, las creencias religiosas o el momento particular de la historia en el que se desarrolla una específica actividad, son los parámetros que se tienen para poder calificar un hecho como decente y digno, o todo lo contrario, para un ser humano íntegro y que se quiera a sí mismo. Y sin más, sin vueltas, sin decir: “ Po… po… po… para decir: porquería”, diremos que este próximo lanzamiento de Metallica ¡¡será una bazofia!!

Metallica, a quien la pandemia también provocó inconvenientes, ya que debieron suspender su gira justo cuando estaban por rumbear para estos lares, decidieron dedicarse a componer. Así Ulrich declaraba a principio de este año que estaban cada uno de los integrantes de la banda en sus respectivos hogares conectándose virtualmente por video llamadas para dar puntillazos finales a las composiciones que estaban preparando. “Son tiempos locos y no estamos progresando. Hay un poco de movimiento, pero es difícil cuando no estamos juntos”, comentó el baterista. Por su parte, Hamett manifestó que tiene como “600 riffs” en carpeta y que venía muy bien con la producción del nuevo disco.

Ahora bien. ¿Qué demonios pasó? ¿ Cómo pasamos de crear un LP con temas propios nuevos a esto que está por presentarse? ¿Alguno de los integrantes sufrió corona virus y quedó con secuelas serias de ausencia de raciocinio? ¿El “hámster dejó de correr” y se les quemaron las neuronas de creación? ¿Apretaron sin querer la tecla: SUPR sobre el archivo *.doc de las letras de las canciones nuevas y sobre el *.mp3 de los supuestos 600 riffs? Demasiadas preguntas para tantas incertidumbres.

Lo cierto que esto es cuestión de tiempo nada más. Metallica, para celebrar en este 2021 el trigésimo aniversario de su Black Album, decidió lanzar una reedición remasterizada de ese emblemático disco y otra placa repleta de versiones de la totalidad de las 12 canciones que posee el disco original, con la participación de más de medio centenar de artistas. Ambas ediciones saldrán a la luz el próximo día 10 de setiembre bajo el sello propio de la banda, Blackened Recordings.

La conmemoración con estos discos tiene también un objetivo loable y sin lucro, dado que las ganancias que los mismos generen serán volcadas directamente a diferentes organizaciones con causas benéficas, ejemplo a la fundación “All Within My Hands”, de la propia banda, y a otras más de cincuenta organizaciones de ayuda elegidas por cada uno de los artistas invitados del álbum.

El quid de la cuestión está en el mejunje que se ofrece en el disco nuevo. Porque existen límites que son infranqueables. A todos nos gusta el dulce de leche y la mayonesa, pero nadie los come juntos. A muchos les gusta el fútbol y son uruguayos, pero nadie se fuma un partido del campeonato local. Es divino el sexo y mi señora es hermosa, pero no mezclo las cosas.

Allá por 1991, Metallica se aprestaba a lanzar un nuevo LP, el quinto de su carrera, y tal vez sin saberlo, aunque seguramente lo supondrían, este Black Album vendría a marcar un antes y un después en la historia del rock. Y así fue. Un disco muy criticado, por diversos motivos que no repasaremos en este momento, pero que con el tiempo caló hondo en el fan al cual pudo convencerlo de su calidad y adecuación al momento particular que el rock y el metal vivían.

Para celebrar aquel éxito, hoy 30 años después, se efectúan dos ediciones distintas. La primera de ellas, la reedición remasterizada de la placa original del Black Album. Y por otro lado se editará un nuevo disco, llamado The Metallica Blacklist con las 53 versiones de los temas originales por parte de los músicos invitados.

Sobre la edición remasterizada del original disco de 1991, se publicará en todos los formatos existentes y con diferentes presentaciones. Habrá una versión con una Deluxe Box que incluirá el disco original remasterizado en formato vinilo y CD, más un picture disc (disco ilustrado) de “Sad but true”, el EP de Live at Wembley, un doble LP del Live in Moscow, dos CD de entrevistas, cinco de mezclas, seis CD y DVD de directos y un librero de 120 páginas con imágenes inéditas. Se incluirán también otros objetos como pases de gira, púas de guitarra, una carpeta con las letras, tres litografías y una cinta colgante conmemorativa.

Por su parte, respecto a la edición de los covers de los 12 tracks originales del disco, nos encontraremos con versiones realizadas por diferentes artistas de una gama de estilos muy “variopinta”, dado que la serie de artistas incluye a personajes de la talla de Juanes, Miley Cyrus, Elton John, J. Balvin, Juanes, Biffy Clyro, Mon Laferte, Chris Satpleton, Ghost, Weezer, Royal Blood o David Gahan (Depeche Mode). Como verán, los invitados son de una gama muy amplia y tan variada como las ensaladas que venden en Tienda Inglesa. Hay músicos de rock, de diversos estilos, nu, indie, dark, alternativo, sureño, DJ, músicos electrónicos, psicodelia, y como frutilla en la torta tenemos ejemplares de la calaña de Juanes y el Sr. Balvin, exponentes de los más infames latinos, como ser el pop romántico y el reaggateon.

Bueno, ¿ven?, es a esto a lo que me refería anteriormente. Una cosa es invitar artistas a versionar temas, pero otra muy distinta es abrir la portera para que cualquier bicho cante. Está todo macanudo con Myles Cyrus, David Gahan y hasta con Elton John, pero eso sí ¿cómo demonios digerimos la presencia del Sr. Juanes? O ¿qué hace metido en medio de un disco de Metallica el Sr. Reggaeton?

Ehhhhh… ¡¡¡¡Contesten!!!! ¿Qué tienen para decir a su favor? A esto nos referíamos con la introducción de los actos decentes e indecentes. Es claro a qué tipo de actitudes pertenece la decisión de editar este disco.

Me parece James que muchos copiaremos tu gesto.

Rodarán las cabezas de los responsables. Aquí están:

James y compañía: si no dan una explicación más o menos creíble (dudo que exista) para justificar este aborrecimiento musical que están por editar, será la historia quien los juzgará y no tengan la más mínima duda que seremos los rockeros de ley quienes nos declararemos en guerra contra los perpetradores de esta infamia.

En la previa de la edición de este disco, se me permitirá hacer una invocación que viene de lo más profundo de mi alma y a su vez, arrojarle a esos rostros responsables de este atentado, el nombre de su más radical e irreconciliable enemigo, del cual no tengan la más mínima duda, será el vengador del verdadero rock: ¡¡¡¡VIVA EL AUTENTICO METAL!!!!

Tomás Cámara

https://www.metallica.com/the-metallica-blacklist/