Blackberry Smoke – You Hear Georgia (2021)

Es grato saber que a pesar de este panorama oscuro por el cual la sociedad está atravesando de guerras, hambrunas, muertes, pandemias, Showmatch y fútbol uruguayo de entre otros duros flagelos que atacan el bienestar sico-emocional y social del individuo, existen en la vereda de enfrente, gente dedicada a la decencia, las bellas artes, las emociones y al rock.

En el caso de hoy, es de sumo gusto ver que una banda que está cumpliendo sus primeros 20 años de vida, ha vuelto a la palestra pública para enfrentar a esos y otros tantos demonios de la vida actual con la herramienta que mejor le cabe al ser humano para superar los momentos de crisis: una suscripción a Netflix… ¡NOOOO!, un buen disco de RN’R.

Dando un pequeño contexto, la banda de hoy se llama Blackberry Smoke, siendo oriundos de Atlanta, Estado de Georgia, EEUU, con veinte años de carrera y con siete discos de estudio en su haber, son un grupo que husmean por los sonidos del rock sureño, bluegrass y el rhythm blues. Recientemente, su último trabajo fue lanzado el pasado 28 de mayo, titulado You Hear Georgia, y siendo producido por Dave Cobb, quien trabajó con artistas como Rival Sons, Chris Stapleton y Jason Isbell.

Con el nombre del disco, conjuntamente con la celebración de su 20° aniversario desde su nacimiento, han decidido hacerle un homenaje a su estado natal, mostrado todo el bagaje musical que esa tierra les legó y honrando a las personas y lugares de donde provienen.

El grupo que está conformado en su alineación estable por Charlie Starr como vocalista y en la guitarra, Paul Jackson en guitarra y coros, Richard Turner en el bajo, Brit Turner en la batería y Brandon Still como tecladista, suma para la grabación de esta placa el gran aporte, de individuos como Benji Shanks en otra guitarra y Preston Holcomb en la percusión.

A su vez, y como invitados especiales, figuran Jamey Johnson que aparece en el tema “Lonesome for a livin”, quien es un músico solista estadounidense de country, y también aparece el archiconocido Warren Haynes en la canción “All rise again”. (Por las dudas y para refrescar) Haynes es un guitarrista de rock y blues, con una carrera solista, fundador del grupo de rock sureño Government Mule (Gov’t Mule) más su participación como miembro de los Allman Brothers Band.

La otra participación es para la parte vocal; dando apoyo en los coros aparecen tomando las riendas, las Black Bettys, un par de bombones cantantes americanas llenas de las mejores tonalidades para el country, soul y rhythm blues que el grupo demanda. Estas “azúcar moreno” versión afroamericanas ya tuvieron participación con el grupo en sus trabajos en vivo Homecoming – Live In Atlanta, Georgia, de 2019, y en el Live From Capricorn Sound Studios, del año pasado, por lo cual no resulta extraña su aparición y que se les diera cabida nuevamente, y en esta oportunidad, para el disco de estudio.

Acerca de este nuevo disco, su cantante principal hace referencia: “A que trata sobre el sur siendo incomprendido. Es un mundo difícil y revuelto, y hay mucha gente mala, pero también hay mucha gente buena. Comenzó con la idea de cómo la gente podría tener una opinión preconcebida de ti debido a un marcado acento sureño; luego se expandió a la realidad de cómo algunas personas parecen tener dificultades para llevarse bien por puntos de vista políticos o religiosos o simplemente de qué parte del país provienes”.

La placa cuenta con 10 temas con un total de apenas 40 minutos de música. Los temas son variados, haciendo que quien escucha obtenga un paseo por distintos ritmos con diferentes instrumentos que participan. Así por ejemplo, ya desde el inicio el disco arranca con una efusividad digna de un rock ardiente con el tema “Live it down” y un muy bien logrado riff para la apertura de la placa. Con el tema que le da nombre al disco, “You hear Georgia”, bajamos los decibeles para encontrarnos con un tema muy rítmico y orientado un poco más al estilo sureño, con la clásica utilización del slide mostrando muchas de las fuentes de inspiración que el grupo tiene.

Con “Hey Delilah” obtenemos una canción con un ritmo bien country, donde el teclado juega un papel primordial. “Ain’t the same” vuelve a ser un tema donde el tamiz del tiempo que llevamos recorrido del siglo XXI ha aportado al viejo estilo americano, donde cortes y cambios de ritmo entran a jugar.

Para no olvidar las raíces del estilo, tenemos a “Lonesome for a livin” con Jamey Johnson, una canción de ritmo lento donde la voz del invitado, conjutamnete con el fenomenal slide de guitarra que sobresale durante el tema, provoca en forma inevitable que se te caigan las medias, a menos que no las traigas puestas, claro está, lo que demostraría, o que estás leyendo estas líneas en el Caribe o que estás sufriendo el climaterio o la andropausia.

Con el tema “All rise again” la banda incluye al gran Warren Haynes, quien pone su vozarrón como aporte a la canción, más obviamente se luce como siempre en su excelsa técnica con el slide, sobre todo en el solo, tanto así que te deja boquiabierto. “Old enough to know” es una preciosa canción lenta con instrumentos acústicos, donde la forma y tonalidad de cantar de Starr te hacen recordar al viejo Zimmerman o a Tomás “Mascotitas”. Lamentablemente es la canción más corta del disco pero la que te deja con más ganas, lo cual cumple con la premisa de “cortita y efectiva”.

Acto seguido viene “Morningside”, donde a pesar de ser de tempo lento, la canción tiene sus instrumentos enchufados y en plena acción. Posee una especie de ambientación con algo de sicodelia, para lo cual también contribuye Starr en su forma de cantar.

Para el final y a los efectos de remarcar el estilo de la banda y para que no te vayas con seudas impresiones, los dos últimos tracks que son “All over the road” y “Old scarecrow”, a pesar de ser bien distintos, engloban claramente las raíces y fuentes de inspiración de estos músicos, pretendiendo que aunque sea con algo pequeño de todo lo ofrecido, se logre que el escucha pueda quedarse con algún sonido grabado en su alma.

Sea como sea, no hay razones para evitar tener momentos gloriosos, vivir feliz o gozar aunque sea un destello de alegría en la vida. Y escuchar este disco es una de esas oportunidades que el destino nos pone enfrente para iluminar el camino pleno de buen rock, sin paradas y en viaje directo a la vivencia de nuestras mejores emociones.

Tomás Cámara