Voces Retro: Omar Herrera (1989)

En nuestro número 28 festejábamos dos años de estar en la calle. Para ese entonces ostentábamos tapa y contratapa a color (dos colores que se combinaban) lo cual era todo un lujo para la época. Teníamos 24 páginas llenas de información, y en este número, teníamos tres entrevistas. Una de ellas, era la de Omar Herrera. Famoso por su premonitoria frase “el canto popular va a morir ahorcado por una cuerda Fender” y por su tema más conocido (“Guarda de CUTCSA”), Omar tenía para aportar al rock nacional en aquel entonces. Posteriormente a esta nota, tuvimos la oportunidad de verlo en varios conciertos con su banda (Numa Rey, Alejandro Serrato y Álvaro Buxedas) de su ciclo en Kiel, allá en la calle Mercedes, de los cuales aún conservo un par de grabaciones. Luego la vida lo llevaría fuera del país, como a tantos otros músicos, dejando en esta entrevista otra premonición que estuvo muy acertada para el futuro próximo de nuestro rock.


Esta es otra nueva sección, de las que tenemos en mente, y que ponemos práctica. La misma está orientada a “buscar” músicos o personajes vinculados al rock que están momentáneamente alejados o trabajando subterráneamente. El personaje elegido para el debut de “¿Dónde está…?” es Omar Herrera (30 años), excelente músico poseedor de una increíble capacidad creadora. Para que lo ubiquen más cerca en el tiempo, diremos que fue el creador de “Guarda de CUTCSA” (uno de los tantos empleos por los que pasó), que fue seleccionado entre los ganadores del concurso realizado por Eldorado FM hace dos años. Pero lo de Omar es muchísimo más que eso. Dejemos que sea él mismo el que nos lo cuente:

SR: ¿Podés hacer una reseña de tu carrera?

Omar: Empecé a tocar a los 16 años, y a los seis meses estaba tocando en una banda. Al poco tiempo empecé a componer. Cuando tenía 17 años armé una banda de rock sinfónico. Por el ’77-’78 armé una banda punk, pero acá no había ni recortes de punk; no tocamos nunca (risas). A partir de ahí empecé a componer música para cantar solo, durante un tiempo largo. Después empecé a tocar, por el ’79, en cualquier cosa que pintaba de rock (que era muy poco). Por el ’81 grabé un simple con un rock and roll. No se vendió nada. Jamás fue difundido por la radio.

SR: ¿Editado por el Palacio?

Omar: No, editado por Sondor. Por ahí tuve unos problemas a raíz de unas declaraciones mías (risas), y entonces hablaron pestes de mí hasta por radio. Entonces varios de los músicos que iban a grabar en una ensalada conmigo fueron a protestar al productor de Sondor, que si yo entraba en la ensalada, ellos no grababan más para ese sello. Fue una lástima, porque fue la más vendida de todas las ensaladas de canto popular. Haber entrado ahí hubiera sido importante; con un rock and roll, además. Me propusieron de grabar un simple. Les dije que sí, pero no lo pasaron por radio. Luego me fue a Buenos Aires. A los cuatro días estaba de vuelta (risas). Me quedé acá. Con lo del problema del sello paré de tocar -no de componer- como un año. Después abrió el Templo del Gato. Me enteré de eso y fui unas veces, después de mucho tiempo de no aparecer. Poco después me fui a vivir a Buenos Aires. Esto fue en el ’84. Viví tres años allá, y trabajé mucho en la composición, pero no salí a tocar. Diez meses antes de volver, un amigo que trabajaba en un estudio allá, me invitó a grabar algo. Grabamos “Guarda de CUTCSA”. Como no tenía músicos, hice todo solo, menos el bajo que lo tocó Osvaldo Fattoruso. Era un tema para mandarlo a los amigos de acá, y en un viaje a Montevideo, diez meses después, fue a saludar a Daniel Figares y pasó el tema por la radio. Justo se estaba haciendo el concurso de rock. Me presenté, el tema fue seleccionado y salió en el disco. Después volví para Buenos Aires y luego regresé a Montevideo. Armé una terrible banda con Guido Arriaga en la batería, Alfredo Ribeiro en los teclados, Numa Rey en guitarra, San Martín en el bajo y en la otra guitarra, vuestro servidor. El sonido era tremendo, pero tenía algunas diferencias de concepto; no sólo en cuanto a la música, sino también en todo el entorno que yo entiendo que es una banda de rock. Duramos poco, hasta la presentación del disco del concurso de rock. Después armé otra banda, y otra, y luego otra. Ahí me encontré con un terrible problema: el compositor de rock tiene un gran problema para llevar las cosas al público; porque es autor de una melodía, un tema, una letra, y en base a mucho trabajo. Porque hay canciones que cuestan años. Hay un tema, que fue el que más trabajo me costó, que fueron cuatro años. Hay otros temas que salen de un saque; pero ese otro tema era una idea muy grande para mí. Un día el tema quedó completo; pero es un drama hacerlo tocar en el idioma rock: muchos músicos muy jóvenes tienen algunos problemas técnicos, de ejecución, y los músicos de mi edad hablan en otro idioma (o se quedaron en el pasado o están en toro género). En este momento lo que estoy pensando, primero, es mejorar mi equipamiento; y por el momento descarto la idea de armar una banda, sigo con la composición. Y tengo muchas cosas para decir. Paré ahora porque creo que aprendía a darme un tiempo para las cosas. Antes de formar una banda creo que voy a hacer una grabación. Cómo, no sé; pero lo voy a hacer. No más partituras.

SR: Eso. Nos preguntábamos cómo hacías para transmitirle a la banda la forma en que realmente querés que sea el tema.

Omar: Con la grabación. Una partitura puedo escribir, pero ahí le das el valor a las notas, no el carácter. Y en el estudio prefiero trabajar solo. Aun si tuviese banda. En vivo, es lógico, es imposible tocar. Además es otra experiencia. Pero el estudio yo lo veo como una cosa muy aparte.

SR: ¿Musicalmente qué ideas tenés en la cabeza ahora?

Omar: Siempre es rock and roll, rock muy pesado. Ahora estoy retomando una línea que siempre fue mi fuerte -nunca la abandoné del todo- que es la ironía de los textos. La estoy retomando porque hasta el momento, del ’87 hasta ahora, estaba componiendo un rock muy pesado. Eso quiero dejarlo en algo para que no se pierda. Pero para después de eso ya estoy haciendo un rock un poco más rock and roll, que eso me gusta mucho.

SR: Fuiste y viniste, viajaste, armaste grupos y los desarmaste, estuviste en actividad y dejaste. ¿Qué te motivó a retomar las cosas cuando habías decidido dejar?

Omar: La composición jamás la dejé; sí la actividad de salir a tocar. Yo dejé de tocar música en público cuando empecé a componer para banda de nuevo. Es difícil transmitir de una forma clara y precisa a un tipo lo que querés, porque no todo el mundo capta el idioma del rock. Como las cosas no salían como yo quería, preferí no armar banda. Además yo soy terriblemente xigente. A mí me gusta hacer una cosa bien, bien, bien; sino prefiero no hacer nada. Cuando uno no ensaya el tiempo debido, no ajusta la banda, no la empasta, y sale a tocar, uno sale decidido a ser un desastre. A la banda le puede ir bien, hacer mil actuaciones, grabar… pero, espejitos de colores, conmigo no.

SR: ¿Qué grupos de rock nacional ves que estén trabajando bien?

Omar: Yo no me juego por nadie, pero sí puedo nombrar gente que está trabajando bien: el ejemplo que se me ocurre en este momento es Alvacast. Es un grupo muy trabajador. Debe haber otros grupos. Más allá de los gustos, creo que Los Estómagos tuvieron una preocupación por hacer algo con un carácter específico.

SR: ¿Podemos hablar de la famosa frase tuya que te causó tantos problemas? Porque fue una frase que, en parte, si se quiere, se dio.

Omar: Voy a explicar un poco la situación. Yo en ese momento había salido a tocar solo con una guitarra, había empezado a componer baladas, año ’79-’80. Toqué mucho por ahí, aunque no existían espectáculos de rock, hacía rock and roll con una guitarra sola. Compartía escenarios con gente del canto popular de renombre. Me iba bien, y hasta tres bis me pedían. El canto popular tuvo su importancia y su incidencia en su momento; pero había cierta atmósfera de que el rock era foráneo. Muchos tipos que tuvieron bandas de rock de renombre en los años ’60 y principios de los ’70, aparecían diciendo “me corté el pelo porque eso fue una cosa que ya pasó”. Y después cuando vino de nuevo la ondita de rock, otra vez hacían una banda de rock, con un fracaso absoluto. Bueno, con es cuestión de que el rock era foráneo y que venía todo Edel norte… pero ¡caramba!, yo hacía rock y hablaba de cosas que pasaban acá en Montevideo. Y entonces me hicieron una entrevista en una revista subterránea que vendía 300 ó 400 número, que se llamaba Sueños y la dirigía Leonardo Campini. Me hicieron una nota cuando iba a aparecer  el tema en la ensalada, y dije que “el canto popular iba a morir ahorcado con una cuerda Fender”. Esa semana la revista vendió 1.000 ejemplares (risas). Al otro número, hice una nota diciendo que yo no estaba hablando de Viglietti, Zitarrosa, ni de otra tanta gente. Yo simplemente estaba hablando de una onda que se estaba dando; como ahora hice un tema que se llama “Estrella de rock” y dice unas cuantas cosas. Bueno, en la página siguiente a mi nota, el otro socio de la revist (del que ni siquiera recuerdo el nombre) hizo una carta de contestación hablando en un tono seudo irónico. También en radios hablaron pestes de mí: decían que era derechista y no sé qué otras boludeces.

SR: Tendrías que mandarte una frase acá para ver si vendemos más nosotros ahora (risas).

Omar: Lo más probable es que después de ésta, no vendan más nada (risas).

SR: En definitiva, se dio un poco lo de tu frase, ¿no?

Omar: Sí, pasó. Maslíah, por ejemplo, en una entrevista en radio, estaba hablando y dijo: “recuerdo a un músico uruguayo que se llama Omar Herrera, que dijo “el canto popular va a morir ahorcado por una cuerda Fender”, y la verdad que se le está cumpliendo lo que decía el loco”. Un músico de la importancia de Leo Maslíah, que directamente palpe esa realidad, es como que… ¡Mirá que yo no me creo un profeta! Pero eso era lógico. Lo que sí tengo para decirles es esto: si la gente del rock uruguayo no se preocupa de cuidar el nivel, de ser exigentes, de ensayar, de empastar el grupo; si mucha gente no deja de conformarse con poco, el rock va a seguir, no va a parar; pero de repente, más adelante, ya no va a haber tantas posibilidades como hay ahora. Puede dejar de haber tantas facilidades para grabar un demo, para que una productora se juegue un dinero para Scar un disco. Si el rock no levanta el nivel, no se va a vender tanto. Ya no se vende tanto como hace tres años. Y eso es un síntoma peligroso.

SR: ¿Cuáles son los próximos pasos que pensás dar?

Omar: Después de mejorar mi equipamiento, pienso grabar. Después de eso, creo que voy a armar una banda. Incluso en este momento tengo un pequeño gran trabajo para hacer. Hay una persona, Enrique Aguerre se llama, que es realizador de videos. Ahora está filmando uno, y me dijo de ponerle la música, que va a ser una guitarra eléctrica sola. Lo bueno de esta cuestión es que Enrique participó en encuentros internacionales de videos de producción independiente, y este mismo trabajo v a ser presentado, además de algunos países europeos, en Estados Unidos. El trabajo es el video; la música va a ser sólo un soporte. De todos modos, yo le veo muy buena intención a eso. Y es un trabajo interesante. Por otra parte, va a venir a tocar Desolángeles. Vuelven con material renovado; y de pronto -todavía no está confirmado- voy a encargarme de alguna parte de las guitarras. Va a ser un espectáculo muy interesante, con la BCG (nada que ver con murgas) y Babinka.

Esperamos que la nota haya servido para acercarse a este personaje de nuestro panorama local, dueño de una personalidad muy particular e interesante. Quedamos aguardando su material o la posibilidad de volverlo a ver sobre un escenario. Que así sea.